Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El torneo de la URBA: CUBA recuperó la contundencia pero se fue con la cabeza gacha

Pese a la goleada, Universitario quedó afuera de las semifinales; "no supimos aislar al equipo en su momento", dijo el head coach Lasala

Domingo 29 de octubre de 2017
SEGUIR
PARA LA NACION
0
El festival de tries que anotó CUBA no fue suficiente, en un juego entre decepcionados
El festival de tries que anotó CUBA no fue suficiente, en un juego entre decepcionados. Foto: Twitter oficial CUBA

La escena es insólita, pero real. Un equipo que le acaba de marcar 84 puntos a otro se despide de la temporada con la cabeza gacha. Nada para festejar en Villa de Mayo. Las noticias que llegaron desde las otras canchas confirmaron el peor pronóstico posible. La goleada ante Atlético del Rosario no le alcanzó a CUBA para ser semifinalista del URBA Top 12. De equipo candidato a decepción. Sin escalas.

Cuesta encontrar un caso como el de Universitario en la última década en el torneo de la URBA. Su arranque de temporada fue arrollador, con un juego aceitado en todas sus facetas, que se destacaba por una propuesta ambiciosa e innovadora en ataque y disciplinada y vehemente en defensa. Los números hablan por sí solos de aquel equipo puntero e invicto de la primera ronda: 10 victorias y un empate, 15 puntos de diferencia sobre su escolta y 20 sobre el quinto. "Había una atmósfera externa como si ya estuviéramos clasificados. Incluso se sentía y vivía eso, pero no supimos aislar al equipo", admite a la nacion Esteban Lasala, el head coach.

El contraste fue notorio con el arranque de la segunda ronda. CUBA perdió la contundencia y se convirtió en un equipo timorato, sin la furia ofensiva ni la madurez para cerrar los partidos. El saldo de ocho derrotas y tan sólo tres triunfos dinamitó la diferencia que había construido y, finalmente, la clasificación. Joaquín Hardoy, su capitán, es autocrítico: "Me acuerdo de Regatas y CASI, cuando no supimos cerrar los partidos y perdimos puntos que al final nos costaron caro. No merecíamos clasificar".

Las derrotas fueron acumulándose y CUBA salió de la zona de semifinales la semana pasada, ante Hindú, en Don Torcuato. Con su suerte en manos de otros, los de Villa de Mayo salieron a jugar sin inhibiciones y volvieron a parecerse a su otra cara. Tanto, que iban 10 minutos y ya tenían el punto bonus asegurado. En palabras de Lasala, "CUBA se liberó. Estaba con mucha angustia de lo que le venía pasando". También influyó la dura realidad de Atlético del Rosario, con el descenso consumado fechas atrás y golpeado por el fallecimiento de un jugador del plantel, José Mackey.

Los minutos fueron transcurriendo con la mirada puesta más en el celular que en la cancha. La desazón era total: Hindú dominaba a un Alumni ya clasificado, igual que San Isidro Club ante San Luis; hubo una chispa de esperanza cuando Belgrano se puso a un punto ante Pucará, pero los de Burzaco reencauzaron la clasificación. El entusiasmo le cedió su lugar a la resignación en las tribunas; "Torneo de una fase.", cantó uno con humor, pero fue silenciado de inmediato. "Tampoco pretendíamos salvar el año con un partido en el final", admitió Tomás de la Vega al móvil de la televisión.

Por este desenlace, quedará la duda sobre si CUBA habría tenido tiempo para repuntar de haber tocado fondo un par de fechas antes. "No lo podemos saber", responde Lasala, que se señala a sí mismo como el máximo responsable: "No logramos convencer a los jugadores de algunas cosas. Tampoco pudimos sacar al equipo de esa situación de relax, primero, y, después, de inhibición o de parálisis. Lo que le falló a CUBA fue la cabeza".

Santiago Tsin no cree que CUBA haya sido tan dominante. "Esos 15 puntos eran virtuales porque el campeonato estaba más parejo que esos 15 puntos de distancia. Queríamos estar en semis, así que no podemos dar por cumplido el objetivo", opina el primera línea, uno de los más experimentados en un plantel repleto de jóvenes talentos, pero por decantación con la inexperiencia para manejar situaciones límite.

Un tibio aplauso cae desde las tribunas, mientras algunos enfilan para los vestuarios y otros se tiran en el piso, ya relajados por una temporada extenuante que llegó a su fin. Rodeado por su familia, Hardoy mira hacia el futuro, para donde CUBA puede apuntar con expectativas: "Venía todo bien a mitad de año, pero faltaba mucho. Esto es un aprendizaje para nosotros y los jugadores. Es un torneo largo y todo puede pasar".

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas