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Kahlo, Rivera y Siqueiros en el Malba

Modernismo mexicano: vanguardia y revolución propone una mirada integral del arte en tierras aztecas de la primera mitad del siglo XX.

Viernes 03 de noviembre de 2017 • 00:00
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LA NACION
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Detalle de Río Juchitán (ca.1953-55), la pintura monumental de nueve metros de ancho de Diego Rivera que se puede ver en el Malba
Detalle de Río Juchitán (ca.1953-55), la pintura monumental de nueve metros de ancho de Diego Rivera que se puede ver en el Malba.

"Fulang Chang y yo", tela en la que Frida Kahlo se autorretrató en 1937 junto a una de sus mascotas; el óleo "Accidente en la mina", pintado por aquellos tiempos por Siqueiros, o la pintura monumental "Río Juchitán", a la que Diego Rivera dio vida años después, son algunas de las obras que han viajado a la Argentina desde emblemáticas colecciones del hemisferio norte para la exposición México moderno: vanguardia y revolución, que se podrá visitar desde este mes hasta febrero en el Malba.

Numerosas muestras se han dedicado al muralismo o a distintos recortes del modernismo mexicano, pero esta se presenta como la más completa realizada hasta ahora en Buenos Aires. Se trata de un retrato integral del desarrollo de los distintos planteamientos estéticos modernistas que tuvieron lugar en tierras aztecas durante la primera mitad del siglo XX. Organizada en colaboración con el Museo Nacional de Arte de México (MUNAL), la propuesta incorpora más de 170 obras de 60 artistas, muchos de ellos mundialmente conocidos y otros exponentes menos visibilizados, pero fundamentales dentro del movimiento.

La curaduría corresponde a Sharon Jazzan y Ariadna Patiño Guadarrama, del museo mexicano, y a Victoria Giraudo, del Malba. Ambas instituciones trabajaron durante tres años en el proyecto. "Malba cumple 16 años y es la primera vez que se hace una exposición así de grande sobre la modernidad mexicana, algo tan básico pero que nunca se había logrado. La idea era hacer una muestra abarcativa y dar cuenta de la pluralidad que tuvo la modernidad mexicana, en la que el muralismo fue la marca registrada, pero enmarcado dentro de un movimiento cultural y una ebullición artística más amplia", explica Giraudo.

La selección de obras, procedentes de una veintena de colecciones, incluye en su mayoría pinturas, aunque también grabados, ilustraciones, fotografías y otros documentos. Su objetivo es dar cuenta de la búsqueda de una auténtica mexicanidad, de lo folclórico como sello y del modo en que los intereses vanguardistas y revolucionarios cambiaron el rumbo de las artes. "La vanguardia local no fue una mera imitación de lo que pasaba en Europa, sino una reelaboración que incorporó los elementos de la cultura local, y en este proceso fue crucial el papel de la ciudad, repleta de artistas e intelectuales que se nutrieron de lo autóctono, de las costumbres y festividades populares y religiosas, de la temática indigenista, de los conflictos de clases y de la activa vida social y política", señala Giraudo.

Frida Kahlo. Fulang-Chang y yo,1937.
Frida Kahlo. Fulang-Chang y yo,1937.. Foto: Archivo

La exposición se divide en cuatro núcleos, aunque no cronológicos, sino temáticos. El primero se refiere a la incipiente modernidad, que comienza con la renovación de las academias y el encuentro con las vanguardias europeas a principios del siglo XX. El segundo aborda la modernidad cosmopolita, el rechazo al pasado y el culto al progreso, la búsqueda de la renovación artística y el estridentismo. El tercer módulo explora el México popular y social, la búsqueda identitaria reflejada en el arte muralista y monumental y sus temáticas nacionalistas, revolucionarias, indigenistas y populares, así como la historia cultural del país en sus programas educativos. El bloque final de la muestra examina el México surrealista y sus principales exponentes, y dedica una sección al realismo onírico o realismo mágico promovido por André Breton tras su visita al país en 1938.

México moderno: vanguardia y revolución recupera y revaloriza, al mismo tiempo, la producción y el accionar de numerosas artistas mujeres que fueron marginalizadas del relato canónico y las reposiciona como protagonistas en la escena cultural. "Además de las obras de Frida, el museo quiso rescatar el trabajo de otras mujeres, ya que hubo una liberación en los años 20", señala la curadora. La muestra incluye, así, creaciones de Nahui Ollin, Rosa Rolanda, María Izquierdo y Olga Costa, fotografías de Tina Modotti y Leonora Carrington.

Sumado a pinturas de los muralistas, Rivera, Orozco y Siqueiros, el recorrido incluye obras de autores como El Corcito, "que pintaba en tamaños mínimos, pero con detalles y crítica social", o del grabador, ilustrador y caricaturista José Guadalupe Posada, creador de La Catrina, calavera convertida en ícono mexicano.

Entre las pinturas monumentales que acoge el Malba, figura "Río Juchitán", de Rivera, con 12 metros de ancho y que nunca se vio en Argentina. "Es del Museo Nacional de México y relativa a la cultura local, una escena un poco a la Gauguin, del río, en algún punto costumbrista, que retrata a los indígenas y que se exhibe en la misma sala que «Baile de Tehuantepec», y «Accidente en la mina», de Siqueiros, de dos metros y medio de ancho, y que está expuesta junto al boceto que el Malba ya exhibió anteriormente".

Modernismo mexicano: vanguardia y revolución. En el Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415. Inaugura el viernes 3. Hasta febrero de 2018.

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