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Nueva generación de rascacielos en Times Square

Arquitectura

Un sitio que puede ser considerado el ombligo del mundo será el escenario de un vasto proyecto de rediseño a cargo del estudio Arquitectonica, con un variado programa de usos y funciones para el área

En un tiempo fue la meca de los tubos de neón (en ningún otro lugar urbano había la cantidad y variedad de carteles de tubos de colores como los que se lucían en Times Square). Allí estuvo, incluso, cuando fumar no era todavía pecado en los Estados Unidos, un célebre cartel de 18 metros de alto en el que un fumador emitía rítmicamente humo por la boca.

Nadie duda de que se trata de un genuino hito urbano, con un singular atractivo sobre propios y extraños, punto de reunión para miles de turistas.

La Urban Development Corporation realizó un concurso de proyectos por invitación sobre la base de las propuestas del estudio urbano del área desarrollada por el equipo del arquitecto Robert A. M. Stern.

Los conceptos de ese estudio fueron tomados como el código de edificación por regir en el área, el cual establece las proporciones de la masa volumétrica a construir, así como el destino de uso de un podium en el nivel peatonal y las relaciones con las calles circundantes.

Vale la pena destacar que entre dichas pautas de diseño se establece un mínimo uso de carteles de publicidad, tanto en la torre como en el podium. Estas estipulaciones se aplican al programa establecido para un hotel con facilidades para congresos, con 800 habitaciones, un tiempo compartido con 150 suites, y un área de shopping y centro de entretenimientos en una superficie aproximada de 30.000 metros cuadrados.

El estudio Arquitectonica, que es conducido por el arquitecto peruano Bernardo Fort Brescia y su esposa, la arquitecta Laurine Spear, se impuso en la selección final y realizará el proyecto y la obra en Times Square.

Con los parámetros fijados en las bases, el equipo de diseñadores de Arquitectonica comenzó evaluando la historia del rascacielos en Nueva York, teniendo en cuenta su evolución tanto en sus formas como en el uso de sus componentes. Este estudio no fue hecho para emular o imitar, sino para mover la tipología del rascacielos hacia una nueva generación.

Está claro que esta tipología fue cambiando a través del tiempo, y podría trazarse la historia de Nueva York sobre la base de los diversos cambios y planteos de las torres edificadas, tanto por su diseño como por los recursos tecnológicos empleados.

El resultado de la investigación y los cambios morfológicos sucedidos durante el proceso de diseño (el que estuvo ayudado por perspectivas, maquetas y 3-D graficadas por computadoras) fueron los que llevaron a una conclusión que determinó el proyecto final, configurado por un basamento con ornamentación volumétrica y de masas, con una parte superior que contrasta con la torre de cristal, que no tiene los retiros de fachada que requerían los códigos de edificación anteriores.

Se logra de este modo un edificio que tiene una total inmersión en el contexto urbano existente en el Distrito de Entretenimiento Urbano de Nueva York. A diferencia de otros proyectos de Arquitectonica (por lo general situados en grandes áreas abiertas), en este caso se tuvo la ocasión de construir hasta las líneas municipales y de medianera.

La limitación era, en este caso, la complejidad del proyecto por los múltiples usos y funciones, sumado esto al particular sitio geográfico del proyecto, que era en sí mismo un desafío.

Raro caso Entre todas las opciones estudiadas por los arquitectos, es interesante mencionar el concepto que se prefirió, que fue el de dejar de lado los preconceptos y acotaciones del lugar y tratar al edificio como una idea simple, unitaria, con clara identificación de sus partes: basamento, fuste y coronamiento, con distintos vocabularios y concepciones de modelos arquitectónicos.

Los proyectistas no sólo tuvieron en cuenta la volumetría del conjunto sino también las texturas de materiales y el color final de las fachadas. Puede encontrarse cierta correlación en varias obras de Arquitectonica, que postula desde sus comienzos el concepto de leer las fachadas como una gran tela o pintura decorativa. Esta idea se encuentra incipiente en Atlantis, pasa por el Centro de Tecnología Inventiva de Virginia, la embajada de los Estados Unidos en Lima, hasta llegar al proyecto de Times Square, donde se pone en evidencia el poder gráfico de la arquitectura de este grupo.

El conjunto E-Walk es un prisma rectangular cortado por un arco de luz, lo que lo transforma en dos edificios y contribuye a enfatizar su volumetría escultórica.

El volumen del lado Este está anclado al piso de la calle y exhibe bandas horizontales de vidrios con tonalidades ocres, lo que se acentúa pictóricamente mediante vidrios pintados por detrás con colores oro y óxido que producen acentos tonales y ayudan a enfatizar la horizontalidad.

La curva luminosa, que se ensancha al llegar a los niveles más bajos, se detiene en el basamento (que los autores llaman podio) que marca y define la esquina.

En el encuentro de la 8a. Avenida y la calle 42, ese podio se alza cinco pisos sobre la cota de la calle, y donde el atrio-lobby del hotel culmina en un techo inclinado de vidrio transparente que es a la vez la parte inferior del volumen suspendido encima de este espacio.

El otro volumen es un prisma que comienza angosto en los niveles bajos y se va ensanchando al llegar a su máxima altura, con un curtain wall de vidrio gris azulado y acero, con bandas de color lila, celeste y plateado para subrayar la verticalidad y el valor pictórico gráfico de los otros volúmenes (rasgo que ya señalamos entre las premisas de Arquitectonica).

El conjunto, con su torre, está destinado a ser el punto de ingreso en el Distrito de Entretenimiento, llamando la atención como una suerte de faro desde la distancia, a la vez que se comunicará y mimetizará en el nivel peatonal con el paisaje circundante de Times Square.

Por Enrique Madia
Luis J. Grossman

Background

En la lista de realizaciones de la empresa Tishman hay mojones prestigiosos y de los otros. Entre los primeros, acaso se destaque en primer lugar el John Hancock Center de Chicago, un inconfundible rascacielos de Skidmore-Owings y Merrill; hicieron también el World Trade Center de Nueva York (las célebres torres mellizas) y el Century City de los Angeles.

En el otro platillo podrían colocarse las frívolas imágenes del World Swan y Dolphin Hotels de Florida, para la Walt Disney Corporation, en una línea que dieron en llamar arquitectura para entretenimiento.

En su reciente visita a Buenos Aires, el antropólogo francés Marc Augé se refirió a este proyecto neoyorquino y a la indeseada incursión de la Disney en el centro de Manhattan.

Expresó Augé que este abordaje de no ugares en un sitio que fue en su momento el lugar de la ciudad era claramente un retroceso en la calidad urbana de Nueva York. Una ciudad, dicho sea de paso, en la que hasta ahora no había un solo shopping center.

No hace falta decir que este tipo de apariciones tenderá a debilitar la energía comercial de las calles circundantes, su atractivo nocturno y su vida callejera.

Estas consideraciones nada tienen que ver, obviamente, con las cualidades arquitectónicas del complejo que se construye.

La meca de la diversión y el brillo

A comienzos de este siglo, la manzana de la calle 42 entre la 7a. y 8a. avenidas albergaba nueve teatros y, según los memoriosos, acumulaba la mayor concentración de espectáculos en vivo del mundo entero. Con el tiempo empezaron a ubicarse teatros a lo largo de Broadway y en algunas calles laterales a la luminosa calle teatral y la no menos llamativa calle 42.

En la década del sesenta muchos de esos lugares de entretenimiento se mudaron o cambiaron de destino, con filmes porno y otro tipo de comercios que deterioraron notoriamente esa manzana única de 240 metros de largo.

Por eso, en 1981, la New York State Urban Development Corporation anunció que el Estado de Nueva York usaría su poder para obligar a 52 propietarios del área a restaurar la calle y, por ese medio, contribuir con uno de los mayores programas de renovación urbana (cinco hectáreas) en la ciudad.

En mayo de 1995, la Tishman Realty & Construction Company fue designada para desarrollar el proyecto sobre el mayor lote del área (casi 6000 metros cuadrados) en la esquina noreste de la calle 42 y la 8a. Avenida.

Tishman es una compañía inmobiliaria fundada en Nueva York en 1988 y encara el proyecto de 300 millones de dólares llamado E-Walk, que se compone de un hotel-apart de 10 pisos que se combina con una torre de 45 pisos para un hotel de 860 habitaciones que proyectó el estudio Arquitectonica.

En la parte baja del complejo, y proyectado por D´ Agostino Izzo Quirk, se desarrolla un conjunto de comercios, entretenimientos y restaurantes que abarca cuatro pisos. Entre los rubros que forman parte de este conjunto se citan 13 salas del tipo Sony/Loews para cines, el Museum Company y un lugar para entretenimientos virtuales-reales llamado Broadway City.

Un prócer bailarín

Como todo porteño que llega a Nueva York por primera vez, un imán me atrajo a Broadway y al mítico Times Square. Y tal como le sucedió a muchos (habituados a los grandes espacios de la 9 de Julio y la Plaza de Mayo) me sorprendió el tamaño de aquel lugar tan célebre en todo el mundo.

Puede decirse que ese nombre (que le fue aplicado porque el edificio de The New York Times estaba en el extremo sur de ese triángulo) se lo asigna al lugar donde se encuentran la 7a. Avenida y Broadway, que como son casi paralelas se aproximan entre sí en un tramo que va entre las calles 42 y 47.

Esa figura irregular, formada por las arterias mencionadas, es lo que los neoyorquinos dieron en llamar Times Square, y los visitantes la reconocerán mejor por la presencia de una estatua que, junto con los grandes carteles luminosos que la bordean, es su icono: el homenaje a George M. Cohan.

¿Y quién es este prócer honrado en el corazón de la ciudad? No fue político ni militar, fue un actor, compositor, cantor y bailarín, autor entre otras de las canciones Yankee Doodle Dandy y Give my Regards to Broadway. Cuando uno lee estos datos en las placas que hay en la base del modesto monumento, valora más a este pueblo, que coloca a un artista popular en el lugar más concurrido de la ciudad.

Por L. J. G. .

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