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La debacle de River: un tropiezo tan grande que hace del futuro de Marcelo Gallardo un tema crucial

Gallardo tiene que levantar la moral tres días antes del superclásico: "Será difícil de digerir"

Miércoles 01 de noviembre de 2017
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LA NACION
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La frustración de River, después de una derrota inesperada
La frustración de River, después de una derrota inesperada. Foto: LA NACION / Daniel Jayo

La derrota cayó en River como un bloque de hielo sobre su espalda. Impensada desde el primer partido de las semifinales y durante un buen tramo del desquite, en el que los millonarios habían sacado tres goles de diferencia entre los dos partidos. El conjunto dirigido por Marcelo Gallardo se sintió tan cerca de la final de la Copa Libertadores que por eso fue tan dolorosa la caída en la cancha de Lanús.

Nadie duda de que Gallardo puede quedarse el tiempo que quiera en River, pero seguramente haber quedado en el camino en un torneo tan caro en el sentimiento como la Copa Libertadores le harán rever el asunto. El lugar común dice que la revancha está a la vuelta de la esquina. Y en este caso es más cierto que nunca: el superclásico del domingo, en el Monumental, tendrá el efecto refrescante de un tónico. Nada borrará la ilusión que el conjunto de Núñez tenía depositada en el trofeo continental, pero el partido ante Boca podrá actuar como un curativo de los más eficientes.

Ganar será necesario para insuflarle nuevos objetivos a Gallardo, un competidor insaciable. También está de por medio la Copa Argentina, en la que River se medirá con Morón, por las semifinales. Pero la gran tarea será descontarle puntos a Boca en la Superliga. Nueve puntos los separan, pero el mano a mano del domingo podrá marcar un quiebre.

Tanto se habla del futuro porque diciembre será decisivo también políticamente para el club de Núñez. Rodolfo D'Onofrio se presentará para la reelección y, desde ya, desea la continuidad de Gallardo. Y ahí otra vez el DT tendrá la voz cantante. Se insiste: todo dependerá del Muñeco.

"Fallamos porque tuvimos el resultado a favor. Conseguimos lo que era más difícil: hacer un gol de visitante. No hicimos sólo uno, sino dos y no pudimos mantener la diferencia. Sin duda fue la derrota más dura de esta etapa. Intentaremos trabajar desde lo psicológico para llegar de la mejor manera al domingo y darle una alegría al hincha. Esto sigue y no podemos detenernos por doloroso que sea", dijo Gallardo, en la conferencia de prensa. Eso sin contar todos los reproches hacia el árbitro colombiano y hacia el empleo de la tecnología.

Nadie pensaba en un tropiezo tan grande, pero sucedió. River, D'Onofrio, en busca de otro período al frente del club, y Gallardo, el entrenador que convirtió en oro todo lo que tocó, tendrán que pensar cómo sigue cada pieza del engranaje.

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