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Superclásico: Marcelo Gallardo y el Mellizo Barros Schelotto, con historias cruzadas

El Muñeco afirmó: "Ganarle a Boca nos puede permitir aliviar el alma", y Guillermo dijo: "No es una guerra cada vez que enfrento a River"

Sábado 04 de noviembre de 2017
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Barros Schelotto y Gallardo, en el último cruce en Núñez
Barros Schelotto y Gallardo, en el último cruce en Núñez. Foto: Archivo

A la hora de elegir los momentos más gratificantes de su ciclo como técnico de River , Marcelo Gallardo no nombra títulos, sino flashes. Recuerdos que lo inundan de satisfacción. Y allí aparece Boca en la vida del Muñeco. "Lo primero que se me viene a la cabeza es el gol de Pisculichi en la semifinal de la Sudamericana, que se basa más que nada en ser un momento emotivo, más allá de que el rival era Boca. Son momentos en los cuales uno siente plena identificación, y decís: 'esto lo soñé'. Son pocos, pero a uno los identifican plenamente", le confió Gallardo a LA NACION hace unos meses. Aquel gol marcó un antes y un después en su carrera.

Pero la historia de Gallardo en los superclásicos comenzó 24 años atrás: con la camiseta N° 9 fue titular en el 1-0 de River por la Copa Centenario 1993, definido con "gol de oro" de Walter Silvani. En total, como jugador, participó de 17 juegos oficiales: ganó 4, empató 6 y perdió 7. Además, jugó cuatro amistosos y los perdió todos.

"Debemos reaccionar bien después del golpe sufrido con Lanús. Y estoy seguro que lo vamos a hacer. Con Boca tenemos que estar presentes por una cuestión de espíritu, de hidalguía y de coraje"
Marcelo Gallardo

En esos 17 encuentros marcó tres goles: 1) de penal, en el 3-0 del Apertura 1994, en la Bombonera, en lo que fue su segundo enfrentamiento ante el xeneize; 2) también de visitante, de tiro libre, en el 1-1 del Clausura 2009 y 3) el único en el Monumental fue en el 1-1 del Apertura 2009, otra vez de tiro libre. Por otro lado, falló un penal -se lo atajó Oscar Córdoba en el 0-0 del Apertura 1998-, fue amonestado en siete ocasiones y expulsado una vez: en la Libertadores 2004, tras pelearse con Cascini; y en medio del tumulto agredió con un arañazo al arquero Abbondanzieri. Fue un día negro. Y no se volvió a cruzar con Boca en un duelo internacional hasta la Copa Sudamericana 2014, ya como DT. Diez años después, pudo tomarse revancha con el gol de Pisculichi, que hoy es uno de sus recuerdos más gratos.

Además de los seis títulos que consiguió con River desde su llegada en junio de 2014, también dio vuelta la historia con triunfos resonantes frente a Boca: logró eliminarlo por primera vez en una definición directa de competencia internacional en las semifinales de la Sudamericana 2014 y luego repitió en los octavos de final de la Libertadores 2015, que coronó con el título.

Tras el último clásico local, en el que ganó 3-1 y consiguió su primera victoria como visitante, los números marcan que el DT acumula 11 partidos oficiales dirigidos, con 3 triunfos, 5 empates y 3 derrotas. Su equipo hizo ocho goles y recibió nueve. Hubo cuatro 0-0 y en seis oportunidades no pudo anotar. En amistosos, disputó 7 encuentros: ganó 4 y perdió 3.

La mayor particularidad es que todavía no pudo ganar por torneos locales en el Monumental: suma dos empates y dos derrotas. Ese será su mayor desafío en el corto plazo, sobre todo luego del golpe por la eliminación sufrida ante Lanús, en la Copa Libertadores: "Ganarle a Boca nos puede aliviar el alma y también la del hincha. Es lo mejor que nos puede pasar hoy en día jugar el partido con Boca. Vamos a intentar aferrarnos a eso", reconoció ayer el DT.

"El mejor clásico del mundo"

Guillermo Barros Schelotto le dice a LA NACION que disfruta de sus duelos contra River. Reconoce que ha sido el rival más especial en sus ciclos xeneizes, tanto en la etapa de futbolista como en la actual de DT. La gloria conseguida a lo largo de una década con la camiseta Nº 7, incluidas 16 vueltas olímpicas, dejó varias marcas a fuego en los cruces que se enmarcaban en la Bombonera y el Monumental. Ahora, como técnico también. "Se trata de disfrutar del mejor clásico del mundo", como califica al choque de mañana.

El antagonismo lo circunscribe exclusivamente al campo de juego, y se preocupa por destacarlo: "No es una guerra cada vez que enfrento a River. A veces se gana y otras se pierde, pero siempre con mucha competitividad y respeto". En ese plano, confía plenamente en un conjunto con un arranque arrollador en la Superliga: puntaje perfecto en siete fechas, 19 goles a favor y apenas uno en contra.

Los superclásicos que más recuerda son los que definieron series internacionales. "Por la expectativa que había, me quedo con los cruces por las Copas Libertadores de 2000 y 2004", dice. En las semifinales de 2004, Guillermo estuvo como titular en los dos partidos y ocupó un rol protagónico en el definitorio. Con sus gambetas y sus gestos, el Mellizo hizo detonar al banco de River en el momento más caliente. Provocó la expulsión de Sambueza y la de Hernán Díaz, ayudante de campo de Astrada. Boca empató con un gol de Tevez, y aunque cayó 2 a 1, se clasificó a la final por penales.

Como DT, no duda al elegir un clásico: "El que ganamos 4-2 en el Monumental". Guillermo también festejó ante River como DT de Lanús. En 2013, el granate se impuso 5-1, una goleada con la que lo dejó afuera de la lucha por el campeonato a los millonarios. Meses más tarde, lo eliminó de la Copa Sudamericana tras empatar 0-0 en el Sur y ganar 3-1 de visitante.

"Vamos a salir a atacar a River; y ellos también nos atacarán. Va a ser un partido abierto; el otro día les tocó perder, pero tienen muy buenos jugadores"
Guillermo Barros Schelotto

El de mañana será el 13° enfrentamiento de Guillermo como DT ante River; 8 veces lo hizo con Lanús y 4 con Boca. ¿El saldo? 3 victorias, 5 empates y 4 derrotas. Como jugador le convirtió 5 veces y no dejó su sello únicamente en las clasificaciones coperas o las victorias domésticas, como las que se concretaron gracias a sus tantos en los torneos Clausura de 2000, 2001 y 2005. También hubo un par de empates que lo tuvieron como protagonista principal. Por la 14° fecha del Clausura 2003, el Boca de Bianchi perdía 2-0 en el entretiempo frente al River de Pellegrini; pero en la segunda etapa el Mellizo gambeteó a cada uno de los de rojo y blanco que intentaban detenerlo, generó la expulsión de Demichelis y anotó por duplicado para hacer delirar a la Bombonera.

En el Clausura 2006, ingresó a los 35 minutos del segundo tiempo por Daniel Bilos y otra vez ganó el duelo futbolístico y psicológico ante los defensores de River, que a poco del final lo derribaron dentro del área. Palermo cambió el penal por gol (1-1).

"Nos vamos a preparar y dar todo para ganar, como lo marca la historia de este club. Tenemos que poner la cabeza en el partido con River, en ir a ganar más allá de lo que haya pasado con ellos el martes. El rival es duro, pero confiamos en nosotros. Tenemos que estar bien metidos en Boca. La gente quiere que se gane, y es lo que esperamos hacer", aseguró el Mellizo.

A Guillermo Barros Schelotto lo espera mañana otra vez el rival más especial, el adversario ante quien el wing construyó al ídolo.

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