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De padres a hijos, una sucesión más allá de los genes futbolísticos

El debut de Nahuel Gallardo en River ratifica la aparición de una camada de jugadores que intentandarle continuidad al apellido: Cascini, Asad, Higuaín, Mac Allister, Simeone y Solari, algunos ejemplos

Sábado 28 de octubre de 2017
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Gonzalo Higuaín y Gio Simeone rodean a Nahuel Gallardo, listo para debutar en River
Gonzalo Higuaín y Gio Simeone rodean a Nahuel Gallardo, listo para debutar en River.

A lo largo de la historia, el futbol argentino se nutrió de una gran cantidad de casos en los que se cumple la condición: de tal palo, tal astilla. Entre los más conocidos, Jorge Higuaín tuvo dos hijos futbolistas: Gonzalo , el atacante de Juventus y Federico , el hermano mayor, que se desempeña en la MLS. En Estudiantes, el apellido Verón, con Juan Ramón y Juan Sebastián , es palabra mayor. Giovanni Simeone , hijo del Cholo, crece en Fiorentina.

Resulta complejo saber si el destino está escrito o uno mismo lo va forjando. En el cien por ciento de estos casos, el gusto por el deporte se aprende en el hogar desde que los niños dijeron sus primeras palabras. En esta historia, con el fútbol como enlace. Con la imagen del papá como un espejo, a ellos la vida los unió inmediatamente con una pelota. Y en ese crecimiento vieron a padres que resultaron futbolistas destacados en la historia argentina: seleccionados nacionales, el Mundial de México 1986, Copa América, Copa Libertadores, Copa Intercontinental y títulos locales surgen entre las conquistas que los jóvenes también sueñan con levantar. Nacidos entre 1995 y 1998, conforman la camada que empieza a transitar su camino en una Primera División.

Hay familias con abuelos, padres e hijos que han vivido de este deporte. Pero la presencia de Nahuel Gallardo (19 años) en el encuentro que hoy tendrán Talleres de Córdoba y River sirvió como disparador para reparar en algunas de las historias de padres e hijos que forman parte de las sagas familiares en la Argentina en los últimos años. El fútbol está en la sangre. A mitad de año, en plena pretemporada, Marcelo decía esto sobre Nahuel (en ese momento, entrenándose con la reserva en Miramar) y la posibilidad de dirigir a su hijo: "Sé separar bastante esa problemática que para cualquier padre entrenador o hijo futbolista representa, pero él está haciendo su camino y uno lo acompaña desde el silencio o desde el apoyo cuando debe aparecer algún consejo o alguna opinión, pero no va más allá de eso. Después, él tiene una personalidad muy marcada, sabe lo que quiere, hacia dónde va", explicaba en una nota con el programa "Superclásico", por Radio Rivadavia. Y Gallardo agregó: "¿Si para él va a ser más difícil llegar a Primera? No. Él sabe que primero soy riguroso conmigo mismo y después con los demás. Él sabe que no le regalo nada a nadie". Otros casos:

La dinastía Mac Allister

Francis (21), Kevin (19) y Alexis Mac Allister (18), los tres hijos de Carlos, forman parte del plantel del Bicho y aspiran a continuar con el legado que dejó su papá en Argentinos Juniors. "Amo al club y lo siento como mi casa", asegura Francis, volante que admira a Fernando Gago. "Mi sueño es coincidir con mis dos hermanos adentro de la cancha en primera", agrega. El actual secretario de Deportes de la Nación debutó en Argentinos en 1985 y luego fue campeón local con Boca, en 1992. Kevin, lateral con participaciones en el Sub 20 albiceleste, se define como "trabajador, constante y humilde" y asegura que heredó la "tenacidad" de su padre, a quien tiene como ídolo. Es hincha del Bicho y sueña con llevarlo "a lo más alto del fútbol internacional". Alexis, el más pequeño, juega de enganche, su espejo es Riquelme y aspira a jugar en Boca. "Cuando era chiquito fuimos a una cancha y yo insulté a un jugador. Mi papá me pidió que no lo hiciera nunca más, que respetara. 'Quizás algún día vos estés ahí y verás que no es tan fácil como parece desde afuera', me dijo. Fue una enseñanza", le cuenta a la nacion.

Juan Bautista Cascini, ADN albirrojo

Posiblemente, atesorará en su memoria el penal decisivo de su papá para darle a Boca la Copa Europeo-Sudamericana 2003 contra Milan. Apenas debutó en la Primera de Estudiantes, en un triunfo frente a Tigre en agosto de 2016, Juan Bautista Cascini se tomó un segundo para pensar y habló de lo inevitable: "Trato de asimilar la comparación con él, es algo con lo que voy a tener que convivir toda la vida", expresó. Volante más creativo que su padre Raúl, un año después el joven de 20 es parte estable en la Primera del Pincha. "De mi papá heredé su personalidad adentro de la cancha. Todavía no tengo muchos partidos pero el mejor fue contra Atlético Nacional, en el Estadio Único, por la Libertadores. Mi sueño es ganarla alguna vez con Estudiantes y ser campeón del Mundo con la Argentina", dice el admirador de Riquelme, quien además marca a Ricardo Centurión como el jugador más difícil que enfrentó.

Ruggeri, herencia de un apellido ilustre

Cuando Stephan Ruggeri nació, en octubre de 1996, su padre Oscar -ya en el final de su carrera- venía de colocarle la última corona a su destacada trayectoria: el torneo local con San Lorenzo, en 1995. Para el Cabezón, atrás habían quedado consagraciones en Boca, River, Real Madrid y con la Argentina en México 1986 y en las copas América 1991 y 1993. Defensor como Oscar, Stephan actualmente disputa el torneo Federal A con Huracán Las Heras de Mendoza (proviene de Crucero del Norte). "De mi viejo hederé el temperamento. En el juego somos diferentes", detalla. Admirador de Dani Alves y Sergio Ramos, Stephan es hincha de Boca y sueña con jugar en el club de La Ribera. Regala una anécdota con el sello del Cabezón: "Un día él estaba jugando un torneo intercountry y yo fui a verlo, como siempre. De la nada me empezó a doler muchísimo la panza (tenía apendicitis). Mi papá no podía salir. Hasta que pegó dos patadas, le sacaron doble amarilla y me llevó al hospital, ja".

Los Rodríguez: elegancia y dinamismo

Por los cambios constantes en la vida de un futbolista, Thomas Rodríguez nació en Santiago, en 1996, cuando su padre Leo era ídolo en Universidad de Chile. En 1991 y 1993 el volante también había sido campeón de América con la Argentina. "Mi papá era más asistidor, yo soy volante pero por los costados, con otro recorrido", remarca el hincha de la U. Thomas, actual jugador de Genoa, tiene doble nacionalidad y se ilusiona con formar parte de La Roja en el nuevo proceso de recambio. Antes de su partida a Italia, el futbolista de 21 años debutó en Banfield en noviembre de 2015. "Ariel Holan y Claudio Vivas me marcaron mucho", dice. Con un desarrollo en Europa que recién comienza, Thomas asegura que le encantaría jugar en Milan. "Ganar una Champions League o una Copa Libertadores en Sudamérica sería lo máximo", sueña.

Compagnucci: bajo perfil y temperamento

Carlos Compagnucci forma parte de la historia grande de Vélez: entre 1993 y 1997 sumó nueve estrellas en Liniers como integrante de un equipo multicampeón. Lucio, su hijo, también da batalla en la mitad de la cancha. A los 21 años, el aguerrido volante juega en Huracán tras haber debutado en primera en Vélez en 2014. Como juvenil, fue campeón sudamericano en la Argentina con la Sub 17 y la Sub 20 (en esta competencia, en 2015, recibió una sanción de tres encuentros por agredir a un rival). Hoy, más maduro, disfruta el presente y admite que a futuro le gustaría jugar en River. "De mi papá heredé la visión para recuperar la pelota y la intensidad durante los 90 minutos", confiesa el admirador de Cristiano Ronaldo y Carlos Bilardo. Es tan fanático del portugués que en alguna ocasión quiso viajar a Europa para verlo en la cancha y sacarse una foto, pero no pudo por un compromiso con Huracán. "Mi gran sueño es jugar en Real Madrid y ganar la Champions", dice.

El gen de los Solari, una familia particular

Eduardo es padre de Santiago, Esteban y David. En tanto que Jorge, el Indio, es abuelo de Augusto (hoy en Racing). "Mi abuelo es Jorge Solari, el fundador de Renato Cesarini. Después está Eduardo, su hermano, que tiene cinco hijos y uno de sus más conocidos es Santiago, el mayor, que jugó en River y Real Madrid. Esteban, que es delantero y juega en Ecuador, y David, que está en Chipre, son hermanos de Santiago. Todos ellos son mis primos. De este lado estoy yo y también mis hermanos, que están en etapa de aprendizaje, en Renato, en la escuela familiar. Algunos somos más corredores que otros, creo que Santiago era el que tenía mejor pie", le explica Augusto (25 años) a LA NACION, y agrega: "Indirectamente estás todos los días adquiriendo conocimiento, por más que seas chico vas aprendiendo cosas y te vas empapando de este ambiente. Era inevitable que jugara al fútbol".

Tigre tiene una peculiaridad: comparten el plantel el defensor Juan Carlos Blengio (37 años) y su hijo Matías (19), arquero. También en el Matador jugó el año pasado Fernando Redondo, hijo del mítico volante. En tanto que Federico, el más pequeño (Argentinos Juniors) fue convocado a la Sub 15 que dirige Pablo Aimar.

Y si se menciona a goleadores que dejaron una marca importante, Ryduan Palermo, hijo del máximo anotador de la historia de Boca, firmó recientemente su primer contrato con Arsenal de Sarandí. Y también en la MLS juega como volante Yamil Asad, hijo de Omar. Jorge Trezeguet, defensor, es el padre del ex artillero David.

Otra historia singular es la de Christian Giménez (36 años), quien comparte las canchas con su hijo, Santiago, en Cruz Azul. El joven delantero, de 16 años, debutó oficialmente en agosto de 2016. Lo más curioso se vio en noviembre, un mes después, en un amistoso ante Pumas: en la primera combinación entre padre e hijo, se produjo un penal a Santiago. ¿Quién lo pateó? Chaco (padre). y se lo atajaron.

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