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Nicolás Maduro anuncia el refinanciamiento de la deuda externa

Venezuela acaba de entrar en hiperinflación

Jueves 02 de noviembre de 2017 • 20:55
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Nicolás Maduro
Nicolás Maduro. Foto: Reuters

En solo 24 horas, Venezuela ha pasado de emitir un nuevo billete para paliar la hiperinflación que sufre su economía a anunciar que va a "reestructurar", o sea refinanciar, su millonaria deuda externa, valorada en 150.000 millones de dólares. "Decreto un refinanciamiento y una reestructuración de la deuda externa y todos los pagos de Venezuela", adelantó el mandatario en cadena de radio y televisión, tras los rumores de default, ya tradicionales pero que se multiplicaron en los últimos días.

El anuncio precede al último pago de 1121 millones de dólares, que se realizará este viernes para la liquidación del bono 2017 de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). "Nuestra intención es seguir cumpliendo internacionalmente, pero nuestra intención (también) es que cese la persecución financiera de los bancos y organismos internacionales contra Venezuela", se defendió Maduro, quien hablando en primera persona aseguró tener el dinero para "las importaciones que necesitamos". El mandatario también acusó a Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, de ser el artífice de la "persecución" exterior, y ordenó acciones judiciales contra él.

El principal obstáculo que enfrentará el chavismo a la hora de la reestructuración es que todos los cambios deben ser aprobados por la perseguida Asamblea Nacional y no por la Asamblea Nacional Constituyente, el órgano revolucionario impuesto por el oficialismo tras el "mayor fraude electoral de la Historia de América", como denunció la Secretaría General de la OEA.

Nicolás Maduro
Nicolás Maduro. Foto: LA NACION

"En las condiciones actuales de Venezuela es imposible acometer un proceso de reestructuración de la deuda", vaticinó Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica.

Maduro volvió a traducir sus anuncios como victorias. Ya lo hizo ayer al presentar al país el nuevo billete de 100.000 bolívares como si se tratase de una conquista de la revolución cuando significa todo lo contrario: la confirmación de que la hiperinflación, extinguida en el continente durante este siglo, ha regresado al país latinoamericano para pulverizar el bolsillo de sus ciudadanos. Como si fuera el dinosaurio económico de otra época y otras tierras, porque jamás antes había campado a sus anchas en Venezuela.

La firma Econométrica considera que la economía del país ha entrado técnicamente en hiperinflación al superar el 50% mensual en un máximo histórico mientras en la calle ya le llaman el billete de la hiperinflación, aunque nadie le ha visto.

Se trata del mejor termómetro para medir la tragedia económica que embarga al país con mayores reservas de petróleo del planeta. El FMI calcula que en 2018 los precios subirán 2.349,3% y que este año cerrará por encima del 600%, aunque economistas locales ya la sitúan por encima de los mil puntos. Además la recesión cumple su cuarto año y para el 2018 se teme que caiga un 12% más.

Hace un año, el billete de mayor denominación era el de 100 bolívares, que el gobierno ordenó retirar entre caos y disturbios para dar marcha atrás posteriormente. Hoy sigue vigente y como el resto del nuevo cono monetario (500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000), que comenzó a circular a principios de años y que sufre la misma escasez que los alimentos y las medicinas.

La galopante inflación ha obligado al gobierno a subir el salario mínimo por quinta vez en lo que va de año, pasando de 325.444 bolívares a 456.507, incluidos los bonos de alimentación. Una sueldo con el apenas se puede comer durante unos días en la Venezuela revolucionaria: la canasta básica familiar rondaba en septiembre los cuatro millones de bolívares, según los estudios de Cendas. Para diciembre, el cálculo de esta organización es que se necesitarán 20 salarios mínimos para comer. Otro ejemplo de ayer mismo en Caracas: un paquete del detergente Ariel de 2,7 kilogramos costaba 100.950 bolívares.

"Para poner en contexto y estimar la variación real: el ingreso mínimo aumenta 400% y la inflación interanual es de 1.300%", sostiene Henkel García, director de Econométrica. Se trataría por lo tanto de un ajuste salarial que solo compensa una parte del desmedido incremento del costo de la vida.

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