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Más allá de la cámara fotográfica: tres preguntas a Andrea Ostera

Mientras exhibe en el Centro Cultural Rojas, la fotógrafa rosarina Andrea Ostera participará de arteBA Focus

Sin título, de la serie Repliegues. Papel fotográfico plegado, velado y estabilizado, 2015/2016
Sin título, de la serie Repliegues. Papel fotográfico plegado, velado y estabilizado, 2015/2016. Foto: Gentileza Andrea Ostera
Jueves 02 de noviembre de 2017 • 14:48
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LA NACION
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Durante noviembre, los amantes de las imágenes y los procesos que la fotografía todavía puede revelar deben visitar la Fotogalería del Centro Cultural Rojas. En la actualidad, ese espacio oficial es el único donde se exhiben de manera continua muestras fotográficas de creadores argentinos de distintas generaciones. Cuenta con el asesoramiento de Alberto Goldenstein, maestro de fotógrafos y él mismo un artista singular.

Hasta fin de mes se exponen en Affaire, muestra al cuidado de Rosana Schoijett, varias series de trabajos de la fotógrafa rosarina Andrea Ostera (Rosario, 1967), que participará además de arteBA Focus. ¿Qué se puede decir de ella? Artista experimental y conceptual, médium e investigadora de los procedimientos, materiales y alcances internos de un arte en el que aún resta profundizar, Ostera une el afán especulativo a una mirada original y siempre lúcida. Sus fotos, muchas de ellas hechas sin cámara alguna, funcionan como filtros entre el espacio, la percepción y la luz.

Sin título, de la serie "Inmersiones". Papel fotográfico velado, parcialmente revelado y estabilizado, 2015/2016
Sin título, de la serie "Inmersiones". Papel fotográfico velado, parcialmente revelado y estabilizado, 2015/2016. Foto: Gentileza Andrea Ostera

Paradojas visuales

Discretamente, el trabajo de Ostera avanza desde las superficies más tangibles de la fotografía (entre los que se incluyen papeles fotográficos antiguos y modernos, pantallas de computadoras y de celulares y líquidos que intervienen en el revelado) hasta ciertas paradojas visuales, entre las que se destacan la fantasía de una obra que muta en vivo y la posibilidad de originar puntos de vista sin sujeto. Ambas instancias en apariencia imposibles se pueden certificar en el Rojas.

En dos trabajos compuestos por fotos en color del mar y un papel fotográfico velado sin estabilizar, el espectador comprueba el lento trabajo de la luz de la sala sobre el material. El día de la inauguración de la muestra ese papel se asemejaba a un cielo azul claro; una semana después, la tonalidad viró al gris perla. La dimensión temporal se filtra en la obra y deja su huella.

"Andrea Ostera es una de las fotógrafas contemporáneas más interesantes y menos conocidas por los jóvenes -dice Schoijett, artista y curadora invitada por Goldenstein-. Como vive y trabaja en Rosario, el público porteño ha tenido limitadas oportunidades de encontrarse con su obra. Affaire es la ocasión imperdible para descubrir o renovar la fascinación a través de un recorrido por su producción reciente: imágenes misteriosas y delicadas, realizadas con y sin cámara fotográfica, y experimentando directamente sobre papeles fotográficos antiguos."

Sin título, de la serie "Capturas de pantalla", impresión directa desde un teléfono celular sobre gelatina de plata, 2015/2016.
Sin título, de la serie "Capturas de pantalla", impresión directa desde un teléfono celular sobre gelatina de plata, 2015/2016.. Foto: Gentileza Andrea Ostera

Otra de las series seleccionadas es Capturas de pantalla. Al apoyar la pantalla del celular sobre el papel sensible, mientras ese pequeño monitor permanece encendido, se imprime una foto de su galería de imágenes. Espejadas y en sepia, en ellas se distinguen un autorretrato de la artista con su hija, un árbol sin hojas y un conjunto de sillas apiladas. En el margen superior de cada una de las "fotos", se lee (al revés) la hora de la captura.

En Repliegues, las obras consisten en papeles fotográficos plegados y expuestos a la luz. La parte del papel más expuesta adquiere tonos ocres, amarillentos y rojizos, mientras otras partes conservan tonos más claros. Las imágenes, una vez desplegadas, dan lugar a construcciones abstractas y geométricas, similares a paisajes interiores vinculados con los "rayogramas" anteriormente transitados por la artista. Y en Inmersiones esos papeles fotosensibles, sumergidos a medias en los químicos de laboratorio, generan formaciones de océanos puramente fotográficos. Las imágenes de Ostera integran una refinada constelación del arte contemporáneo, junto a los horizontes de Hiroshi Sugimoto y las pinturas abstractas de Ana Sacerdote.

Artista de la galería rosarina Diego Obligado, Ostera participará de arteBA Focus el próximo fin de semana junto con Pauline Fondevila. En el circuito de la Noche de los Museos, la Fotogalería del Rojas es un punto clave para conocer una de las producciones artísticas más significativas desarrolladas en el país. Aquellos que no están en la ciudad de Buenos Aires, pueden visitar la página web de la artista: www.andreaostera.wordpress.com

¿Cómo se explican tus trabajos fotográficos, donde se cruzan el arte y la investigación?

Desde el principio, el tema de mi obra ha sido la fotografía. Mi obra temprana se basa fundamentalmente en fotogramas. Allí reflexiono sobre la posibilidad de la fotografía antes y más allá de la cámara fotográfica. En la serie de las Holgas, trabajo en contra del concepto del "instante preciso". A la idea de pensar la fotografía como un corte en el espacio y el tiempo, opongo una imagen construida a partir del acople de tiempos y espacios. En la serie El cíclope investigo el punto de vista; en las Blue Boxes, la materialidad de la superficie fotográfica. A este grupo de obras pertenecen las Marinas que se pueden ver en el Rojas. Son una remake de S.T. (Horizonte), del año 2000. En los últimos años fui testigo de la aparición de un nuevo paradigma en la fotografía. Los cambios vienen dados por el triunfo de la tecnología digital sobre el antiguo régimen analógico y, sobre todo, por los nuevos usos sociales de la fotografía, a partir de la popularización de Internet y, un poco después, de las redes sociales. Casi todos los trabajos que están colgados en el Rojas son una meditación sobre este momento, en el que se produce una migración masiva de las imágenes desde el tradicional soporte de papel hacia la pantalla del monitor, de la tablet, del teléfono. Diría entonces que a partir de una pregunta, o de una duda, desarrollo una serie de ejercicios conceptuales, dilemas mentales que antes o después encuentran una forma física para existir. Algo del mundo de la fotografía me interpela y allí está el punto de partida para mi producción. Mi obra es una búsqueda de respuestas.

Vista de sala en el Centro Cultural Rojas
Vista de sala en el Centro Cultural Rojas. Foto: Gentileza Rosana Schoijett

¿Cuál es tu formación como artista y cuáles son los desafíos de tu práctica?

Podría marcar el comienzo de mi formación como artista en los años 1993-94, cuando participé del programa de un año de Estudios Generales en Fotografía, en el Centro Internacional de Fotografía, en Nueva York. Luego vinieron una serie de cursos y talleres más o menos cortos, seguidos de la Beca Kuitca (1997/98). En 1999, gracias a una beca Fulbright, me voy a hacer una Maestría en Bellas Artes en la Universidad de Nueva York. Tuve la posibilidad de acceder a un estudio de posgrado en arte porque tenía un grado universitario en la Argentina. En 1993 me había graduado como licenciada en Ciencia Política. Que el arte mantenga su potencial crítico y su capacidad de generar pensamiento y emoción: no estoy segura si éstos son los desafíos del arte en el presente, pero al menos son mis deseos.

¿Cuál son tus proyectos actuales?

Estoy trabajando en un libro sobre mi obra, que será editado por Diego Obligado Ediciones. La idea es presentarlo en la primera mitad del año próximo. Ése es uno de los grandes proyectos para 2018. Por otro lado, acabo de recibir una beca a la creación del Fondo Nacional de las Artes. Hay un nuevo proyecto, aún embrionario, en el que estaré trabajando durante todo el año próximo.

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