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Guillermo Barros Schelotto y el superclásico: "Ellos están dolidos anímicamente, pero van a llegar bien"

El entrenador de Boca se zambulló en el partido del domingo: "Ganar o perder no va a definir nada"; las presiones del fútbol y la sociedad

Viernes 03 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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Para Guillermo, dirigir a Boca es lo mismo que trabajar en un club grande de Europa
Para Guillermo, dirigir a Boca es lo mismo que trabajar en un club grande de Europa. Foto: Prensa Boca

Guillermo Barros Schelotto nunca pensó que podría sentirse tan cómodo fuera de La Plata. Hijo adoptivo de Caminito y de los conventillos que hoy lo agasajan con banderas con su cara, se mueve con comodidad en cada lugar que tiene pintado el azul y oro. Como futbolista, Boca fue su hogar durante 10 años de gloria en los que cosechó 16 títulos. Ahora, como entrenador, transita la ruta xeneize con aplomo y confianza. Está en lo más alto del fútbol argentino y, aunque no lo dice, se sacó un gran peso de los hombros con la eliminación de River en la Copa Libertadores. Se viene el superclásico , el partido que él describe como "el más lindo del mundo para jugarlo". Y así debe ser.

-¿El superclásico empezó cuando termino el partido de River en Lanús?

-No creo. Se habla mucho de la semifinal perdida por River, para señalar que están dolidos anímicamente, pero van a llegar bien. Tienen muy buenos jugadores.

-¿Los beneficia jugar contra un River tan golpeado?

-No, es un superclásico y se va a jugar sólo eso. Incluso, ganar o perder no va a definir nada porque falta mucho en el torneo. Va a depender de las individualidades. Los últimos partidos fueron de mucho ida y vuelta, porque somos dos equipos que salen a atacar.

-¿Influyen los nueve puntos de diferencia?

-No. Un año atrás Estudiantes estaba en una situación como la nuestra, nos llevaba ocho puntos, pero los pudimos alcanzar y terminamos sacándole diferencia.

-¿El planteo del partido era el mismo con River eliminado o finalista?

-Sí, eso no cambia. Tendremos que estar atentos a los nombres, porque son jugadores con buena técnica.

-¿El fútbol es más psicológico que antes?

-Hoy nos fijamos mucho en la personalidad, pero pasa en todos los rubros. Hay mucha exigencia de la sociedad, con el médico o con el que te arregla el auto porque si lo hace mal le va a pasar algo. Vivimos muy nerviosos. Y en el fútbol no hay tranquilidad. En otros países no existe esta locura. En el mes que estuvimos en Italia, con Palermo, que peleaba el descenso, no era como es acá, sino mucho más tranquilo. Y eso favorece al futbolista.

-Pero parecería que vos te sentís cómodo en este ambiente de efervescencia.

-Sí, seguramente. Pero acá si cometés un error, te ridiculizan: no servís, sos malo, te tenés que ir a otro lado, no estás para este nivel. Y en otros lugares simplemente te dicen "te ganó alguien mejor, ¿qué vas a hacer?". No sólo en el fútbol, pasa en la vida; te encontrás con alguien que es mejor, o que te supera momentáneamente. Eso no quiere decir que vos sos malo y que entonces te tenés que ir.

-¿Algo así pasó contra Independiente del Valle en las semifinales de la Libertadores del año pasado?

-Claramente merecimos ganar los dos partidos. No nos cobraron un gol en Ecuador y nos quedamos afuera. Entiendo la frustración del hincha y la crítica, pero también me parece que en aquel momento fue exagerada.

-Dirigís hace ya cinco años. ¿La madurez de Boca es la tuya como entrenador?

-Hay algo de eso, seguramente. Tengo la misma idea que cuando empecé, aunque se trata de ir perfeccionándola, pero con más tranquilidad. Cuando arranqué a dirigir quería el gol rápido y que terminara el partido. Ahora entiendo que son 90 minutos. Pero eso te lo da la experiencia, como en todas las profesiones.

-¿Estás más tranquilo que antes?

-Sí (piensa). Bue... más o menos. La experiencia hace que entiendas de otra manera que un árbitro se puede equivocar, lo mismo que un jugador. Los años te van dando eso. Igual que cuando te hacen un gol y te das cuenta de que te pueden quedar 45 minutos y buenos jugadores para que con lo que trabajaste se revierta esa adversidad.

-¿Alguna vez te viste por la TV y no te gustó algo que habías hecho?

-No. Mis enojos nunca pasaron de la raya de ofender a alguien o significaron que haya perjudicado al equipo.

-¿Qué es lo más complejo de ser entrenador de un club con la repercusión que tiene cada cosa que sucede en Boca?

-La toma de decisiones y la administración de los futbolistas que tenés para ponerlos bien en la cancha. Y que el periodismo y la gente entiendan que uno hace lo que cree que es mejor.

-¿Cuándo surgen las dudas?

-Las dudas pueden surgir en relación a que juegue tal futbolista o tal otro, por el nivel de cada uno. Pero no hay dudas en relación a lo que uno quiere, a la idea de juego: pretendemos ser protagonistas, salir a ganar, saber que vamos a correr riesgos para ganar y ganar. Así lo exige la historia de Boca. No se trata de meterme atrás y especular con la opción de una contra para ganar por poco.

-¿La vorágine en la que se vive en el fútbol argentino permite imaginar que un técnico esté 10 años en el mismo club o no hay ninguna chance?

-Creo que tiene que ver con la personalidad del entrenador y del club. Yo jugué 10 años acá en Boca, y podría dirigir un montón de tiempo. Sé que estoy directamente comprometido con el resultado, más porque es Boca. Pero me gustaría, y no tendría problemas de que eso sucediera.

-Labruna decía que de River o Boca no hay que irse nunca.

-¿No? Yo te digo: para mí estar en Boca es lo máximo. Es lo mismo que dirigir a un equipo grande de Europa. Otra competencia, la Libertadores y no la Champions, pero la exigencia de ganar todo yo la tomo bien, no la tomo como una presión de vida o muerte. La tomo como una presión profesional porque uno se dedicó a esto para eso. No para deambular 20 años en mitad de tabla.

-¿Y esto de que jugar en Boca es igual que estar en un grande europeo lo hablás con Pavón o Benedetto ante las ofertas que les llegan?

-Sí, obvio. Después lo decidirá el jugador, pero yo le doy mi consejo. Cuando Pavón tuvo la posibilidad de irse a Rusia yo le dije: ¿Qué Rusia? Vos tenés que ir al Bayern Munich, peleá por ir a ahí. No a Rusia".

-¿Te juega a favor o en contra tener tantos jugadores repartidos en distintas selecciones?

-Te diría que un 50 y 50. Porque te perdés horas de trabajo, pero también confianza y seguridad en sí mismos cuando están en la selección.

-¿Sentís que los últimos técnicos del seleccionado miran más el fútbol argentino ahora que en tu época como futbolista?

-Todo el mundo empezó a hablar más de los jugadores que están acá. Yo ahora soy entrenador, pero imagino que en su momento Passarella, Bielsa mirarían también. Otra cosa que cambió es la idea del futbolista que estaba en México, que antes era muy difícil que estuvieran en la selección argentina y ahora es algo normal. También se ha emparejado mucho todo en el mundo. Antes que un ecuatoriano esté 10 años en el Manchester United, y que incluso sea el capitán, era algo imposible. Y ahora sucede.

-Se dice que es muy probable la vuelta de Tevez. ¿Es cierto?

-Hay que ver qué resuelve Tevez. Es un tema. Estuvo acá, hablé con él y me dijo que por ahora él iba a seguir allá, que para volver tenía que romper un año de contrato que le falta, y que no sabe si se podía dar. Cuando hablé con Angelici de esa posibilidad, le dije que era un tema que tenía que resolver él y así quedamos.

-¿Tevez puede ser un problema por desarmar algo que anda tan bien?

-No, porque cuando se fue el equipo también andaba bien. Y aparte es un buen jugador. Uno cree que todos esos buenos jugadores, con la calidad que tiene, debieran ayudar. Y también entiendo que Tevez sabe que nosotros estamos muy bien. Él sabe que va a venir al equipo a sumar y no a restar.

-¿Qué es un superclásico?

-Es el partido más lindo del mundo para jugarlo. Es único.

-¿Y para dirigirlo?

-(Piensa, duda, se ríe) También.

-¿Se disfruta?

-Menos, pero sí.

El caso Centurión

Guillermo Barros Schelotto fue uno de los que más luchó para que Ricardo Centurión no se fuera de Boca. Pero... "Siento que le llegó el mensaje, pero él estaba distraído con otras cosas cuando se iba del club. Y que la edad (24 años), la vida lo va a hacer madurar, y ojalá que todavía no sea tarde. Perdió la oportunidad de estar acá, pero tenía una oferta del fútbol italiano, que también es muy bueno. Dependerá de él madurar o no".

Un eventual regreso

"No, por ahora no veo posible su regreso. Tenemos el equipo completo, vamos a ver a fin de año qué es lo mejor por la lesión de Fernando Gago. A partir de entonces vamos a analizar los próximos pasos".

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