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2 espacios públicos llenos de verde que deberías conocer

Son piezas paisajísticas relativamente nuevas que merecen ser visitadas esta temporada primaveral

Miércoles 08 de noviembre de 2017 • 00:54
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Parque y Centro de Exposiciones y Convenciones

Foto: Jardín / Inés Clusellas

Inaugurado en septiembre de 2017, este espacio funciona como nuevo enclave para repensar todo el sistema de parques comprendido entre la Facultad de Derecho y el Parque Thays.

Bajo una mirada urbana integradora, este espacio resulta un punto de encuentro de flujos peatonales, de transporte, de educación, de cultura.

Desde la vegetación, un nuevo aporte para la generación de biodiversidad en la ciudad.

Foto: Jardín / Inés Clusellas

La propuesta de paisaje para el nuevo parque del Centro de Exposiciones y Convenciones de Buenos Aires trasciende los límites establecidos, integrando el Parque Thays, la plaza República Federativa de Brasil, el Parque de la Flor y la Facultad de Derecho en un nuevo gran espacio verde para la ciudad. Así, se construye a partir de la convergencia de las identidades particulares de cada uno de los programas ya establecidos, conectándose a través de la vegetación y de un sistema de senderos continuos y vinculantes. El nuevo parque específico del Centro queda conformado por dos piezas la plaza de acceso, en el nivel cero; y una segunda, constituida por una nueva cubierta vegetal topográfica. La plaza de acceso se delineó espacialmente tratando de resguardar la traza de la plaza Brasil y maximizando la conservación de las especies arbóreas existentes. Este esfuerzo se llevó al máximo con los tres ejemplares de Tipuana tipu, que para su preservación recibieron un tratamiento específico con maceteros de 9 metros de diámetro. A la superficie de césped existente se agregó un sistema de caminos y equipamiento para terminar de conformar este gran vestíbulo urbano utilizado por peatones, estudiantes y visitadores.

Foto: Jardín / Inés Clusellas

El costado del edificio, sobre la avenida Figueroa Alcorta, se resuelve mediante un talud con la especie Senecio angulatus. Como la inclinación supera los 35°, se usó un sistema reforzado de geogrillas tejidas. El resto de los terraplenes que rodean el edificio se realizaron con suelo seleccionado, tipo tosca, compactado en capas de 30 cm de espesor con Cynodon dactylon.

Foto: Jardín / Inés Clusellas

La segunda pieza paisajística es la cubierta verde que continúa visualmente el parque Thays: un geocompuesto y, sobre éste, 30 cm de sustrato para la plantación. La cubierta se compone por cuatro "patas" con senderos vinculantes rodeados de canteros con vegetación y un área central de solado no absorbente con lomas de césped. Tiene un sistema de equipamientos que acompañan los recorridos y funcionan como soporte de la iluminación.

Foto: Jardín / Inés Clusellas

Ecología urbana

Gran parte de la superficie de la cubierta está constituida por una pradera de especies nativas, de gran incidencia como parche dentro de la ecología urbana. Este tipo de especies. realizan un gran intercambio energético con el medio y están adaptadas a las condiciones ambientales locales, lo que tiende a restaurar el paisaje original pampeano.

La fauna autóctona utiliza este tipo de flora para nidificación y fuente de alimento, y se contribuye así a incrementar la biodiversidad.

Estas especies requieren muy bajo mantenimiento, por lo que constituyen una cubierta sustentable.

El nuevo parque brinda un lugar para la naturaleza local, una oportunidad para regenerarse y así rescatar lo nuestro, recuperando parte de la identidad cultural y natural perdida.

Foto: Jardín / Inés Clusellas

Parque de la Ciencia

Inaugurado en noviembre de 2016, es un nuevo espacio verde y público que forma parte del Polo Científico Tecnológico de la Ciudad de Buenos Aires. Una lúdica herramienta de aprendizaje y recreación, con juegos inspirados en neuronas, cromosomas y cadenas de ADN.

El proyecto para el Parque de la Ciencia es complejo y fue resuelto con un plan maestro que resuelve temas urbanos, de arquitectura y de diseño de paisaje. Todos ellos integrados y desarrollados en etapas.

Foto: Jardín / Inés Clusellas

El sitio estuvo ocupado originalmente por edificios de bodegas e instalaciones para el almacenamiento de vino que, a comienzos del siglo pasado, llegaba por tren desde Mendoza y otras regiones de Cuyo. En el presente, la estación de tren de Palermo sigue funcionando como parte de una línea urbana y representa uno de los centros de trasbordo con mayor flujo de viajeros en la ciudad. Las bodegas, por su parte, luego de años de abandono, fueron renovadas como resultado de un concurso nacional llamado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación en 2007.

La construcción fue realizada en tres etapas: una primera en 2011, con la inauguración del nuevo ministerio y las agencias científicas; una segunda en 2015, con el centro cultural de ciencia y oficinas de CONICET; y una etapa final que se concretó con la apertura del parque.

Foto: Jardín / Inés Clusellas

El proyecto urbano propone la reconversión del área en su totalidad, integrando los dos viejos edificios con el gran espacio abierto, que cubre un área de 10.100 m2, para generar un parque temático-educacional de uso público. Unificados por una gran fachada contemporánea que se abre hacia el borde de las líneas del tren, los edificios se extienden en su uso hacia el área del parque por medio de una galería semicubierta y una explanada abierta. En este nivel, el edificio presenta un café y restaurante que, aunque es de uso del Ministerio, se abre también para el público en general, lo que asegura una mayor interacción entre espacios y usos.

El proyecto de paisaje surgió inicialmente como resultado de un concurso de ideas llamado por el mismo Ministerio y la Sociedad Central de Arquitectos (SCA), cuyo proyecto ganador fue utilizado como base conceptual y luego desarrollado por un equipo ministerial especializado. Tres puntos relevantes conforman el diseño: la idea de bosque con especies nativas (posible de ser verificado con el paso del tiempo); la integración con los edificios a través de espacios de transición que se originan en la explanada; y la incorporación de juegos cuya imagen formal se relaciona con elementos de la ciencia, la genética y la biología.

Foto: Jardín / Inés Clusellas

La terraza está a 1,10 metros sobre el nivel del suelo verde, preservando así la altura original de las plataformas donde se recibía el vino en el pasado. Desde este nivel, la terraza se va escalonando y delineando un perfil irregular, conformado por hexágonos cuyas superficies alternan concreto y césped.

Luego, aleatoriamente, algunos pequeños grupos de hexágonos cubiertos de césped generan puntos de encuentro a lo largo del espacio abierto del parque, que ofrece además alturas diversas para sentarse o trepar. Estos mismos hexágonos se utilizan para marcar sutiles diferenciaciones visuales en el suelo, con tres tipos de césped.

Los juegos, diseñados especialmente para el proyecto, se concentran en el espacio central, frente a la explanada.

Colgando de un puente metálico existente, que fue renovado y pintado de colores, aparecen las hamacas redondas que refieren a "glóbulos". A unos metros, una estructura de grandes proporciones para trepar refiere a una "neurona"; los tradicionales subibajas son cromosomas y los spinners (que giran con el uso del propio cuerpo) son cadenas de ADN. Coloridos y formalmente diversos, esta serie de juegos incentiva la curiosidad de los niños y educa (a través de un sistema de señalética con lenguaje simple).

Pequeños grupos de árboles generan sombras a lo largo del parque (que abre sus puertas cada día hasta las 19 horas) y plantaciones de arbustos y gramíneas otorgan color y texturas en el terraplén coronado por las vías.

Con el objetivo de preservación con que se desarrolló este proyecto claramente innovador, se conservaron antiguas estructuras como el puente y los viejos tanques de agua. A modo de hitos, estos elementos se relacionan con el nuevo lenguaje del parque y su moderno diseño.

Visitado por grandes grupos espontáneos, cada día desde su inauguración, el Parque de la Ciencia se configura como una nueva área icónica de la ciudad, verde, colorida e integradora.

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