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La cocina del campeonato: cómo Lewis Hamilton consiguió su cuarto título mundial de Fórmula 1

Esta corona, que iguala las cuatro que ya obtuvieron Alain Prost (entre 1985 y 1993) y Sebastian Vettel (entre 2010 y 2013), lo deja a un paso de alcanzar la marca de cinco campeonatos de Juan Manuel Fangio

Domingo 29 de octubre de 2017 • 18:00
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LA NACION
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Foto: AFP

Muy apropiado. El cuarto título mundial de Fórmula 1 que conquista en México Lewis Hamilton comenzó a hornearse, precisamente, en una cocina. Esta corona, que iguala las cuatro que ya obtuvieron Alain Prost (entre 1985 y 1993) y Sebastian Vettel (entre 2010 y 2013), lo deja a un paso de alcanzar la marca de cinco campeonatos de Juan Manuel Fangio (entre 1951 y 1957) y lo invita a reflexionar sobre la posibilidad de alcanzar el récord absoluto de siete coronas de Michael Schumacher (entre 1994 y 2004). Y todo comenzó hace menos de un año en una cocina.

La residencia londinense de Toto Wolff, el director deportivo de Mercedes, fue el escenario. Sucedió dos días después de que Nico Rosberg ganara el título de 2016, después de un episodio que causó desagrado en el equipo Mercedes: en esa última carrera de Abu Dhabi, Hamilton hizo lo posible para retrasar a su compañero de equipo y ponerlo al alcance de la Ferrari de Vettel y del RedBull de Max Verstappen, poniendo en riesgo el resultado final.

Wolff convocó a Hamilton al recinto que comparte con su mujer Susie -la ex piloto escocesa a la que hizo participar en una par de sesiones de entrenamientos de Fórmula 1 cuando todavía era accionista de Williams- y entre sartenes y platos se dijeron todo lo que debían decirse.

"Todas las frustraciones y los interrogantes que habían ido creciendo a lo largo de los años fueron desactivados. Salimos de allí y él volvió con una gran actitud, que fue haciéndose más fuerte a lo largo del año", explicó Wolff.

"La residencia londinense de Toto Wolff, el director deportivo de Mercedes, fue el escenario. Sucedió dos días después de que Nico Rosberg ganara el título de 2016.""

El inglés sentía una terrible decepción luego de que una rotura de motor de su Mercedes W07 en el GP de Malasia hubiera prácticamente sellado el campeonato a favor de su compañero. Ese con el que habían compartido tantas andanzas cuando corrían juntos en karting y en Fórmula 3, y que ahora se había vuelto un tremendo enemigo.

"Ir a verlo a Toto fue crucial para solidificar mi continuidad en el equipo", admitió Hamilton durante la semana. "Pusimos todo sobre la mesa y nos dijimos lo que necesitábamos decirnos. Desde allí construimos una relación mucho más poderosa. Trabajé constantemente en mejorar la comunicación con mis ingenieros y hemos hecho un trabajo excepcional este año"

Tres días después de aquella conversación, Hamilton recibió otro espaldarazo para la nueva campaña. De manera sorpresiva, Rosberg anunciaba su retiro. Ya no conduciría para Mercedes. El aire interno de Mercedes sería mucho más respirable.

"La relación entre Hamilton y Rosberg era tan venenosa -escribió el especialista Andrew Benson, que tuvo acceso a la dinámica del equipo- que estaba dañando la capacidad del inglés de trabajar con total confianza con su equipo, y Rosberg explotó esa debilidad, doblegándolo psicológicamente e impidiéndole trabajar a su más alto nivel".

Según el campeón, nunca condujo mejor que en esta temporada. Wolff, que arregló las cosas literalmente en la cocina, opinó lo mismo: "Trabajé con él durante cinco años y nunca lo ví operar a este nivel. Esta performance no la había visto jamás".

"¿Podrías haber hecho todo esto con Rosberg todavía en el equipo?", le preguntaron la semana pasada en Estados Unidos. Su negativa fue tan escueta como terminante. "No"

Esta cuarta conquista de Hamilton no se parece en nada a la de 2008, la única que logró con McLaren, en la última curva de la última vuelta de la última carrera de la temporada, en Interlagos (Brasil); como este año, también la definió contra un ferrarista, pero aquel Felipe Massa era menos que este Vettel actual.

Tampoco tiene paralelos con el campeonato de 2014, el primero con Mercedes y la era híbrida, que se definió recién en la última carrera, en Abu Dhabi, tras una apretada lucha con Rosberg a lo largo de toda la temporada.

Se asemeja al título de 2015, sellado tres carreras antes del final, con un Rosberg emocionalmente derrotado. Esta vez, fue Vettel el que mostró signos de quiebre cuando le pegó un autazo en Azerbaiján, con la carrera neutralizada; un desmoronamiento que se completó en la largada de Singapur, la carrera que debía ganar para emparejar al inglés y encarar a puro riesgo el cierre del torneo. Vettel y Ferrari se quebraron bajo presión, aun siendo la SF70H mejor coche que el W08 en determinadas circunstancias, como "stints" largos con temperatura elevada.

Lewis Hamilton consiguió su cuarto título mundial
Lewis Hamilton consiguió su cuarto título mundial. Foto: AFP

La que había sido una disputa pareja en los once primeros Grandes Premios del año, hasta Hungría, cuando vencía la Ferrar y Hamilton tenía que dejarle el tercer lugar a su compañero Valtteri Bottas respetando un acuerdo interno -que mostraba cómo había cambiado el clima en el equipo-, se desbalanceó a partir del GP de Bélgica: convertido definitivamente en el piloto número 1 de Mercedes, Hamilton ganó cinco de las seis carreras siguientes, y fue segundo en la restante.

Este año reiteró el muestrario de su velocidad (11 pole positions) y en carrera profundizó su capacidad para conducir al límite maximizando el rendimiento de sus neumáticos, un estilo para nada favorecido por las características de su Mercedes. "Especialmente en la segunda parte del año, le sacó al auto todo lo que podía y fue capaz de ponerlo bien a punto en cada pista, para cada condición", lo elogió su compañero Bottas.

El año pasado, en charla con LA NACION, Fernando Alonso lo consideró así: "Siempre tiene algo extra. Consigue ganar con autos mejores o peores". El español, acaso el piloto más talentoso de toda la grilla de la F-1, acaba de ampliar el concepto. "Es el campeón de esta generación -ha dicho en México- Ganó en todas las categorías, corrió con autos que han dominado y con otros que no y rindió a un gran nivel". Hamilton le devolvió las flores: "El mejor de todos es Fernando". Una década atrás, el malestar entre ambos cuando compartían el equipo Ferrari le sirvió en bandeja el título a Kimi Raikkonen. Ambos, está a la vista, aprendieron de la experiencia.

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