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Ataque en Nueva York: la tarde idílica de los argentinos que terminó en tragedia

Los rosarinos que murieron en el ataque fueron atropellados desde atrás; no tuvieron advertencia alguna, dijo el cónsul en Nueva York, Mateo Estremé

Miércoles 01 de noviembre de 2017 • 15:06
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LA NACION
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La zona del ataque en Manhattan
La zona del ataque en Manhattan. Foto: AP / Bebeto Matthews

NUEVA YORK.- Habían salido a andar en bicicleta, en un día idílico de otoño, a disfrutar de Nueva York y de un viaje que planearon durante meses. Hasta que el terror los golpeó desde atrás.

Los amigos rosarinos del Politécnico de Rosario iban en fila, en tandas de a dos, por la bicisenda que recorre el Parque del Río Hudson, en el lado oeste de Manhattan. Algunos llevaban regalos para sus hijos. Uno de ellos paseaba fuera de la Argentina por primera vez. Ninguno imaginaba la locura que ocurría a sus espaldas: Sayfullo H. Saipov conducía a toda velocidad una camioneta blanca, y comenzaba a perpetrar una matanza que planeó durante semanas con el libreto de Estado Islámico. No hubo advertencia alguna. Sólo gritos.

"No tuvieron oportunidad de reaccionar. No lo vieron venir", dijo el cónsul argentino en Nueva York, Mateo Estremé, en una conferencia de prensa, al relatar la recopilación que le dieron los sobrevivientes.

Lo que quedó fueron cuerpos inmóviles, sangre, fierros y ruedas retorcidas. Una escena dantesca, "de infierno", en palabras de Estremé. Cinco de los diez amigos rosarinos murieron, junto con otras tres personas, entre ellas, un turista belga; otro argentino, Martín Marro, se recuperaba de sus heridas en terapia intensiva en el hospital Presbyterian de la ciudad, acompañado por su mujer, que viajó desde Boston. Los otros cuatro viajeros no sufrieron heridas o lesiones, y fueron llevados al hospital Bellevue.

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"Jocosos, divertidos, altos, deportistas, buenos alumnos, buenos maridos. Bellos. Bellos hombres", los recordó Galia Solomonoff, arquitecta, residente de la ciudad, también egresada del Politécnico de Rosario.

Estremé recibió un llamado desde la cancillería en la Argentina. Le advirtieron que en el atentado de Manhattan había argentinos. Comenzó a "peinar" hospitales. Cuando supo que algunos heridos habían sido llevados al Bellevue, fue hasta allí y encontró a los argentinos que sobrevivieron. Dijo que estaban en "shock", no podían salir de su asombro y con una "sensación de desconcierto". Estremé nunca se separó de ellos, y dijo que los amigos nunca flaquearon en su fortaleza, a pesar del golpe.

"Había cuatro personas desesperadas buscando a sus amigos. Fuimos a recorrer a los otros hospitales, y en el Presbyterian, en downtown, otro de los hospitales, y ahí encontramos a Martín Marro y Ariek Erlij [uno de los fallecidos]", dijo el cónsul.

Faltaba confirmar lo peor: los otros cuatro argentinos que habían muerto en la escena del crimen. El Consulado fue notificado por la policía, y luego notificó a la cancillería. Estremé y los amigos que salieron ilesos del ataque enfrentaron la realidad: comenzaron a llamar a las familias en la Argentina. Estremé no quiso dar nombres, pero dijo que las llamadas se repartieron según quién era más cercano a la familia. El diplomático habló con todas las madres y esposas.

"Hablé con madres, con cinco esposas, y lo más difícil para ellas fue decirles a los hijos", dijo Estremé. Insistió en que había sido lo más difícil que le tocó, como diplomático y ser humano. "El momento más difícil fue hablar con las esposas, y cuando ellas me decían que no tenían la entereza de poder hablar con sus hijos", recordó. No durmió en toda la noche.

Los argentinos que sobrevivieron el ataque permanecen en un departamento que habían alquilado en Manhattan. Algunos de los familiares de las víctimas decidieron viajar a Nueva York para el reconocimiento y la repatriación de los cuerpos.

"Estaban tan felices de estar juntos, de tener la oportunidad de compartir un momento excelente", recordó el diplomático. Era una tarde agradable de otoño. Los argentinos todavía tienen varios días mas en la ciudad, antes de viajar a Boston, donde vive Marro. "Y entonces este ataque terrorista puso fin a esa celebración."

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