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El enorme susto de Ellerstina dio paso a un festejo grande en el Abierto de Hurlingham

Los Pieres ganaron el torneo luego de alarmarse hasta la desesperación por un accidente de Facundo, que perdió la conciencia; el Nº 3 está sano; con coraje, el campeón venció a Alegría por 16-14

Ellerstina se coronó en el Abierto de Hurlingham de polo frente a Alegría. Foto: LA NACION / Sergio Llamera
Ellerstina se coronó en el Abierto de Hurlingham de polo frente a Alegría. Foto: LA NACION / Sergio Llamera
Ellerstina se coronó en el Abierto de Hurlingham de polo frente a Alegría. Foto: LA NACION / Sergio Llamera
Ellerstina se coronó en el Abierto de Hurlingham de polo frente a Alegría. Foto: LA NACION / Sergio Llamera
Ellerstina se coronó en el Abierto de Hurlingham de polo frente a Alegría. Foto: LA NACION / Sergio Llamera
Ellerstina se coronó en el Abierto de Hurlingham de polo frente a Alegría. Foto: LA NACION / Sergio Llamera
Ellerstina se coronó en el Abierto de Hurlingham de polo frente a Alegría. Foto: LA NACION / Sergio Llamera
Ellerstina se coronó en el Abierto de Hurlingham de polo frente a Alegría. Foto: LA NACION / Sergio Llamera
Sábado 28 de octubre de 2017 • 19:02
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"¡Ooohhh...!". La exclamación fue la de siempre en estos casos, sólo un poco más fuerte. Facundo Pieres y Candy Kiss habían caído a alta velocidad, aunque sin revolcones. Pero cuando varios jugadores desmontaron en seguida y se fueron a asistir al capitán de Ellerstina; cuando varios colaboradores del equipo corrieron hacia allí; cuando Nicolás Pieres puso rodillas y cabeza en el suelo, levantando y bajando el torso en ademán desconsolado; cuando Agustina Wernicke, la mujer del Nº 3, llegó apurada, vio la escena y empezó a tambalearse por la desesperación, la preocupación se extendió al público y se hizo un silencio inquietante, profundo, angustiado.

El accidentado no se movía. No reaccionaba. Nicolás le vio los ojos hacia atrás y pensó lo peor o algo muy grave. Los médicos sacaron una camilla y las ambulancias taparon largo rato el episodio. Hasta que la voz del estadio alivió a todos: "Facundo Pieres está bien".

Era la final del Abierto de Hurlingham. Estaba, hasta ese quinto chukker, Alegría 9 vs. Ellerstina 8 y era un partidazo. Por un rato pasó a ser lo de menos. ¿Volverían a la cancha los Pieres, sacudidos como nunca por lo que parecía una tragedia del hermano/primo/compañero? Volvieron, sí. ¿Lograrían poner otra vez la mente en la cancha, en el juego, para defender el segundo trofeo de polo más importante del mundo? Vaya si lo hicieron.

Una hora y algo después del mayor susto de sus vidas, saltaban en el podio gritando "¡dale, campeón!", se empapaban en champaña y se sacaban fotos. Obvio: Facundo estaba bien. Alguna lesión en una costilla, temían como máximo. Ni siquiera: en el sanatorio Los Arcos, de Palermo, constatarían que no tenía ni un rasguño, por más que estuviera en terapia intermedia. Allí pasaría la noche por mera precaución, como todo paciente que se ha desmayado. El crack había quedado alrededor de medio minuto sin conciencia. En la clínica ya recordaba todo.

Todo lo que sí había visto, claro, que fue una buena producción de Ellerstina en esa media final que Alegría le ganaba con corazón y muchas ganas de levantar por primera vez una copa de Triple Corona, disputando cada bocha a caballazo limpio o carrera a fondo. Los Pieres llegaban y llegaban (9 situaciones de gol contra ninguna), pero los rivales estaban arriba y también jugaban lindo.

Por Facundo ingresó otro familiar, su cuñado Lucas James. Perder a uno de los dos mejores polistas del planeta, a su capitán, y también tres tantos de handicap (39 a 36, contra 35 del adversario), además de la desconcentración que se esperaba por la preocupación por el estado de Facu, parecían ser el punto final de la esperanza de Ellerstina.

Pero esto es deporte. Facundo Sola cometió un foul evitable y entregó a La Z el penal que le dio el 9-9 y una oportunísima dosis de confianza. La balanza se inclinó, como se aguardaba, pero hacia el otro lado. Y el jugador que estaba en deuda en Ellerstina, Pablo Pieres, brilló como nunca con la camiseta negra. Jugó como en sus mejores tiempos de... Alegría (2013, 2014). Se cargó al hombro al equipo, hizo goles de corridas y de penal y de córner, y se encargó de la bocha y de la marca como si fuera un mediocampista.

Alegría se desinflaba y sufría, sin entender qué pasaba. "Creo que con Facu ganaban ustedes", consolaría en el podio a los perdedores un allegado... a Ellerstina. El punto de quiebre de esta historia tuvo el desenlace opuesto a la lógica. La Z ganó por 9-5 el parcial sin su líder. Porque se bañó de coraje y Polito Pieres fue el abanderado. Para festejar a lo grande justo el día de mayor drama.

Los equipos formaron de la siguiente manera:

Ellerstina: Pablo Pieres (h.), 9; Gonzalo Pieres (h.), 10; Facundo Pieres, 10 (reemplazado a los 4m16s del 5° chukker por Lucas James, 7), y Nicolás Pieres, 10. Total, 39

Alegría: Guillermo Caset (h.), 9; Hilario Ulloa, 10; Facundo Sola, 8, y Frederick Mannix, 8. Total, 35

Progresión: Ellerstina, 1-1, 2-6, 5-7, 6-9, 9-9, 12-11, 15-13 y 16-14

Los tantos: Para Ellerstina, Pablo Pieres (h.), 11; Gonzalo Pieres (h.), 1; Facundo Pieres, 2; Lucas James, 1, y Nicolás Pieres, 1. Para Alegría, Guillermo Caset (h.), 8; Facundo Sola, 4, y Frederick Mannix, 2.

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