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En Barcelona, lágrimas, gritos de aclamación y puños en alto

Unos 15.000 manifestantes festejaron frente al Parlamento regional el anuncio de ruptura

Sábado 28 de octubre de 2017
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En Barcelona, lágrimas, gritos de aclamación y puños en alto
En Barcelona, lágrimas, gritos de aclamación y puños en alto. Foto: Reuters

BARCELONA.- "Hoy celebramos con champaña, mañana con vinagre", comentó con ironía Pedro Haro, mecánico de 61 años, uno de los 15.000 catalanes que se congregaron ayer en Barcelona frente al Parlamento para seguir de cerca y celebrar la histórica proclamación de la independencia.

Mientras seguían la sesión parlamentaria en directo a través de pantallas gigantes, los 15.000 manifestantes aclamaban cada voto por el sí durante el recuento y soltaban un "oh" de decepción después de cada no.

Una vez finalizada la votación se detuvo el tiempo, a la espera del anuncio más esperado: quedaba aprobada la resolución que proclamaba la república.

Hubo entonces gritos de alegría, el estallido de tapones de champagne y la multitud, con el puño en alto, cantando como un solo hombre Els segadors, el himno catalán.

"Estoy muy contenta, es un sueño que no me creía", explicó Irma Bros, 31 años, responsable de calidad en una empresa alimentaria. Todavía sacudida y con los ojos llorosos, se acordaba de su abuelo "que vivió la Guerra Civil y estaría muy contento de ver lo que el pueblo consiguió".

Otros miraban al futuro, como Marta Domingo, una empleada de 45 años, "casi a punto de llorar". "Vamos a brindar y si hace falta, proteger a las instituciones. Vamos a defender la república", dijo.

Algunos festejaron el momento histórico en familia y brindando con cava catalana, como Ferran Orriols, que destacó que "costó mucho llegar hasta aquí". "Hay que disfrutarlo porque parecía imposible".

"La ruptura unilateral era la última opción, pero no nos quedó otro camino. Si me hubiesen preguntado hace cinco años seguramente no hubiese estado a favor de la independencia, pero parece bastante claro que no se puede cambiar España", remarcó este joven emprendedor.

"Ahora falta que nos reconozca alguien a nivel internacional, si no, será ir al suicidio. Pero creo que está todo controlado, el que más se la juega es Puigdemont y compañía; si les sale mal la jugada, van a la prisión", apuntó su padre, que, no obstante, dijo que la gente tendrá que "ayudar" si la situación se complica, como se prevé.

Una de las figuras que expresó su opinión fue la periodista de la farándula Karmele Marchante: "Bon dia, República" , "Buen día, República", escribió en Twitter.

Pero otros catalanes observaban el futuro con preocupación. María Arcija, vendedora de 49 años de una zapatería, expresó su preocupación "por todas las empresas que se están yendo fuera [de Cataluña] y por el empleo". "El futuro lo veo bastante negro", dijo. Josep Reina coincidió: "Esto de la república no va a durar", afirmó este vendedor de 34 años en un local de telefonía instalado en la céntrica plaza de Cataluña.

"No pueden declarar la independencia con todos los que no han ido a votar", protestó ante la abstención del 57% en el referéndum inconstitucional del 1° de octubre. "Están dejando a toda una parte del pueblo, la mayoría, sin poder decidir".

"Es la dictadura de la calle", lamentó Teresa, una profesora de 40 años que dio un nombre falso. "Los que no estamos a favor de la independencia no podemos hablar, porque tenemos miedo."

Agencias AFP y ANSA

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