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Los trazos de Lilian Obligado: una vida dedicada a la ilustración

Tiene 86 años, vive desde hace décadas en Suiza, es uno de los secretos mejor guardados del dibujo argentino, y ahora, en el festival Viñetas Sueltas, tiene su primera retrospectiva en la Argentina

Jueves 02 de noviembre de 2017
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LA NACION
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"Mi vida ha sido un cuento de hadas y de brujas", dice Obligado
"Mi vida ha sido un cuento de hadas y de brujas", dice Obligado. Foto: LA NACION / Alejandro Guyot

A los 86 años, Lilian Obligado expone por primera vez en el país sus trabajos como ilustradora. La artista argentina, radicada en Suiza, es una de las invitadas especiales del VI Festival Internacional de Historieta Viñetas Sueltas. Su muestra "Trazos de vida", con más de 300 dibujos entre bocetos, originales y portadas de libros infantiles, inaugura hoy, a las 19, en el Museo Histórico Nacional. La exhibición, que se extenderá durante cuatro meses, se podrá visitar también el sábado en La Noche de los Museos.

Como dice Marcelo Panozzo, secretario de Patrimonio Cultural de la Nación, en el catálogo, Lilian Obligado es el secreto mejor guardado de la ilustración argentina. Precursora del arte de tapa en los libros para los más chicos, publicó sus primeros dibujos en 1956. El diario de mi amiga, una colección de cuentos en formato de historieta de Editorial Abril que tuvo como guionistas a Héctor Germán Oesterheld y Conrado Nalé Roxlo y como ilustradores a Alberto Breccia y Hugo Pratt. A fines de la década de 1950, Obligado se radicó en los Estados Unidos junto con su familia. Allí comenzó su carrera profesional como ilustradora de las publicaciones de Simon & Schuster, Macmillan, Random House y Gallimard. Entre 1959 y 1999, ilustró más de cien libros infantiles. También escribió cuentos y adaptaciones de relatos clásicos.

Integrante de una familia ligada a la cultura (es nieta del poeta Rafael Obligado y prima de la escritora Clara Obligado), Lilian dibuja desde los 3 años. Al margen de sus trabajos profesionales, de los que conservó copias, bocetos y originales, también pintó retratos, paisajes y animales. Ese corpus se exhibe en la muestra impulsada por el Ministerio de Cultura de la Nación y la Asociación Civil Viñetas Sueltas.

De visita en Buenos Aires para participar de la apertura de la muestra y de una charla con Isol y Ana Sanfelippo sobre la ilustración a través de las distintas generaciones, Obligado contó a LA NACION que, cuando comenzó a publicar, la mayoría de los ilustradores eran hombres. Pero antes, a los 9 años, cuando todavía no sabía que iba a convertir su pasión por los lápices y los colores en una carrera, su padre la llevó a los estudios Disney a conocer al creador del Ratón Mickey. "Mi encuentro con Walt Disney me marcó mucho. Yo vivía con mi padre en California. El trabajaba en los estudios Warner y me llevaba con frecuencia a ver cómo se filmaban las películas con actores famosos. Ese mundo me fascinaba. Una tarde, en un cóctel con embajadores, me presentó a Disney. Yo no tenía mucha idea de quién era, pero lo curioso es que era justo el momento en que se estaba filmando Bambi: todavía se hacían los dibujos con lápiz negro a mano. Cada escena requería 400 dibujos para marcar el movimiento. En esa reunión éramos unos siete chicos; estaba Shirley Temple también. Fue una experiencia extraordinaria. Ahí dije: «Me encantaría hacer algo así»."

Dibujo del libro Little Wolf and the Upstairs Bear, 1979
Dibujo del libro Little Wolf and the Upstairs Bear, 1979.

No hizo dibujos animados como Disney, pero sí miles de viñetas para libros infantiles. Apenas salió a buscar trabajo en las editoriales más importantes de los años sesenta, a Obligado se le presentó una gran oportunidad: "Mientras esperaba que me recibiera una editora, sentada en un pasillo con mi carpeta de dibujos bajo el brazo, una gerenta sale de su oficina ofuscada y me pregunta quién soy y qué hago ahí. Le digo que quería mostrar mi portfolio y ahí nomás me muestra un libro que había que terminar en una semana. Resulta que el ilustrador había renunciado dejando el trabajo por la mitad. Me sorprendí, pero le dije que sí". A partir de entonces ya no paró de ilustrar para editoriales y para ella, en sus ratos de ocio. Uno de sus libros preferidos es The Gaucho Boy, de 1961, escrito por su padre, Jorge Obligado.

Viajera incansable, primero por los compromisos de su padre y luego por decisión propia, Lilian asegura que su vida ha sido "un cuento de hadas y de brujas". Siempre rodeada de lápices, pinceles y colores, seleccionó las obras para exponer en Buenos Aires junto con sus hijos, Cristina y Sigismond de Vajay, mientras se recuperaba de una dolencia en un hospital de Suiza. Armaron, entre los tres, un taller de arte en la habitación. Así, Obligado recuperó la salud y nació Trazos de vida, una gran oportunidad para descubrir una artista que forma parte de la historia de la ilustración nacional.

Tres días de cómics y "cuadritos"

El Festival Viñetas Sueltas comienza hoy, a las 19, en el Museo Histórico Nacional (Defensa 1600). Mañana, desde las 15.30, y el sábado, desde las 11, habrá charlas y talleres en la Manzana de las Luces (Perú 272). Obligado participará de la charla de apertura y de una mesa con Isol y Ana Sanfelippo, mañana, a las 19. Seth, en tanto, firmará ejemplares en la Mesa de Dibujantes, mañana, desde las 19. El sábado repite firmas en el mismo lugar desde las 15 y tendrá una charla pública con Martín Pérez, a las 18.30.

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