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Las tres empresas cordobesas líderes en exportación de tecnología médica

Constituyen un cluster en un mercado mundial que mueve cerca de US$ 900 millones; la inversión en desarrollo y tecnología, la clave para sortear los cambios en la economía

Jueves 02 de noviembre de 2017 • 00:01
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PARA LA NACION
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Foto: LA NACION / Alejandro Álvarez

CÓRDOBA.- Esta provincia concentra casi la mitad de las exportaciones de tecnología médica del país, que representa unos US$ 100 millones, y tiene tres líderes en su segmento que, incluso, cuentan con plantas de producción en el exterior. Estas empresas constituyen un cluster que no sólo las potencia, sino que colabora para que otras firmas puedan ganar nuevos mercados.

El núcleo está integrado por Promedon, que desde 1985 produce soluciones para las especialidades de urología, uroginecología y endourología, emplea a 580 personas y llega a 50 países; Silmag, instalada en Las Higueras (sur provincial), que desde hace 25 años es líder en material biomédico de uso único (catéteres, sondas), ocupa a 170 empleados y exporta a unos 30 mercados, y Tecme, una fábrica de respiradores electrónicos para salas de terapia intensiva que llegan a 50 destinos y tiene 180 empleados.

Diego Magrini, CEO de Silmag, explica a la nacion que los productos diferenciados, con alto valor agregado y tecnología permiten "suavizar" los vaivenes de la macroeconomía argentina. Además de sus intalaciones en Las Higueras -en meses comienzan una nueva planta con una inversión de $ 80 millones- tienen una planta ensambladora cerca de San Pablo, Brasil, en sociedad con Promedon.

La firma nació por una experiencia personal: la enfermedad de un pariente obligó a buscar un producto de silicona que no se conseguía en el país. Los Magrini, por ese entonces, trabajaban con silicona industrial en autopartes y ensayaron hacer el dispositivo. "Así empezamos a incursionar en el rubro médico y nos especializamos", dice Magrini.

El foco está puesto en el "desarrollo e innovación" para producir "lo más a medida que requiera el cliente". Hoy llegan a toda América latina -es la única fábrica de este tipo en la región- y el año que viene comenzarán a vender en la Unión Europea (UE), donde están certificando productos.

Del 35% de la producción que va al mercado externo, el plan a dos años es llegar al 50%. El 70% de la comercialización es en hospitales y sanatorios y el resto, en farmacias o laboratorios.

Al igual que Tecme y Promedon, compiten con gigantes de la industria, pero en todos los casos aseguran que la inversión en desarrollo y conocimiento permite ganar competitividad y aprovechar las oportunidades internacionales.

Ernesto Mañá Escuti es hijo del fundador de Tecme, un médico experto en cirugías de tórax e intensivista que en 1966, recién llegado de Estados Unidos, empezó a desarrollar respiradores algo más complejos que los que existían en el país. "Siempre tuvo, con su hermano, la vocación de trascender las fronteras y se logró".

Hace dos años la compañía abrió una planta de producción en Atlanta, Estados Unidos, para llegar a nuevos mercados. Aunque arrancaron las exportaciones en los 70 a Chile, fue en los 90 cuando los envíos empezaron a tomar volumen. "Cada vez se incorporó más tecnología avanzada y competitiva y un acuerdo con una empresa de Brasil en el 2003 implicó más intensidad en las exportaciones", apunta Mañá Escuti.

Jugadores internacionales

El mercado mundial de respiradores, accesorios y equipos complementarios mueve unos US$900 millones anuales y Tecme es uno de los líderes (en la Argentina tiene el 80%). Su presidente indica que como no todos los países tienen autoridades de control suelen guiarse por estándares de Estados Unidos (FDA) o de la UE. Sus productos cuentan con las dos certificaciones.

"Las inversiones se hacen a muy largo plazo por la modalidad operatoria de la industria. La competencia es con gigantes de renombre", agrega. Para los empresarios, el sector argentino de la tecnología médica puede jugar a nivel global junto con el de agroalimentos y tecnología de la información. Como cada especialidad médica tiene sus necesidades particulares, hay "infinidad" de nichos para atender.

Promedon surgió hace 32 años como una start up; a los cinco ya exportaba a Brasil y Chile. Hoy cuenta con oficinas comerciales en esos países, México y Alemania. En 2015 compró Sphinx Medical, un laboratorio escocés dedicado al desarrollo, producción y comercialización de esfínteres urinarios artificiales. Con una inversión de US$ 5 millones ya venden desde allí a centros médicos de Austria, Alemania e Italia. "Después de algunos años duros -la industria necesita de importados y las limitaciones impuestas complicaron mucho, al igual que la suba de costos-, seguimos en carrera, hay mucho potencial", señala Marcelo Olmedo, presidente de Promedon.

Una de las fortalezas que remarca es el equipo de investigación y desarrollo con el que cuentan: "Trabajamos junto a los médicos en procesos largos, ya que desde que hay un patentamiento hasta salir al mercado pasan entre cinco y siete años". A fines de 2018 Promedon espera tener presencia directa en Francia y también desembarcar en Asia.

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