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Sacude a la política británica el debate sobre una "cultura del acoso sexual"

Tras la caída de su ministro de Defensa, Theresa May convocó a la oposición para entrentar la situación

Viernes 03 de noviembre de 2017
Foto: Archivo / Hannah McKay/Reuters

LONDRES.- El gobierno de la primera ministra Theresa May está golpeado por lo que muchos británicos ya están empezando a llamar una "cultura del acoso sexual", que llevó a la caída del ministro de Defensa y el destape de denuncias contra funcionarios y legisladores que quedaron ahora en la picota.

La propia May reconoció la gravedad de la situación y convocó para la semana próxima a los principales líderes de otros partidos con el fin de discutir medidas para enfrentar la situación.

"En los bastidores existe y prospera una cultura degradante", reconoció el líder del opositor Partido Laborista, Jeremy Corbyn, que aceptó la invitación de May para la semana entrante.

También desde la oposición, la joven diputada laborista Lisa Nandy enrostró haberle comentado a May en varias oportunidades acerca del clima de abusos sexuales y chantajes que se vive en los partidos políticos, sin que la primera ministra obrara en consecuencia. "En tres ocasiones le pedí [a May] que actuara y en ninguna de esas tres ocasiones lo hizo. Entonces, ¿le puedo pedir por cuarta vez que finalmente tome alguna medida para abordar esto?", dijo Nandy.

La crisis por la "cultura del acoso sexual" estalló esta semana tras las denuncias contra el ministro de Defensa, Michael Fallon, que fue acusado de haber tocado la rodilla a una periodista durante una cena del Partido Conservador en 2002.

Fallon, de 65 años, un peso pesado del gobierno, dijo que muchas de las acusaciones eran "falsas", pero admitió "que en el pasado quizá no estuvo a la altura", y presentó anteayer su renuncia.

Otro ministro y aliado de May, el viceprimer ministro, Damian Green, fue acusado por una ex militante del Partido Conservador Kate Maltby, de haberle tocado la rodilla con la mano en un pub en 2015 y de haberle enviado un SMS "sugestivo", acusaciones que el ministro rechaza.

May, ayer, en Downing Street
May, ayer, en Downing Street. Foto: Reuters / T. Melville

También fue acusado el ministro de Comercio, Mark Garnier, que reconoció que le puso a su secretaria un apodo con connotaciones inapropiadas y la mandó a comprar juguetes sexuales.

A esto se suma una catarata de testimonios de acoso sexual provenientes de asistentes parlamentarios o militantes. Ya circula una lista con el nombre de 40 parlamentarios conservadores objeto de acusaciones diversas, desde adulterio hasta agresiones sexuales.

Con sus 650 diputados, entre ellos una gran mayoría de hombres, algunos se preguntan si el Parlamento se convirtió en un lugar peligroso para los jóvenes y las mujeres.

"El problema de los abusos hacia las mujeres y del acoso sexual no se limita a los que hacen propuestas indeseadas a las mujeres", opinó Dawn Butler, ministra de la Mujer y la Igualdad en el "gabinete fantasma" del Partido Laborista.

"Se extiende a una cultura que toleró o minimizó los abusos demasiado tiempo", agrega en una carta dirigida a May.

El Partido Laborista no escapa a la ola de denuncias y revelaciones.

La más grave fue la formulada por una militante, Bex Bailey, que afirmó haber sido violada por un militante cuando tenía 19 años en 2011 durante un evento del partido.

En ese sentido, la diputada Ruth Davidson, jefa de los conservadores escoceses, dijo que era muy común un vínculo de "poder" entre los jóvenes asistentes y los diputados, capaces de hacer y deshacer carreras.

"Esas profesiones dominadas por los hombres, donde predomina la cultura del vestuario masculino y todo el mundo se ríe, ahora debe cesar", dijo Davidson.

Agencias AFP y AP

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