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Pascual Sainz de Vicuña: el madrileño que hizo realidad su sueño casi por casualidad

Mientras observaba un partido de Palermo el año pasado, el español ideó con Rodrigo Rueda el proyecto La Esquina

Domingo 05 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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Pascual Sainz de Vicuña
Pascual Sainz de Vicuña. Foto: LA NACION / Sergio Llamera

El Campeonato Argentino Abierto es un imán para los extranjeros. El glamour del entorno y lo impactante de la fraternidad entre caballo y jugador lo convierten en un espectáculo único, que no tiene parangón en el resto del mundo. Es común ver foráneos de los países más remotos en la tribuna, y cada vez más adentro de la cancha. Ayer, se sumó uno de un país inusual: el español Pascual Sainz de Vicuña.

España es un país con una rica tradición polera, cuna incluso de uno de los certámenes más importantes fuera de la Argentina como es la Copa de Oro en Sotogrande. Sin embargo, no ha provisto muchos polistas de alto handicap. Sainz de Vicuña es el primero del que se tenga memoria, sin contar el hecho de que Milo Fernández Araujo nació en aquel país. Su aparición, entonces, es toda una novedad.

Ayer, Pascual Sainz de Vicuña cumplió un sueño al debutar en Palermo. Con su equipo, La Esquina-Los Machitos, cayó ante La Irenita 14-11 en la cancha 2, en lo que fue el partido inaugural de la versión 124ª del Campeonato Argentino Abierto. Más allá de que el resultado no fue el esperado y de que quedó complicado de cara a la clasificación para 2018, Pascual no podía ocultar su felicidad. "Es algo que soñaba desde chico", admitió. "Hubiera sido mejor ganar, pero igual estoy contento. Estaba nervioso, me acalambré en el tercer chukker. Fue algo totalmente distinto al debut en Hurlingham: más velocidad, más intensidad, van mucho más fuerte".

El sueño empezó a gestarse, paradójicamente, en función de lo que habían hecho La Irenita y Cría Yatay en 2016. Con Rodrigo Rueda (h.), back de La Esquina y amigo de Pascual, habían llegado dos veces a la final de la Cámara de Diputados, cayendo ante su rival de ayer. "El año pasado estaba con Rodrigo viendo el partidazo que le gana Cría Yatay a La Aguada y se le ocurrió la idea de armar un equipo para jugar la Clasificación", recuerda. "Rodrigo lo convenció a Mariano Aguerre y Mariano a Rodrigo Andrade, y así se armó el equipo. Cuando anunciaron que Palermo se ampliaba a 10 equipos y estábamos adentro fue pasar del sueño a la realidad. Empezamos a prepararnos lo mejor posible y a armar un lotecito digno. Jugar con Rodrigo que es un amigo y con estos dos cracks al medio es un programón."

Madrileño, de 32 años, Pascual Sainz de Vicuña es español de pura cepa, pero tiene una estrecha relación con la Argentina. Su abuela paterna Inés Bemberg es argentina y desde chico pasa largas estadías en este país. Además, es primo segundo de los Tanoira, una de las familias de mayor tradición en el polo. Desde 2005 viene a jugar aquí. Gracias a la pasión de su padre por los caballos fue armando su cría poco a poco. "Es algo que lleva tiempo, pero algunas yeguas buenas han salido".

Además de él y su compañero Rodrigo Ribeiro de Andrade, brasileño, entre los 40 jugadores de este Abierto hay otros cuatro extranjeros. El más famoso es el uruguayo David Stirling y también están el compatriota de éste, Alejo Taranco, el candiense Freddie Mannix y el sudafricano Ignatius du Plessis. Otros foráneos de pasado reciente son el chileno Jaime García Huidobro, el inglés Luke Tomlinson, el norteamericano Mike Azzaro, el australiano Jack Baillieu y el nicaragüense Julio Arellano. Hasta el año pasado, el máximo campeón era el mexicano Carlos Gracida, hasta que Pelón Stirling lo igualó en cinco títulos.

Hasta la presentación de Sainz de Vicuña, Mannix había sido el último jugador titular en participar del Argentino Abierto con 6 goles, en 2009, algo poco usual en este nivel. Con 29 de valorización, La Esquina es el equipo de menor handicap del certamen y no le resultará sencillo permanecer en la elite. "Todavía nos queda jugar con La Albertina y con La Aguada. La fe no se pierde", confía Pascual. "Hoy de a ratos jugamos bien, un poco como lo habíamos hecho ante La Aguada y Ellerstina en Hurlingham".

El único triunfo de La Esquina en la temporada fue ante Chapaleufú, en la Copa Remonta. "Tuve la suerte de jugarle a Chapa II el día de mi cumpleaños y decía que había sido lo mejor que me había pasado", cuenta. "Mi papá me llevaba de aquí videos del Abierto en VHS y me enterraba horas viéndolos, hasta las 5 de la mañana. No podía creer que estaba jugando con estos pibes y en esta cancha".

El sueño se hizo realidad. Ahora, para Pascual Sainz de Vicuña es el turno de disfrutar.

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