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El regreso de LCD Soundsystem

Inspirado por David Bowie, con quien colaboró en su disco Blackstar, James Murphy pone en funcionamiento a LCD Soundsystem.

Sábado 04 de noviembre de 2017 • 00:00
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James Murphy, de LCD Soundsystem, una de las atracciones del próximo Lollapalooza.
James Murphy, de LCD Soundsystem, una de las atracciones del próximo Lollapalooza.. Foto: Archivo

Cinco años después de una despedida con bombos y platillos en el Madison Square Garden, LCD Soundsystem revive. James Murphy, cerebro y alma del proyecto, asegura que David Bowie tuvo un papel fundamental en esta resurrección. Aunque no se hizo cargo por completo, como era el plan inicial, Murphy colaboró en la producción de Blackstar, el canto del cisne de Bowie, y también aportó percusiones en un par de temas de ese magnífico disco aparecido en enero del año pasado. "¿Te incomoda pensar en un regreso?", le preguntó Bowie por esos días. "Bueno, si no estás incómodo, no estás haciendo nada".

Parecía que con el explosivo show del Madison y las ediciones del film documental Shut Up and Play the Hits y el álbum en vivo The Long Goodbye Murphy había bajado definitivamente la persiana. Su atención empezó a centrarse en otros emprendimientos: abrió en su Nueva York natal una disquería, el ámbito donde forjó su educación musical en su época de empleado, un wine bar, un restaurante y una cafetería gourmet. Sin embargo, aquel consejo de Bowie le quedó resonando en la cabeza. Y decantó en la edición de American Dream, una reaparición gloriosa que demoró hasta tener asegurada la edición en vinilo y que ya se ha acomodado entre lo mejor de este 2017.

El álbum, cuarto de la carrera de LCD Soundsystem y primero que edita a través de Columbia Records, vino acompañado de mucha actividad: la banda fue cabeza de cartel en diferentes festivales (Coachella, Pitchfork, Bonnaroo, Hellow Festival de Monterrey) y el año que viene llegará otra vez a la Argentina para ser parte del Lollapalooza en el Hipódromo de San Isidro.

En términos líricos, las nuevas canciones de Murphy, mucho más reflexivas y oscuras que todas las que había escrito hasta ahora, ponen el foco en las relaciones humanas de esta época, con una perspectiva más adulta, completamente desprovistas de su ironía habitual. "Tengo 47 años y un hijo de 2, no puedo decir las mismas cosas que cuando empecé", explicó él mismo.

Y lo cierto es que American Dream, un título sugerente en los tiempos de Donald Trump como mandamás en los Estados Unidos, da estricta cuenta del caos que el mundo experimenta hoy, al ritmo de las frenéticas repeticiones sincopadas de siempre, pero también con climas mucho más sosegados (el extraordinario tema que le da título al disco, un sentido homenaje a Alan Vega, el díscolo factótum de Suicide, fallecido el año pasado, es un ejemplo cabal de esa nueva faceta). Como si Murphy hubiera metabolizado aquel consejo de Bowie -el de salir de la zona de confort- y olvidara al menos por un rato la banda que nació en el seno del colectivo DFA Records y que definió una era con Losing My Edge, todo un emblema para los hipsters hiperinformados del momento.

Cuando LCD Soundsystem ya era una empresa en pleno desarrollo -con un número de seguidores cada vez más importante y la validación unánime de la crítica especializada-, Murphy pisó el freno para no dormirse en los laureles. Recién ahora, un lustro más tarde, puso en marcha de nuevo la maquinaria, con el guitarrista Al Doyle como socio más relevante, y un repertorio que sin olvidar la pista de baile suma también climáticas abstracciones de synth pop que rezuman liberación y melancolía. Una melancolía que alcanza su mayor grado de profundidad en Black Screen, el extenso track de cierre (12 minutos), un mántrico réquiem donde Murphy se dirige a Bowie sin nombrarlo para contarle y contarnos que le debe una cena: lo mínimo que uno puede hacer cuando se cruza con alguien que da tan buenos consejos.

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