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Los Mossos, divididos como los catalanes

Tras la destituciónde Trapero, la policía regional atraviesa un clima de tensión interna

Domingo 29 de octubre de 2017
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BARCELONA (AFP).- ¿Obedecer a Madrid o seguir leales al gobierno regional? La espiral independentista en Cataluña está dividiendo al cuerpo de policía de esta región española, cuyo control anhelan tanto Barcelona como Madrid para imponer sus órdenes.

Al problema de las profundas divisiones de los Mossos d' Esquadra (policía catalana), se suma ahora la destitución de quien fue hasta ahora su jefe, Josep Lluis Trapero, que está imputado por el gobierno central por sedición en relación con el referéndum de secesión celebrado el 1° de octubre bajo prohibición, y quien presuntamente tuvo un rol estratégico en el despliegue de los planes secesionistas.

Trapero aceptó su cese y se despidió de los Mossos con un pedido de "lealtad y comprensión" hacia las decisiones de los nuevos mandos que "toman el relevo".

En su lugar asumió el hasta ahora coordinador territorial de la policía catalana, Ferran López, una de las personas que le sucedían en la escala jerárquica, e interlocutor del delegado del gobierno español en Cataluña, Enric Millo.

Uno de los principales problemas que plantea la intervención de Cataluña por parte del Ejecutivo español es precisamente el control directo de la policía autonómica catalana, un cuerpo de seguridad que quedó en el foco del conflicto de secesión tras su aparente inacción durante la votación del 1° de octubre, lo que llevó a una intervención violenta de la Policía Nacional y la Guardia Civil española contra los votantes.

"La tensión es máxima. Hay mucho miedo y mucha ansiedad en todo el cuerpo, más allá de si quieren la independencia o no la quieren como es mi caso", explicó Vicente (nombre falso), un agente en Barcelona de los Mossos d'Esquadra.

Los cerca de 16.000 agentes de este cuerpo están ahora a la expectativa de qué órdenes deberán seguir: las recibidas desde Madrid o las del hipotético gobierno de la república proclamada anteayer y no reconocida por ningún país.

"Igual que la sociedad catalana, el cuerpo está dividido a partes iguales: unos están encantados de que Madrid tome el control y otros lo ven con inquietud y rechazo", explica Manel (nombre falso), con más de diez años de experiencia en la unidad de seguridad ciudadana.

"El ambiente es difícil. Hay discusiones, gritos, situaciones muy tensas entre compañeros", señala Vicente.

Este cuerpo policial, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII, fue refundado en 1983 en pleno proceso de recuperación del autogobierno catalán suprimido durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975) y es una de las "joyas de la corona" de la autonomía de la región, con plenas competencias en materia de orden público.

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