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Mientras los hinchas de Independiente le regalaron a Ariel Holan la ovación de su vida, el equipo apenas fue un susurro

Meza marcó el 1 a 1 cuando se jugaba el último minuto de tiempo reglamentario; Ribas había anotado para los de Paraná

Domingo 29 de octubre de 2017 • 10:00
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Independiente-Patronato. Foto: Fabián Marelli

Si en algún momento Ariel Holan se sintió asustado por las amenazas de Pablo Álvarez, anoche se dio cuenta de que no está solo. Diez días después de que el líder de la barra brava de Independiente lo extorsionara en la salida del predio de Villa Domínico, el entrenador, antes de que empezara el partido con Patronato -que fue empate 1 a 1-, recibió el mayor apoyo de su carrera. Casi 30 mil personas, en una de las ovaciones más estruendosas que se recuerden, dejaron un mensaje: aquí no hay lugar para la barra. Fue una palmada que hizo emocionar al DT, que vive con custodia policial por temor a represalias.

Con Bebote Álvarez detenido desde el viernes pasado, ayer, después de mucho tiempo, el Libertadores de América aulló en contra de la barra. Ni siquiera en la época de Javier Cantero, cuando se desató una quijotesca batalla contra los violentos, hubo un mensaje tan unificado de los hinchas. Cantar en favor de Holan fue gritar en contra de Álvarez. Y la mayoría lo hizo. Salvo un minúsculo grupo ubicado en el corazón de la popular Norte que exigió que se respetara el lugar que suelen ocupar los violentos, el resto acompañó al entrenador, creador de un equipo que sueña con conquistar la Copa Sudamericana.

El resumen del partido

Todavía golpeado por lo que significó una semana que cambió su día a día -y el de su familia-, los aplausos hicieron estremecer a Holan. Desde anoche sabe que ya no lleva semejante mochila en soledad.

Y aunque la goleada 4 a 1 a Nacional, en Paraguay, ya le había cambiado el semblante al entrenador, lo que sucedió anoche fue un reconocimiento esclarecedor, la estocada a sus temores. Al escuchar la ovación, Holan, que recién se había sentado en el banco de los suplentes, se asomó y levantó los brazos, la única manera que tenía para agradecer. En la platea Arsenio Erico, a pocos centímetros de donde estaba, decenas de hinchas se acercaron para decirle que no estaba solo.

Lo que vino luego fue una anomalía del fútbol. Independiente, que ante Nacional logró resolver sus problemas de efectividad, recién encontró el empate a los 44 minutos del segundo tiempo, al borde del colapso. Holan, sabiendo que la llave de cuartos de final de la Sudamericana está a un soplido de cerrarse -el jueves, en Avellaneda, se jugará la vuelta-, no se guardó nada. El equipo, con un 4-3-3 que le permitió aprovechar las bandas y sembrar el terreno de triángulos, funcionó bien, pero, como le pasaba antes, volvió a fallar en los últimos metros. Incluso adentro del área chica. Martín Benítez y Leandro Fernández, dos piezas vitales dentro del poderío de ataque, nunca antes habían tenido la mira tan desviada.

Patronato fue al estadio Libertadores de América con la misión de llevarse un punto. Estuvo muy cerca de conseguir tres. Luego de 30 minutos de partido, había pocos indicios de que al Rojo se le podía complicar la noche. Pero el equipo se partió muy rápido: mientras que en el mediocampo funcionaba a una velocidad supersónica, la defensa empezó a dar señales de inseguridad. A los 33 minutos de la primera parte, y tras dos llamados de atención, Sebastián Ribas aprovechó una de las pocas situaciones y puso a los visitantes en ventaja. Independiente, a partir de ahí, profundizó su ineficacia en ataque.

Mientras que los Rojos encerraban al equipo de Paraná en su propio terreno, Giogliotti entró en el segundo tiempo para tratar de romper la racha de sus compañeros, pero el clima lo envolvió también a él. Sólo había espacio para un salvador, lugar que fue ocupado por Meza, el mejor del encuentro. El mediocampista, que venía jugando muy bien, encontró el empate liberador.

Los hinchas, que al principio apoyaron a Holan, más tarde se acordaron de Racing, posible rival en las semifinales de la Copa Sudamericana. Para que eso ocurra, el conjunto de Cocca deberá revertir el 0-1 ante Libertad e Independiente, terminar la faena en su feudo

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