Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Análisis táctico: cómo Boca le saca rédito a los anticipos ofensivos

Domingo 29 de octubre de 2017 • 23:42
0
Pablo Pérez, preparado para una presión ofensiva en campo de Belgrano
Pablo Pérez, preparado para una presión ofensiva en campo de Belgrano. Foto: LA NACION

La siguiente estadística parece contradictoria: siete de los 19 goles que hizo Boca en el campeonato fueron de contraataque. Sin embargo, no lo es. Ahora bien, ¿cómo es posible que uno de los equipos más ofensivos del fútbol argentino tenga tanta cantidad de tantos anotados de contragolpe si está en su esencia asumir el protagonismo y no dejar de avanzar ni siquiera cuando gana por 4-0 y se está jugando el tiempo adicionado al reglamentario? Una cosa puede tener que ver con la otra. Porque si bien los dirigidos por Guillermo y Gustavo Barros Schelotto explotan la velocidad de Pavón y la eficacia de Benedetto cuando por delante tienen campo para recorrer y sacar ventaja en los uno contra uno, también es cierto que los contraataques los genera presionando alto, incluso con anticipos ofensivos cerca del área rival, los mismos que le permiten a Boca (una vez recuperado el balón) ir directo al gol, llegar a anotar recorriendo pocos metros hasta el arco contrario.

Eso se vio ayer ante Belgrano, en la Bombonera. Muy claro se observó en el 3-0, cuando un intratable Pavón anticipó muy cerca del área adversaria un pase del arquero Lucas Acosta que buscaba al lateral izquierdo Benítez. Antes de anticipar, el wing derecho ya sabía qué iba a hacer: acelerar y buscar a su compinche Benedetto, que resolvió con un control orientado con la derecha para el perfil zurdo y resolvió con un remate bajo. Pero no es el primer tanto que el Boca de Guillermo hace así, tratando de asfixiar al rival en su propio campo. Este recurso se puede dar por dos variables: 1) La presión alta ante una salida desde fondo de su adversario o 2) La presión ante la pérdida. Como Boca suele generar ataques respaldados, con jugadas elaboradas que involucran la proyección de los laterales, el avance de los interiores y los tres puntas, aún perdiendo la pelota en tres cuartos de cancha, tiene a una gran cantidad de jugadores (y en bloque) para buscar recuperar en los próximos cinco segundos.

El primer gol xeneize de ayer, el que finaliza con el toque de Acosta en contra de su arco, nace de otro anticipo ofensivo: esta vez de Pablo Pérez , quien le robó la pelota a Amoroso (interceptó un pase de Riojas) y fue el propio capitán quien condujo el avance y finalizó como N° 9, aunque la asistencia de Pavón se la terminaron llevando por delante entre Lema y el arquero.

El Boca de Guillermo, con genes más europeos que sudamericanos, fuerza los errores en los adversarios a pura presión. Y a esa variable no sólo le saca rédito en el juego, sino también en la red.

La jugada del 1-0 a Belgrano: el rol de Pablo Pérez en el inicio de la jugada

La jugada del 3-0: el anticipo de Pavón antes del gol de Benedetto

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas