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Ataque en Nueva York: el agresor es de Uzbekistán, fuente de combatientes de Estado Islámico

Es una de las cinco antiguas repúblicas soviéticas predominantemente musulmanas de Asia Central

Miércoles 01 de noviembre de 2017 • 12:02
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MOSCÚ.- El presidente de Uzbekistán hizo llegar hoy sus condolencias a su par norteamericano Donald Trump y prometió la ayuda de su país después de que un inmigrante uzbeko que manejaba una camioneta alquilada matara ayer a ocho personas en una bicisenda de Nueva York , entre ellos cinco argentinos.

El atacante, Sayfullo Saipov, de 29 años, es originario de Uzbekistán lo que arroja una nueva luz sobre esa tumultuosa república de Asia Central que fue una importante fuente de combatientes para el grupo extremista Estado Islámico (EI).

Mujeres uzbekas en la localidad de Karshi, próxima a la frontera con Afganistan.
Mujeres uzbekas en la localidad de Karshi, próxima a la frontera con Afganistan.. Foto: AFP

Uzbekistán es una de las cinco antiguas repúblicas soviéticas predominantemente musulmanas de Asia Central que de la noche a la mañana se convirtieron en países independientes en 1991. Destrozada por la pobreza y la corrupción y gobernada por líderes autocráticos, la región vio un crecimiento de versiones radicales del Islam y fue un caldo de cultivo para el reclutamiento de cientos de militantes de EI, aunque por ahora no se han confirmado nexos del sospechoso con la organización y nadie se ha atribuido el atentado.

Uzbekistán fue gobernado históricamente por regímenes autoritarios que luchan por evitar que se extienda por su territorio el islamismo extremista de su vecino Afganistán. El gobierno regula estrictamente la expresión religiosa, censura la literatura y prohíbe arbitrariamente las actividades opositoras. Human Rights Watch documentó el encarcelamiento y la tortura de miles de musulmanes por ejercer su fe religiosa.

El antecesor del actual presidente, Shavkat Mirziyoyev, fue un antiguo apparatchik del Partido Comunista que gobernó Uzbekistán como su feudo personal mientras obtenía beneficios políticos y económicos de la guerra de los Estados Unidos en Afganistán.

Para mantener su gobierno, Karimov fomentó el nacionalismo uzbeko, llenó las cárceles con opositores políticos y grupos religiosos independientes, justificando las detenciones masivas de musulmanes como sea necesario en la lucha contra el radicalismo islamista.

Los observadores creen que esa opresión de hecho fomentó el crecimiento del radicalismo entre algunos musulmanes, que luego se unieron a las filas de grupos locales, como el Movimiento Islámico de Uzbekistán..

Recientemente las autoridades rusas detectaron un aumento de sospechosos de terrorismo procedentes de la región, sobre todo tras la explosión de una bomba en el subte de San Petersburgo, el pasado abril, que se cree fue colocada por un hombre de esa nacionalidad.

Agencia Reuters

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