Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Los números, aliados del Mellizo en busca de potenciar un Boca ganador

El equipo juega como quiere Guillermo, tiene un promedio de 2,18 goles por partido, lleva diez meses y 20 días siendo puntero del certamen local y hace 17 encuentros que no pierde como visitante; suma un historial favorable en los clásicos

Lunes 30 de octubre de 2017 • 23:59
0
Guillermo, cada vez más conforme con Boca
Guillermo, cada vez más conforme con Boca. Foto: LA NACION

Guillermo Barros Schelotto no es extraño al momento que atraviesa su equipo. Ya lo vivió hace muchos años como jugador, pero como entrenador de Boca tiene otros méritos. Por empezar, el equipo lo representa: juega como quiere él, con su estilo, con su impronta. Lo soñó así desde el momento que asumió, en marzo de 2016, lo trabajó diariamente y está en camino de lograr que la camiseta azul y oro vuelva a tomar ese tinte dorado. Y tiene como aliado a los números. Porque Boca se está acostumbrando a triunfar a partir de sus métodos y conceptos futbolísticos, esa identidad ganadora que supo aprender de la mano de Carlos Bianchi.

Aquel conjunto de comienzos del presente siglo sorprendía en cada encuentro. El vaso se rebalsaba de elogios, los títulos eran constantes y los números eran asombrosos. Guillermo apunta a que el club retorne a esos viejos tiempos. Y aunque por ahora sólo conquistó el torneo local 2016/2017 de hace algunos meses atrás, va por buen camino pensando en la Copa Libertadores de 2018. Porque después de un arranque demoledor en la Superliga, desde afuera no paran de destacar el rendimiento de sus hombres y la hinchada confía más que nunca en el Mellizo. Y sobre todo, ya tiene en su espalda varios números y rachas que para otros equipos parecen inalcanzables. Igual, al entrenador mucho no le gusta que otros le pongan el espejo del Virrey enfrente: "Es innecesaria la comparación del Boca de Bianchi con cualquier equipo, no sólo con el mío. Ese ciclo jamás se va a repetir, en ningún lado".

Mucho tiene que ver aquella última coronación para mantener y romper ciertas rachas, para confirmar el proyecto. Lo supo decir Pablo Pérez, el subcapitán: "Fuimos campeones y nos sacamos una mochila de encima porque había sido un año difícil. Ahora jugamos mucho más tranquilos". Por eso hoy se ve a un Boca renovado, con frescura física y mental, a pesar de mantener en el plantel prácticamente los mismos nombres. Y esto le permitió al entrenador darle más hambre a un elenco que no tiene nada por pelear en lo que resta del año, pero que desea romper las rachas que haya por delante: por empezar, es la primera vez en la historia del profesionalismo que Boca cosecha puntaje perfecto en las primeras siete fechas del campeonato. Pero hay más datos que le aportan solidez al ciclo de Barros Schelotto.

"El Boca de Guillermo muestra una eficacia frente al arco rival deslumbrante: ya convirtió 19 goles, siete más que Talleres de Córdoba y Argentinos, los más cercanos a esa cifra"

En el inicio de la Superliga , el Boca de Guillermo muestra una eficacia frente al arco rival deslumbrante: ya convirtió 19 goles, siete más que Talleres de Córdoba y Argentinos, los más cercanos a esa cifra. Y pese a que su idea es principalmente ofensiva, es lógico que no le escapa al interés defensivo. Fue un dolor de cabeza para él a lo largo de su estadía, pero terminó encontrando el rumbo, a tal punto de que en el presente torneo sólo recibió un gol en contra (lo convirtió Leonel Galeano, zaguero de Godoy Cruz).

En ataque es arrollador

No obstante, no es una sorpresa. Más bien es una continuidad del trabajo que lo llevó a ser campeón. Porque en el pasado torneo, pese a ciertas dudas en algunos rendimientos, también sacó pecho con grandes números: en 30 jornadas había sido el equipo más goleador con 62 gritos y le habían marcado 25, siendo superado en ese rubro sólo por Independiente (23), Defensa y Justicia (23) y Gimnasia (24). Sumada la eficacia del último torneo con la del actual, Boca tiene un promedio de 2,18 goles por partido: hizo 81 en 37 encuentros.

Esos aspectos fuertes lo empezaron a convertir en un equipo serio que hoy, en la Superliga, empieza a consolidarse y se permite pensar en grande, soñando con la Copa Libertadores 2018. Fue aquella tarde Monumental del 11 de diciembre del 2016 la que le dio inicio a una enorme seguidilla que nadie, por el momento, logra romper desde aquel día: la victoria 4-2 sobre River, la de los dos goles de Tevez en su último superclásico, puso a Boca en la cima del campeonato. El equipo de los mellizos tomó el liderazgo y nunca más lo soltó: lleva 10 meses y 20 días siendo puntero y, en el peor de los casos, gozará de esa ubicación por lo menos dos semanas más (San Lorenzo, inmediato perseguidor, está a seis puntos).

Salir de la Bombonera supo ser una pesadilla para Guillermo, que estuvo 8 meses sin obtener los tres puntos en condición de visitante. Por ese motivo se lo empezó a cuestionar más de la cuenta, por lo que romper esa adversidad se transformó en un desafío para el cuerpo técnico. Esa tabla también se revirtió. El número sorprende: no pierde como visitante hace 17 partidos (de los cuales ganó 10 y empató 7) y la última vez que cayó fue en el debut del anterior torneo: ante Lanús (1-0) en la Fortaleza, hace un año y dos meses.

Respaldo del Mellizo, gol del N° 9

Por cosas como esas, Guillermo tiene números destacados en el club. Dirigió 66 encuentros oficiales y sólo perdió 11. Para conseguir esas buenas estadísticas demasiado importante también fue Darío Benedetto, un jugador al que respaldó cuando incluso los hinchas lo silbaban por su falta de gol en sus primeros partidos. El Pipa ya es ídolo. ¿Por qué? No hubo mejor delantero que él después del retiro de Martín Palermo, el máximo goleador en la historia de la institución. De los 19 goles que convirtió el equipo en estas siete jornadas iniciales, el N°9 hizo 8; de los 62 de la temporada 2016/2017, él se encargó de gritar 21. Y en total, anotó 34 tantos en 40 partidos oficiales.

Otra racha que hace rememorar los grandes momentos de los últimos años: si bien ambos delanteros se diferencian técnicamente, son muy similares en los números que consiguieron frente al arco rival. El Titán terminó su carrera con un promedio de 0,58 goles por partido, mientras que el actual goleador lleva 0,85, aunque con menos partidos disputados. "Corremos algunos riesgos en la defensa, pero porque Boca piensa en atacar constantemente, en pelear todo lo que juega", explica Lisandro Magallán.

Este Boca llegará bien al clásico con River del próximo domingo por el buen ánimo y confianza que generan estos datos. Pero hay una más: como entrenador boquense, Guillermo tiene dirigidos nueve clásicos oficiales de los cuales tan sólo perdió uno: fue en el último superclásico en la Bombonera, en la derrota 1-3. Luego, en la cuenta tiene tres igualdades (dos ante el Millonario y otra frente a Racing, por la Libertadores, en su debut) y otras cinco victorias ante San Lorenzo, River, la Academia (una por el torneo local y otra por la Copa) e Independiente.

El buen momento del Boca de Barros Schelotto se expondrá en el Monumental. Y aunque el resultado puede ser adverso, hay algo de lo que no quedan dudas: el estilo de Guillermo se ve cada vez más consolidado. Y apunta a transformarlo en más ganador.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas