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Un año después de ganar las elecciones, ¿qué pasó con las promesas de Donald Trump?

En algunas, como la construcción del muro con México, el presidente avanzó poco; sí cumplió en el retiro de Estados Unidos de algunos tratados internacionales

Martes 07 de noviembre de 2017 • 04:03
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LA NACION
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El presidente norteamericano Donald Trump
El presidente norteamericano Donald Trump. Foto: AFP

Donald Trump siempre se ufanó de ser distinto a los políticos tradicionales. Se presentó como un hombre de palabra, alguien que cumpliría con sus promesas si llegaba a la presidencia. Sin embargo, un año después de ganar las elecciones, matizó muchas de sus opiniones y amenazas que hizocuando era candidato.

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En algunos terrenos, el presidente sí cumplió: retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París y del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), y avanzó para eliminar el acuerdo nuclear con Irán. Otros anuncios, como el muro fronterizo con México, avanzan a paso lento, y algunas propuestas están frenadas por la justicia, como la prohibición del ingreso de musulmanes a Estados Unidos. Cuáles fueron y en qué estado están las diez principales promesas de Trump:

Construir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México para terminar con la inmigración ilegal fue una de las promesas estrella de la campaña presidencial de Trump. En realidad, el plan del presidente es terminar de vallar de punta a punta la frontera de casi 3200 kilómetros que separa a los dos países, porque ya existen 1030 kilómetros intermitentes de vallados.

Por ahora, el proyecto de Trump avanza, aunque a paso lento. El 25 de enero, el presidente emitió un decreto para comenzar la construcción del muro. La última novedad es que el 26 de septiembre se empezaron a construir ocho prototipos del muro en San Diego, California, según anunció el Departamento de Seguridad Nacional. La construcción de los prototipos duró un mes y ahora son evaluados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). El análisis de los prototipos durará dos meses, pero la construcción de la pared real está aún muy lejos.

El mes pasado, Trump envió al Congreso un plan de reforma migratoria, en donde reclamaba fondos para construir el muro, algo que rechazaron los demócratas. Aún es incierto de dónde provendrá entonces el financiamiento, ya que México también rechazó pagar los costos del muro, a pesar de las amenazas de Trump.

"El verdadero cambio comienza con la revocación inmediata y la sustitución del desastre conocido como Obamacare", dijo Trump en la campaña electoral. Con distintas palabras, el presidente norteamericano criticó reiteradas veces el plan de salud creado en 2010 por su antecesor, Barack Obama.

Luego demeses de intentos frustrados en el Congreso para revocar la reforma sanitaria, por los desacuerdos entre su propio Partido Republicano, Trump firmó un decreto. La orden ejecutiva, del 12 de octubre pasado, permite a las pequeñas empresas y a los individuos contratar seguros de salud más breves y baratos, esquivando las estrictas reglas del Obamacare.

Al día siguiente, la Casa Blanca le dio otro mazazo al plan cuando anunció la eliminación de los subsidios que paga el gobierno a las aseguradoras para financiar el pago de las coberturas a la población de menos recursos. Si las aseguradoras se quedan sin estos subsidios, la consecuencia es que sus pólizas se dispararán y muchas de ellas saldrán de las plataformas de seguros creadas por Obamacare.

Pese a los golpes, el programa sigue vigente y el 1° de noviembre pasado se abríó un nuevo plazo de inscripción para la gente, entre las dudas sobre el futuro del Obamacare.

Trump prometió el "cese completo del ingreso de musulmanes a Estados Unidos". Sin embargo, los planes del presidente chocaron varias veces con la justicia.

Poco tiempo después de asumir, en enero de 2016, Trump firmó un decreto que prohibía durante 90 días la entrada a Estados Unidos a los viajeros de siete países de mayoría musulmana: Irán, Irak, Siria, Sudán, Libia, Yemen y Somalia. El 6 marzo suavizó la orden y en otro decreto excluyó a Irak de la lista por tratarse de un aliado de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo.

Además de desatar fuertes protestas en Estados Unidos, el decreto de Trump fue suspendido en febrero por dos jueces federales que consideraron que el presidente no tiene autoridad para vetar países enteros y que además no se puede demostrar que los ciudadanos de esos países sean una amenaza para la seguridad simplemente por su nacionalidad.

El Departamento de Justicia defendió la medida de Trump ante el Tribunal de Apelaciones de la costa Oeste, pero renunció a la batalla judicial cuando perdió el primer recurso. El segundo decreto siguió el mismo camino y llegó hasta el Tribunal Supremo, que el pasado 10 de octubre decidió no dar audiencia al caso.

"Es el peor acuerdo del mundo". Así calificó Trump al pacto nuclear que firmaron en 2015 las potencias de Occidente con Irán y que frenó el acceso de Teherán a la bomba atómica a cambio del levantamiento gradual de sanciones económicas.

Aunque los primeros pasos de Trump fueron vacilantes, el 13 de octubre pasado el presidente decidió no certificar el acuerdo, como establece la ley. El gobierno debe comunicar al Congreso cada 90 días si Irán cumple las condiciones del pacto. Luego de certificarlo en dos ocasiones desde que asumió su cargo, Trump anticipó que no lo haría de nuevo al vencerse el plazo para la nueva certificación.

Ahora la pelota está en el Congreso, que tiene plazo hasta mediados de diciembre para trabajar en un proyecto que "remedie los numerosos defectos" del pacto y que asegure que Irán no pueda amenazar a Estados Unidos con armas nucleares. Por ahora, el tratado se mantiene.

"Si no somos capaces de alcanzar una solución trabajando con el Congreso y nuestros aliados, el acuerdo será rescindido", advirtió Trump.

Cuando era candidato, Trump prometió deportar a los 11 millones de indocumentados que se calculan que viven en Estados Unidos. Al poco tiempo de ganar las elecciones, en su primera entrevista televisiva , rebajó la cifra y dijo que planeaba deportar, de forma "inminente", a cerca de tres millones de inmigrantes indocumentados que tenían antecedentes delictivos.

Fiel a sus palabras, en febrero el presidente firmó un decreto que abría la puerta a las deportaciones masivas al "limitar extremadamente" las excepciones a las expulsiones y dar más poder los agentes de inmigración.

Trump fue más allá y se enfocó también en los jóvenes. En septiembre pasado, puso fin al programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que Obama promovió en 2012 para frenar la deportación de unos 800.000 jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos de chicos y a los que se conoce como "dreamers" (soñadores).

Por el momento, Trump dejó el futuro de los dreamers en manos del Congreso, que tiene que aprobar una ley que termine de regularizar su estatus. También dijo que está dispuesto a "reconsiderar" su decisión si el Congreso no llega a una solución.

La oposición al libre comercio fue una de las banderas electorales de Trump. El presidente prometió retirar a Estados unidos del tratado con los países del Pacífico (conocido como TPP por sus siglas en inglés) y renegociar el pacto con Canadá y México (NAFTA).

El presidente cumplió ambas promesas. Dos días después de asumir la presidencia, el 22 de enero pasado, Trump firmó un decreto para iniciar la renegociación del NAFTA con México y Canadá. Al día siguiente, firmó otro decreto para retirar a Estados Unidos del TTP.

Las rondas de conversaciones para renegociar el Nafta empezaron en agosto y se van a extender hasta el primer trimestre del año que viene ya que los países no se terminan de poner de acuerdo.

Entre otras cuestiones, Canadá y México protestan porque Estados Unidos busca favorecer a su industria manufacturera automovilística y también proteger algunos productos como los lácteos.

Trump fue muy crítico de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) durante toda la campaña. La tildó de obsoleta y criticó "la falta de compromiso financiero de los aliados". También amenazó con retirar los fondos de Estados Unidos si el resto de países no cumple con sus obligaciones económicas.

Pero el 12 de abril, luego de reunirse con el secretario general del organismo, Jens Stoltenberg, el presidente cambió de parecer y dijo que hacía mucho tiempo se había quejado de que la OTAN no hacía lo suficiente en la lucha contra el terrorismo, pero que eso cambió. "Dije que era obsoleta, pero ya no es más obsoleta", señaló.

Trump no afirmó por qué cambió de opinión, pero los analistas señalan que el presidente tuvo que acercarse a la OTAN después del deterioro con las relaciones con Rusia por la guerra en Siria. Antes de asumir, Trump se había mostrado cercano al presidente ruso, Vladimir Putin, a quien llamó un "líder absoluto".

"¡Enciérrala!", era uno de los cantos más frecuentes de los seguidores de Trump durante los actos de campaña. Los partidarios del republicano querían ver a la demócrata Hillary Clinton en la cárcel por usar su cuenta de correo electrónico personal para asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado.

Trump parecía dispuesto a apoyar sus peticiones "Hillary Clinton tiene que ir a la cárcel. Honestamente, es culpable como el infierno", sostuvo en junio durante un mitín. Además,en el segundo debate presidencial, a mediados de octubre, anunció que como presidente nombraría a un fiscal especial para investigar el caso de los correos electrónicos de Hillary.

Su tono cambió apenas ganó. Dijo que Estados Unidos tenía "una deuda de gratitud" con Hillary y si bien no descartó de manera absoluta una posible investigación, dejó en claro que su intención no es impulsarla. "Son buenas personas, no quiero lastimarlas", dijo, en referencia a los Clinton.

Sin embargo, esta semana volvió a la carga. Trump dijo que la ciudadanía estadounidense "se merece" una investigación federal de Hillary y del Comité Nacional Demócrata sobre un acuerdo de recaudación de fondos que firmaron en agosto de 2015.

Trump lanzó un ataque en Twitter en el que criticó a la ex primera dama: "La Corrupta Hillary compró el Comité Nacional Demócrata y entonces le robó las primarias al Loco Bernie [Sanders]". Añadió que esa es "la verdadera historia de colusión".

Trump hizo campaña sobre un plan de reforma tributaria que dejaba una cosa en claro: si ganaba los estadounidenses pagarían menos impuestos y, en consecuencia, sus sueldos serían más altos. El día antes del inicio de las elecciones primarias republicanas, el año pasado, Trump le dijo a la CNN: "Todo el mundo recibiría un recorte de impuestos, especialmente la clase media". También advirtió luego que podría aumentar los impuestos a los más ricos.

El 27 de septiembre, Trump presentó, según sus palabras, "el mayor recorte impositivo en la historia". El plan reduce la alícuota más alta del impuesto a las ganancias, eleva la tasa más baja del 10 al 12% y pone un "techo" del 25% en el gravamen que pagan las pequeñas y medianas empresas, y del 20% en el de las corporaciones.

La oposición demócrata y economistas advirtieron que el plan profundizará la desigualdad y ensanchará el déficit fiscal. Según un análisis preliminar del plan de Trump hecho por el Tax Policy Center, el 1% de los que más ganan recibirían cerca del 80% de los beneficios fiscales.

El proyecto está ahora en la Cámara de Representantes y la intención de Trump es que se apruebe antes del Día de Acción de Gracias (23 de noviembre) para que luego el Senado vote la medida en menos de un mes y esté lista para Navidad.

En este aspecto prometió y cumplió. Trump dijo durante la campaña que el Acuerdo de París, al que se comprometieron más de 175 naciones para reducir sus emisiones de carbono a la atmósfera y evitar el incremento de la temperatura global, era injusto para Estados Unidos.

Cuatro meses después de asumir, el presidente anunció la salida del histórico convenio. Desoyendo a la comunidad científica, el presidente dijo que quería renegociar otro favorable para Estados Unidos, "que sea justo para sus trabajadores, contribuyentes y empresas".

"Es hora de poner a Youngstown, Detroit y Pittsburgh por delante de París. No se puede enfrentar a los trabajadores al riesgo de perder sus empleos. No podemos estar en permanente desventaja", dijo.

De todos modos, Estados Unidos recién podría salir del acuerdo en 2020. Según el artículo 28 del pacto, sólo se puede solicitar la retirada tres años después de la entrada en vigor del acuerdo (que fue en noviembre de 2016) y un año después de la notificación por escrito al secretario general de la ONU.

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