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Por qué The Handmaid´s Tale es la serie del año

Elisabeth Moss protagoniza The Handmaid's Tale, el thriller que arrasó en la última entrega de los Emmy, basado en una novela de 1985 que transcurre en un ambiente posapocalíptico.

Martes 31 de octubre de 2017 • 17:30
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En un futuro distópico, las pocas mujeres fértiles son criadas que han perdido sus derechos.
En un futuro distópico, las pocas mujeres fértiles son criadas que han perdido sus derechos.. Foto: Archivo

Hasta 2018, The Handmaid's Tale, que ganó casi todo en la última entrega de los Emmy (premios a Mejor Drama y Mejor Actriz Protagónica incluidos), no se verá en Argentina. Será Paramount Channel quien la emita y resarza así un déficit grande de las pantallas de esta parte del mundo, que este año se privaron de una serie extraordinaria. Es que la adaptación para televisión de la novela de la autora canadiense Margaret Atwood es un cross a la mandíbula del espectador medio, la representación de un futuro aún lejano en los hechos, pero perfectamente posible, envuelta en un thriller angustiante.

En The Handmaid's Tale, Estados Unidos ya no es Estados Unidos, sino Gilead (en español, Galaad), un régimen militar que reemplazó el sistema democrático por una teocracia basada en los preceptos de la Biblia. Hubo un desastre ecológico, las enfermedades de transmisión sexual hicieron estragos y sucedió una guerra civil. El resultado del desaguisado fueron la reducción de la población a causa del ambiente tóxico y una extendida infertilidad que afectó a la mayoría de las mujeres. Las pocas que no fueron alcanzadas por la epidemia son las "criadas" del título, mujeres sojuzgadas que han perdido todo derecho (a trabajar, a tener dinero, a leer, a opinar) y que los jerarcas condenan a ser esclavas/concubinas que parirán los hijos que sus esposas no pueden darles. Una de ellas es la protagonista, Offred (Elisabeth Moss), destinada a la casa de un encumbrado funcionario, conocido como El Comandante (Joseph Fiennes). Offred -que antes del cisma se llamaba June, trabajaba en una editorial, y al no poder huir de las persecuciones del régimen fue separada a la fuerza de su marido y de su pequeña hija- enfrenta su dura realidad con toda la entereza posible.

Hay un gran trabajo de Moss en The Handmaid's Tale. La manera en que la ex Peggy de Mad Men carga el peso del relato es conmovedora: hay verdad en cada uno de sus silencios, en cada momento de duda, el miedo en su rostro se percibe demasiado real. La actriz, también productora, parece seguir los preceptos de Atwood, que escribió la novela bajo una regla clara: no habría ningún acontecimiento en el libro que no hubiese sucedido en el mundo real. Narradora de la historia en primera persona, Offred/June permanece estoica en un sitio de raro equilibrio, entre la servidumbre y el privilegio de poseer la llave para sobrevivir. Es parte del vortex de un sistema de castas donde está muy claro quién manda, quién está en el medio y quién es el mandado. Por supuesto que la dictadura no la considera una persona en el sentido estricto de la palabra: si falla repetidamente en su intento de embarazarse, será enviada a las "colonias", áreas tóxicas destinadas a infértiles y demás descastados (los gays y lesbianas que no pueden procrear, directamente, cuelgan ahorcados en las calles) a la espera de una muerte horrible.

El libro de Atwood fue publicado en 1985, en plena era Reagan, y es marcado desde entonces como un fuerte alegato feminista. Bruce Miller, creador y showrunner de la serie, lo leyó con devoción en su época de universitario. No es de extrañar que viera en esta historia, que parece beber de muchas fuentes literarias (Fahrenheit 451, 1984, La naranja mecánica), lo mismo que algunos de sus colegas que la transformaron en ópera, película, ballet y hasta en una novela gráfica de pronta aparición. Y aunque The Handmaid's Tale no es la única serie actual que transcurre en un futuro distópico -ahí están The Walking Dead, Mr. Robot o Black Mirror-, sí es la que más sintoniza con el pensamiento de quienes ven en la administración Trump una amenaza a las libertades individuales. La misma autora del libro comentó, al regreso de una visita al set de rodaje, que había escuchado a algunos actores decir que sentían que ya no estaban trabajando en una ficción, sino en "un documental". Y sobran los artículos que apoyan estas teorías; aunque, justo es decirlo, tampoco faltan aquellos que se ocupan de argumentar que se está yendo demasiado rápido -y demasiado lejos- con las analogías. Atwood, de 77 años, publicó uno en The New York Times, donde blanquea que muchas de las preguntas que le hacen al respecto se las formula ella misma. Entre ellas, una que la inquieta: ¿Es The Handmaid's Tale una predicción? A lo que contesta: "No, porque predecir el futuro no es realmente posible: hay demasiadas variables e imprevistos. Digamos que es una antipredicción: si este futuro puede ser descrito en detalle, quizás no sucederá. Pero no se puede depender de tal deseo".

Un nuevo jugador

La serie, que debutó el pasado abril y en 2018 tendrá segunda temporada, es una producción de Hulu, un sitio web de contenidos streaming que opera por suscripción solo en Estados Unidos y Japón. Joint Venture entre varias majors de entretenimiento, Hulu (cuyo primer hit como productora fue la adaptación de la novela de Stephen King 11-22-63) este año se metió de lleno en el juego que ya tiene como partícipes brillantes a Netflix y Amazon. Su nuevo paso es gigante: el 21 de este mes estrena Marvel's Runaways, una serie de superhéroes adolescentes basada en la historieta que en 2003 editó la famosa comiquera.

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