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Qué cuentan los libros de los equipos chicos que dieron el golpe

Más allá de que River es el favorito -por su leyenda y la ventaja-, Lanús busca entrar en el círculo mágico de Estudiantes, Argentinos y Vélez

Martes 31 de octubre de 2017
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LA NACION
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Lanús quiere dar el golpe
Lanús quiere dar el golpe.

River es el gigante, Lanús es el humilde. El equipo millonario suele instalarse en las grandes citas. El conjunto granate, que excede el barrio, suele instalarse en los últimos años en los grandes desafíos locales y sudamericanos. River tiene tres Libertadores y alcanzó otras dos finales. Lanús vive un sueño: llegar por primera vez al doble encuentro decisivo. El conjunto que dirige Marcelo Gallardo -que alcanzó este trofeo en 1996, 2006 y 2015-, es el favorito, ya que ganó por 1 a 0 en el primer encuentro, con un gol de Ignacio Scocco y, si logra marcar un tanto, le provocará un problema grande a su rival, que deberá anotar tres goles. El elenco que conduce Jorge Almirón -que conquistó tres trofeos domésticos-, está agazapado. Definirá la serie en su casa, le sobra capacidad de gol y tiene como desafío ingresar en el círculo privilegiado de los equipos chicos que jugaron la final de la Copa Libertadores.

El fútbol argentino tiene una gran tradición en esta competencia: desde la primera hora, suele incorporar a equipos en la cúspide, más allá de los cinco considerados grandes. Estudiantes -a esta altura, resulta una ofensa no considerarlo un grande de nuestro medio- fue campeón en 1968 (ante Palmeiras), en 1969 (contra Nacional, de Montevideo) y en 1970 (frente a Peñarol). Una temporada más tarde, el León, de leyenda internacional, más allá de las historias maliciosas, llegó a otra final, que perdió contra Nacional. Con el regreso de Sebastián Verón, volvió a la cúspide de América en 2009, en una serie ganada ante Cruzeiro, como visitante. Más allá de que Estudiantes creó una mística internacional, no es el único club que llegó a instancias decisivas, sin pertenecer al grupo selecto de los cinco poderosos. El segundo fue Argentinos Juniors, con un elenco de colección, en 1985; el impacto fue ante América de Cali, por penales. Meses más tarde, dio la nota en una final inolvidable frente a Juventus. Pero esa fue otra historia.

Vélez, otro club de barrio, que en los años noventa tuvo el mismo impacto que River o Boca, logró la Libertadores en 1994, ante un grande, como San Pablo. A diferencia de Argentinos, Vélez continuó con una serie arrolladora de títulos locales e internacionales. Antes del impacto del club de Liniers, Newell's también dio la nota en dos finalísimas. En 1988 y 1992, estuvo a un paso de la consagración.

En esa misma sintonía, sólo se encuentra a Once Caldas, de Colombia, como el último equipo chico que logró el trofeo. Lo consiguió ante Boca en 2004, en una serie increíble de penales que terminó 2-0.

River confía, Lanús sueña. El adversario, se supone, será un gigante. La supremacía de Gremio, campeón de la Libertadores en 1983 y 1995, fue aplastante en Ecuador. Contundente adelante (22 goles a favor) y sólido en defensa (7 tantos en contra, de los cuales le convirtieron apenas uno en los últimos cinco partidos), el equipo que conduce Renato Gaúcho parece no tener oposición. "Somos conscientes de que hemos hecho una gran Copa Libertadores", aceptó Richard Calderón, volante de Barcelona de Guayaquil. Uno de los casilleros, al parecer, será para un grande. Falta el otro...

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