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Padre y entrenador: "Los chicos de hoy están distraídos con el teléfono o con la Play"

El otro lado de Guillermo Barros Schelotto: las diferencias con las nuevas generaciones, la educación y los representantes

Viernes 03 de noviembre de 2017
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LA NACION
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"Nosotros llegábamos a Primera y pasaban tres o cuatro años para tener un representante, hoy lo tienen desde inferiores", dice el Mellizo
"Nosotros llegábamos a Primera y pasaban tres o cuatro años para tener un representante, hoy lo tienen desde inferiores", dice el Mellizo. Foto: Prensa Boca

Siempre hubo un hilo demasiado delgado entre el modo de vivir el fútbol de Guillermo Barros Schelotto, la picardía y, de a ratos, los excesos. Hoy, el papel de entrenador y padre lo ubica de un lado muy distinto.

-¿Tus hijos juegan al fútbol?

-Tengo cuatro varones. Los dos más grandes juegan en Gimnasia. Tienen 13 y 11. Juegan arriba, ni de 7 ni de 9. Pero no son fanáticos. El de 10 no quiso ir más. Los más fanáticos parecen ser el de 4 y el de 11. Los otros son tranquilos. El año que viene el de 13 arranca en novena, y ahí ya se empiezan a definir las posiciones. Pero no sé si seguirán jugando. Que tengan la libertad de hacer lo que quieran. Por suerte hacen otros deportes también. Se conectan más con el deporte que con la tecnología.

-¿Les explicás el ambiente?

-No. Me preguntan. Cuando ven, por ejemplo, el partido de Lanús y River me preguntaban cómo hacíamos nosotros cuando jugábamos contra River dirigiendo en Lanús.

-¿Los vas a ver?

-Poco, porque normalmente juegan sábados y domingos, que es cuando nosotros estamos concentrados. Si pudiera, iría. Me gustaría que disfrutaran sin sentir la presión del padre.

-Y, no serías un padre más...

-No, pero cuando voy ni les grito. Les hago gestos, desde atrás del alambrado (hace el gesto de los dos pulgares hacia arriba). O quizá les digo antes, cuando los llevo: "En este partido te voy a gritar, como aquel que grita", y los miro por el espejito del auto (se ríe).

-¿La madre es futbolera?

-Muy poquito. Creo que hasta que me conoció a mí había ido una sola vez a la cancha. Vivía a una cuadra y media de Estudiantes, se aburrió y se fue en el entretiempo.

-¿Era de Gimnasia?

-No, de Estudiantes (risas). En realidad, no era de nadie.

-¿Y tus hijos son de Boca o de Gimnasia?

-De los dos. Pero la otra vez que jugó Boca contra Gimnasia, uno estaba del lado de Gimnasia. "¿Qué hacías allá? Vos tenés que estar de este lado", le dije. Y me contestó: "Y bueno papá, yo soy del Lobo ¿qué querés que haga?". Cuando juegan Boca con Gimnasia quieren que empaten. Lo mismo cuando juegan Gimnasia con Lanús: queremos que empaten.

-¿Es más difícil el manejo de los grandes o de los chicos en un plantel?

-Depende los mayores que te toquen. A los chicos los podés ir educando, pero el grande es más difícil porque ya tiene su forma propia. Lo bueno de los grandes es cuando entienden que uno debe tomar decisiones que son las mejores para el equipo. Puedo entender que está mejor el de 19 años o el de 30, pero eso no puede influir ni en el entrenamiento ni en el ánimo hacia el grupo. Entiendo que un jugador se enoje conmigo si no juega, pero eso no puede bastardear el día a día.

-¿Los jóvenes están menos pendientes del fútbol?

-Están más distraídos; con el teléfono, con la Play, con ser famosos, con el reconocimiento. Nosotros llegábamos a Primera y pasaban tres o cuatro años para tener un representante. Hoy lo tienen desde inferiores, les dan botines y un montón de cosas materiales que nosotros no teníamos.

-¿Hablás de plata con los más jóvenes?

-No. Sólo algunas cosas, como decirles que no se compren el auto último modelo, porque eso es una estupidez y hay otras cosas. La charla pasa más por la educación. Les pregunto si terminaron el colegio, por qué no lo terminaron si es que no siguieron y entonces les digo que empiecen a dar alguna materia de a poco. Yo había empezado a estudiar abogacía y hoy me doy cuenta de que si hubiese dado dos o tres materias por año me hubiese recibido.

-¿Y sentís que son receptivos o que les entra por un oído o les sale por el otro?

-La mayoría son receptivos y piensan, y se quedan con esa idea. Pero hay otros que ya no podés cambiarlos, por la edad o por la carrera que hicieron.

-¿Eso es algo tuyo o te lo inculcó Timoteo?

-Griguol nos ayudó, pero en mi caso mi vieja fue maestra y siempre nos decía que teníamos que estudiar. Viene de casa.

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