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“Encontré la forma de no sentirme solo para tomar decisiones”

Lunes 30 de octubre de 2017 • 11:03
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Foto: Pixabay

Julián tiene su barba, su iphone última generación, su emprendimiento exitoso. Lo que no tiene es con quién tomar decisiones. “Me da un poco de pudor decirlo, pero la verdad es que me va cada vez mejor. Desarrollo a pedido aplicaciones para celulares. ¡Todos quieren ofrecer una aplicación! La empresa de telecomunicaciones, para su festival de música; el que se cree que descubrió un negoción, que piensa que su aplicación es única y va a lograr que cotice en la Bolsa; el centro de estética, para que sus clientes agenden horarios.”

El negocio crece y, aunque Julián fue sumando gente con experiencia en la producción de aplicaciones, él se siente solo a la hora de definir si pide un crédito para poner en marcha una tecnología nueva, si abre una oficina en San Francisco, si representa en Argentina a una empresa alemana.

“Primero intenté que los responsables de área me ayudaran a pensar este tipo de temas pero, claro, ellos no son los dueños ni saben mucho de negocios, entonces tal vez me dicen que me la juegue pero no terminan de ver todo lo que implica jugársela. Después pensé que tal vez tener un socio era la solución para compartir la responsabilidad de la decisión, pero veía los problemas que se armaban entre socios en otras empresas y me imaginaba que, por tratar de no estar solo tomando decisiones, iba a terminar padeciendo si tenía que consensuar todo con otra persona. Varios deben pensar ‘Éste se queja de lleno’, pero bueno, a mí tomar las decisiones solo se me hacía cada vez más pesado y no le encontraba la vuelta”.

Una red que sostiene

Julián viene del mundo de los programadores de software de código abierto. El desarrollo de este tipo de programas tiene en su base la idea de que cada programador puede tomar un módulo del código y mejorarlo o adaptarlo a sus necesidades, y luego devolverlo, optimizado, a la comunidad de programadores. Así, cada uno se beneficia del código existente y a la vez ayuda a que el código evolucione.

En esta idea de trabajo en red se inspiró Julián para juntarse con ocho emprendedores: un par, amigos suyos; otro par, conocidos sobre los que tenía buenas referencias y con los que había tenido algunas conversaciones; y el resto, acercados por esos amigos o conocidos. Con ellos comparten dos cualidades: por una parte, sus emprendimientos están encaminados; por otra, necesitan de otros para conversar sobres sus decisiones. Se juntan durante una mañana cada quince días y hacen lo que llaman una “ronda de decisiones”. Cada uno habla sobre una decisión que debe tomar, y el resto le ayuda a identificar factores que ayuden a la decisión. Con esa red de apoyo de la que es parte, Julián sabe que cada quince días rompe la inercia de pensar en soledad.

Uno es con otros

A la hora de tomar decisiones, escuchar otras voces posibles además de la propia (que puede quedar repicando en nuestra cabeza cada madrugada) ayuda a que ganemos perspectiva. Aun cuando no estemos de acuerdo con miradas diferentes a la nuestra, podemos nutrirnos con parte de ellas y consolidar una definición.

“Muchos dueños de empresas y emprendimientos sienten el peso de las decisiones” cuenta Mercedes Korin, asesora en proyección laboral. “Por eso actualmente hay varios espacios que se constituyen como instancias de intercambio grupal en beneficio de cada uno de sus participantes”. Hay espacios para todos los gustos, como la ONG Inicia o la cátedra Emprending (de la Universidad de Buenos Aires) para emprendedores; o la red privada Vistage, para dueños de empresas; pero también hay grupos que no tienen una institución detrás y que se gestan de manera muchas veces espontánea y se van sosteniendo en el tiempo, como el grupo de Julián. Aunque tienen dinámicas muy diferentes entre sí, se trata de espacios que conjugan lo presencial con lo virtual y que Mercedes describe como de “pares diversos”: personas que comparten un nivel de responsabilidad pero que vienen de distintos negocios, sus empresas tienen distinto nivel de maduración y ellos tienen distintas edades y distintas maneras de pensar; y esta variedad en un marco común de intereses es muy enriquecedora para tomar decisiones.

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