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En un día de tensión, la crisis se abre en Real Madrid

Lunes 30 de octubre de 2017
PARA LA NACION
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Foto: LA NACION

El Girona, un club sin historia en la Primera División, derribó al Real Madrid en un partido que abre una crisis considerable en el equipo de Zidane. Ha cedido ocho puntos de ventaja al Barça y ha sufrido dos derrotas (Betis y Girona) y dos empates (Levante y Valencia) en las 10 jornadas de Liga que se han disputado. Los números son tan preocupantes como el juego. El Madrid, que en agosto parecía dispuesto a arrollar en la Liga y en Europa, ha perdido autoridad, remate y recursos en una plantilla disminuida por las salidas de Pepe (Besiktas), Danilo (Manchester City), James (Bayern Munich), Mariano (Olympique de Lyon) y Morata (Chelsea).

La derrota se produjo en un día cargado de tensión. Girona, la más independentista de las cuatro provincias catalana, recibía al Real Madrid tres días después de la proclamación de la República de Cataluña por Carles Puigdemont, presidente del Gobierno autonómica. La declaración fue inmediatamente invalidada por Mariano Rajoy, presidente del Gobierno central, que aplicó el artículo de la Constitución que le permite suspender cualquier autonomía que vulnere la unidad nacional.

Puigdemont, periodista de profesión, fue alcalde de Girona entre 2011 y 2016. Su presencia era habitual en el pequeño campo del equipo de su ciudad, una de las más prósperas de España. Cercana a la frontera con Francia, Girona nunca fue famosa por su equipo de fútbol, que participa esta temporada por primera vez en la Primera División. Puigdemont, que ha sido acusado por la Fiscalía de participar en un acto de rebelión, no acudió al estadio Montívili. Horas antes se habían manifestado en Barcelona miles de manifestantes contra la independencia. Se temía que el partido Girona-Real Madrid se convirtiera en una exaltación secesionista, en medio del clima de máxima tensión que agita Cataluña.

Contra los pronósticos de los pesimistas, el campo de Montívili asistió a una fiesta estrictamente futbolística. La cordura presidió el partido. Apenas se vieron banderas independentistas y muy pocas españolas. No se produjo el menor incidente. Nada despistó al Girona de su objetivo: ganar al Madrid con un juego enérgico, veloz, sin tregua para su rival. No desmayó jamás, ni tan siquiera después de conceder un temprano gol. Lo anotó Isco, el único jugador del Madrid que se resistió al desastre. Lejos de desplomarse, el Girona mantuvo su fanática convicción. Mediado el primer tiempo, el Madrid comprendió que iba a sufrir un calvario. El Girona no le dejaba respirar.

Dos goles en el segundo tiempo sellaron la victoria de un equipo con varios futbolistas sin experiencia en la Primera División. El portero Bono, el joven lateral Maffeo, cedido por el Manchester City y los mediocampistas Pons -un excelente jugador-, Granell y Adai han debutado esta temporada en la máxima categoría. El club es propiedad del Manchester City y de Pere Guardiola, hermano de Pep Guardiola, el célebre ex entrenador del Barça, Bayern Munich y ahora del City. Sin embargo, el peso del club inglés es muy escaso en la plantilla. Sólo dos jugadores, Maffeo y el brasileño Douglas, pertenecen al Manchester City. El espinazo del equipo está integrado por los futbolistas que batallaron tres años para ascender a la Primera División, con el técnico Machín a la cabeza.

Aunque el Real Madrid había obtenido peores resultados de los previstos, en Girona ofreció su peor versión. Fue un equipo altivo, distraído y sin alternativas para detener a un adversario sofocante. Cada jugada fue un Vietnam para el Madrid. Nunca pareció preparado para el duelo. El partido dejó en muy lugar a Marcelo, Kroos, Modric, Cristiano Ronaldo y Benzema, jugadorazos que pasaron de puntillas por el pequeño Montívili. El impresionante despliegue de Isco resultó insuficiente para detener la hemorragia. Al Real Madrid le fallaron todas las líneas.

Una semana antes de comenzar la Liga se anticipó un paseo del Real Madrid. Venía de derrotar al Manchester United y al Barça en las dos Supercopas, las de Europa y España. Su doblete en la Liga y en la Champions League lo señalaban como el incuestionable gobernante del fútbol europeo. Su fastuosa plantilla no admitía rivales. Probablemente, el Real Madrid había configurado el mejor plantel de su historia. Sin embargo, el club tomó varias decisiones de riesgo. Perdió a Pepe -un central más que vigente a pesar de sus 33 años-, Danilo (26), James (26), Mariano (24) y Morata (25) a cambio de los jóvenes Vallejo (20), Ceballos (21), Theo (20), Marcos Llorente (22) Mayoral (20) y Achraf (18). Es decir, prescindió de un grupo de jugadores en plena madurez por una generación prometedora, pero todavía sin contrastar en la máxima exigencia.

El Madrid perdió la sensación de naturalidad y eficacia que transmitían los suplentes en la anterior temporada. No es el único problema -pesan las lesiones de Keylor Navas, Carvajal, Kovacic y Bale-, pero la nueva configuración del plantel limita la producción del equipo. En la persecución del Barça, que gana partidos sin convencer, Zidane se obliga cada vez más a utilizar a unos titulares que en algunos casos -Sergio Ramos, Modric y Cristiano Ronaldo- sobrepasan claramente la frontera de los 30 años y que esta temporada están lejos del rendimiento habitual.

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