Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

A Boca le sobra contra muchos; ahora su desafío es demostrar que tiene lo suficiente ante River

Al igual que contra otros rivales inferiores, no tuvo contemplaciones y ganó con la cantidad de goles que es un rasgo de su poderío; irá al Monumental a jerarquizar su liderazgo

Lunes 30 de octubre de 2017
SEGUIR
LA NACION
0

En una fecha en la que hubo varios 4-0, Boca no podía ser menos contra este endeble Belgrano. Es su número fetiche. La cantidad de goles que ya le convirtió a Godoy Cruz y Vélez. Una continuidad de lo que fue su campaña del título, en la que plasmó un póquer de festejos en seis partidos.

A diferencia del torneo anterior, Boca ya no corre riesgos ni despistes frente a rivales inferiores. Puede extrañar por momentos el mando y la salida clara de Gago, enredarse en la elaboración del juego, pero igual cuenta con los recursos y la confianza necesarias para ponerse varios escalones por encima de adversarios que andan futbolísticamente por el subsuelo, como este pobre e inocente Belgrano.

El gol en contra de Acosta (1-0)

El gol en contra de Acosta (1-0)
El gol en contra de Acosta (1-0). Foto: Daniel Jayo

A falta de juego fluido, Boca empezó a construir la goleada con la presión alta. Los tres primeros goles vinieron de cortes en campo cordobés. Quites y anticipos que tomaron a Belgrano tan abierto como asustado. Con la intensidad de Pablo Pérez para pasar de la zona de gestación al área, y la suma de un Pavón que va adquiriendo más oficio en su función de extremo, Boca fue estableciendo diferencias con una pasmosa naturalidad. Casi que ni necesitó jugar muy bien; apenas si lo hizo correctamente en algunos pasajes del segundo tiempo.

Como ni el resultado ni el partido tuvieron misterios ni incertidumbre, sobraron minutos. Mucho antes de que Rossi tuviera que exigirse por única vez para tapar un remate de Godoy, los hinchas de la cabecera que da al Riachuelo habían atajado más pelotas con los disparos de media distancia que se iban por encima del alambrado.

El triunfo de Boca, bajo la lupa de Juan Pablo Varsky

El único sobresalto por el que pasó Boca fue cuando Barrios reaccionó a un golpe de Brunetta. El colombiano se el fue al humo, en el típico incidente que puede terminar con la expulsión de los dos. Pero Trucco, que había estado riguroso en los primeros 10 minutos del encuentro con las amonestaciones de Figueroa y Lértora, aplicó un criterio componedor y solucionó todo con una tarjeta amarilla para cada uno. Igual, el mellizo Barros Schelotto no se confió de la indulgencia del árbitro y a los pocos minutos lo reemplazó a Barrios, que no sufrió ni se vio limitado en sus movimientos por la fractura en su mano izquierda de hace dos semanas. Entre el vendaje protector y la mediana exigencia del partido, Barrios cumplió con su conocida cuota de sacrificio para la recuperación.

Con todo resuelto con anticipación, en la repleta Bombonera no se esperó hasta el final para hacer oír el cántico que tiene tanto de apoyo como de demanda: "El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar...".

El gol de Cardona (2-0)

El emplazamiento es por la visita al Monumental. Boca no necesita un buen resultado ante River para preservar el primer puesto. De eso se encargó en las siete fechas precedentes, en un fixture hasta aquí bastante desahogado, resuelto satisfactoriamente por méritos propios y también por carencias ajenas. Del repaso de los nombres de las víctimas en su seguidilla triunfal, Lanús podría haber sido la oposición más dura, pero ese día el Granate reservó a la mayoría de titulares para la Copa Libertadores.

Boca jugará contra River por algo más que la defensa de la punta: lo hará para jerarquizar su liderazgo, para darle la autoridad y la robustez que otros partidos, como el de ayer, conceden en menor escala. El certamen anterior, con el 3-1 que el equipo de Gallardo obtuvo en la Bombonera, demostró que los títulos no se ganan en un superclásico, sino en la regularidad del largo aliento. En esas distancias del mediano y largo plazo, Boca se viene manejando muy bien, casi no falla. Va en camino de llegar a los once meses como puntero. Del dolor que le dejó la derrota en el último superclásico sacó el orgullo y las correcciones defensivas -con importantes cambios de nombres- para levantarse y no parar hasta dar la vuelta olímpica.

El gol de Benedetto (3-0)

Al Monumental irá con un panorama bastante despejado en cuanto a la formación, que se presume que será la misma que la de ayer. Nández tiene energía y vigor, pero no compensa el fútbol que aportaba Gago. Quizá habría que revisar dónde rinde más Cardona, a cuyo corpachón natural se lo ve más ancho y pesado. Recostado sobre la banda, se aísla y no tiene explosividad para el uno contra uno. Por su buen toque y panorama necesita entrar más seguido en contacto con la pelota para que el partido no le pase por arriba. Eso lo puede conseguir en posiciones más centradas, donde también puede despachar el pase entrelíneas que falta sin Gago. Sería una manera de aliviar a Pérez, que a veces se lo nota un poco desesperado por estar en todos lados. Por el medio, Cardona también puede aparecer por sorpresa, como lo hizo para cabecear el centro de Pavón en el segundo gol. Y si el mellizo quiere ocupar mejor la banda, lo tiene a Espinoza para atacar con dos wines, como ya casi nadie lo hace y Boca lo llevó a la práctica en Paraná por la suspensión de Cardona.

Con Sampaoli en el palco del presidente Angelici, Benedetto ratificó su versatilidad de centrodelantero goleador. Hizo el tercero tras un elegante enganche de taco y el cuarto lo convirtió de arremetida.

El gol de Benedetto (4-0)

Una semana después de que el amarillo fuera políticamente triunfal, Boca se vistió ayer del mismo color, símbolo de números radiantes.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas