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Argentino Abierto de Polo. Eduardo Novillo Astrada (h.), en su doble rol: "Todavía el jugador está por encima del dirigente"

El nuevo presidente de la Asociación Argentina de Polo se divide entre su rol de Nº 2 de La Aguada y la función dirigencial, con la cual inició una gran transformación. "Vamos a hacer un esfuerzo grande para que Palermo explote de gente"

Viernes 03 de noviembre de 2017 • 23:59
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PARA LA NACION
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Eduardo Novillo Astrada, jugador y nuevo presidente de la AAP
Eduardo Novillo Astrada, jugador y nuevo presidente de la AAP. Foto: LA NACION / Aníbal Greco

Rápidamente, Eduardo Novillo Astrada (h.) empezó a pagar el precio de ejercer la doble función de dirigente y jugador. Que sobrevendrían críticas y momentos de crisis por estar en los dos lados del escritorio es algo a lo que se atenía desde el momento que aceptó la responsabilidad de presidir la Asociación Argentina de Polo (AAP). Con lo que no contaba era que con ello minaría su carrera polística. Las horas de oficina empezaron a quitarle calidad al entrenamiento y, a los 45 años, su cuerpo no soportó el trajín: un desgarro en el psoas, uno de los músculos de la cadera, le impidió estrenar la doble función y lo marginó de los Abiertos de San Jorge, Tortugas y Hurlingham.

El capitán y Nº2 de La Aguada espera estar listo para la gran cita del 124º Campeonato Argentino Abierto. Consciente de que está quemando sus últimos cartuchos como protagonista central del polo adentro de la cancha, quiere aprovechar cada oportunidad para jugar por segundo año seguido junto a sus hermanos Miguel, Ignacio y Alejandro.

"Todavía el jugador está por encima del dirigente. Calculo que eso va a ir cambiando, pero cuando uno entra en la cancha quiere ganar", reconoce el flamante presidente en diálogo con LA NACION. "Quizás ahora me lo tomo con otra filosofía. Hoy hay dos equipos muy de punta y los demás estamos compitiendo y divirtiéndonos. Yo estoy más contento, disfrutando más de mis caballos, aprovechando la oportunidad de jugar con mis hermanos y tratando de mantenerme competitivo para jugar pronto con mis hijos. Con la edad también va cambiando la filosofía".

-¿Cómo sobrellevás esa doble vida de jugador y dirigente?

-Siendo jugador uno está acostumbrado a pasar más tiempo en las caballerizas, a relajarse en la casa en el tiempo libre. Hoy trato de optimizar más el tiempo. Me levanto temprano a la mañana, me entreno en lo físico, después voy a la Asociación y a la tarde estoy arriba del caballo. Hay que dejar de lado algunas cosas y después concentrarse en jugar se complica.

-¿Podés dedicarle el mismo tiempo al jugador que antes?

-Un poquito menos. Me agarra en un momento de mi carrera en que estoy más para aflojar que para meterle. Pero sí, me tengo que repartir el tiempo.

-¿Tenés algún plazo o una meta para seguir jugando?

-No sé, pero no me queda mucho tiempo. Disfrutaré lo que queda y ya vendrá el tiempo de tomar una decisión y pensarlo bien.

-A seis meses de haber asumido, ¿cuáles son los desafíos más grandes con los que te encontraste?

-El desafío más grande por ahora es tratar de ser jugador y presidente, que es bastante difícil para organizarme en el día a día, entre el entrenamiento, subirme al caballo. Me lesioné bastante feo y me perdí varios partidos de la Triple Corona. En la Asociación el desafío es cambiar y mejorar cosas. Algunos dicen que vamos bien y otros que muy rápido.

-Es clave tener el apoyo de los jugadores.

-La verdad que sí. Estoy como presidente gracias al apoyo de todos los jugadores. Yo soy la cara, el nombre detrás de un proceso y un cambio que se generó por la mayoría de los referentes y por toda la gente que se sumó a la Unión del Polo.

-¿Por qué optaste por cambios rápidos y no por un gradualismo?

-Porque creo que era necesario, que había llegado el momento. Necesitábamos atraer más gente al polo y para eso había que hacer un juego más dinámico, más divertido para el espectador y para nosotros mismos, para los jugadores. Que los partidos sean más divertidos y las reglas sean más claras y justas para todos. Creo que fueron muchos años de un mismo sistema y un mismo formato y había llegado la hora de cambiar. Todos los cambios al principio parecen bruscos.

-¿Qué análisis hacés de esas modificaciones hasta el momento?

-Creo que estamos bien. Algunos estaban más de acuerdo y otros no tanto, pero ahora acompañan más. Lo veo positivo. Los partidos son más abiertos, más ágiles. Casi no se ven throw-ins de las tablas. Los jugadores siempre se adaptan muy rápido a los cambios y se ha generado lo que queríamos.

-Al margen de lo referido al juego, ¿qué otros cambios vamos a ver?

-No tanto en la cancha, sino en lo extradeportivo. Vamos a hacer una buena comunicación para que se acerque gente a los partidos desde el principio. Vamos a hacer eventos para que la gente pueda disfrutar no sólo del polo, sino de algo más. En todos los partidos va a haber un evento diferente: un día de música, otro día de arte, otro con moda, de niños, de familia, algún espectáculo también.

-Uno de los primeros conflictos que debiste atravesar fue el de las semifinales de Tortugas. ¿Qué análisis hacés de lo que ocurrió?

-Son momentos que pasan. Creo que se solucionó bien, hubo buena voluntad de las dos partes. Son cosas que pasan en un momento de cambio. Hay personalidades que están acostumbradas a manejar las cosas de cierta forma. Creo que al final la sensatez de las partes primó sobre todo y se pudo llegar a un acuerdo por el bien del polo.

-¿Te encontraste con algo inesperado, algo que te haya sorprendido mucho al asumir?

-Las finanzas no estaban tan ordenadas como pensábamos que iban a estar, pero después estaba todo en orden. Ahora hay que meterle para adelante y avanzar. Creo que está todo por hacer.

-¿Qué preferís? ¿Que Palermo explote o que La Aguada sea campeón?

-Las dos. Quiero las dos. Hoy si juego es porque pienso en La Aguada campeón. Pero vamos a hacer un esfuerzo grande para que Palermo explote de gente.

Luego de un opaco 2016 de La Aguada, Eduardo Novillo Astrada (h.) quiere que su equipo recupere el sitial que, por historia, individualidades y organización, merece. Buenas actuaciones en Tortugas y Hurlingham le permiten soñar con ser protagonistas en el Argentino Abierto. "Siempre entrás en un torneo queriendo ganar todos los partidos", afirma. "Lo fundamental es ganar lo que tenemos antes que ganar para quedar entre los seis primeros, y después nos toca en la zona La Dolfina, que todos sabemos lo que es".

-¿Hay un poco de sed de revancha después de haberse quedado afuera de la semifinal el año pasado?

-Creo que sí. Nos equivocamos en el partido con Cría Yatay, cambiamos posiciones con la entrada de Fran [Elizalde]. Pero son cosas que ya pasaron y ahora tenemos que meterle para adelante. No nos quedamos enroscados en eso.

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