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Héctor Lanza: "Siento que cumplí con lo mío, para algo elegí ser médico"

Lunes 06 de noviembre de 2017
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LA NACION
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Profesión: cirujano plástico

"Hay muchas personas que, incluso teniendo obras sociales, no pueden acceder a una cirugía plástica. Sino las operamos nosotros, no las operaría nadie", dice el cirujano plástico Héctor Lanza, sentado sobre la camilla de su consultorio. Acaba de despedir a los papás de Sofía, una beba de cinco meses y medio, con labio leporino y paladar hendido, que tendrá su primera operación en unos días.

Reconocido a nivel mundial por su labor en la reconstitución de miembros superiores, Héctor es jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital Eva Perón, de San Martín. Pero, además, desde 1992 recorre la Argentina para realizar en forma gratuita operaciones reparadoras a miles de niños y adultos en situación de vulnerabilidad social.

Con ese objetivo, creó en 1992 la Fundación para la cirugía plástica, reconstructiva, microcirugía, reimplantes, tratamiento integral del quemado y de la accidentología (Fundacc). Desde entonces, realizó más de 300 operativos en todo el país, operando a unas 8000 personas de forma gratuita: cerca del 70% son niños con malformaciones congénitas, secuelas de quemaduras y accidentes.

"El objetivo de la fundación fue ampliar el servicio que brindábamos desde el hospital. Operamos en 14 provincias del país, y trabajamos junto con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que es fundamental", cuenta Lanza. "Para aquellas operaciones que por su complejidad no pueden hacerse en las provincias, traemos a los pacientes a Buenos Aires".

El equipo que integra los operativos del programa Cirugías Patria Solidaria de Fundacc, se compone de cirujanos plásticos y generales, traumatólogos, pediatras, anestesiólogos, kinesiólogos, odontólogos, psicólogos, instrumentadores quirúrgicos y personal de apoyo. "Las miles de personas a las cuales operamos, hoy no llevan esa carga emocional tan difícil que los excluye socialmente y les impide llevar adelante una vida normal", enfatiza Héctor. "Nadie se muere de una secuela de quemadura o de un accidente, de enfermedades congénitas o del labio leporino. Pero todos sufren".

Lanza tiene 68 años, nació en San Andrés, partido de San Martín, y es el menor de dos hermanos. Fue el primer universitario de su familia: su papá era albañil y su mamá, que había terminado la primaria, ama de casa.

Con una fuerte formación católica, a los 14 años decidió seguir el seminario, hasta que lo dejó por la medicina. "Cambié un sacerdocio por otro. Porque la verdad es que la medicina es eso: tenés que tener amor y vocación por lo que hacés", subraya.

¿Por qué eligió especializarse en cirugía plástica? "Por ser tan amplia y completa. Un 10% son operaciones estéticas, el restante son reconstructivas: pude trabajar en reimplantes, malformaciones, accidentados, quemados, entre otros", explica.

El médico mexicano Fernando Ortiz Monasterio, fue su "ídolo" y gran inspirador. Cuando recibió el premio honoris causa de la Universidad Nacional de México (UNAM), Héctor se interiorizó sobre su trabajo y quedó conmovido con el proyecto de cirugías solidarias que había iniciado en México en la década del 60. "Con un camioncito que tenía un pequeño quirófano, recorría los pueblos operando gratuitamente a pacientes que tenían malformaciones", describe. Era la única oportunidad para esas personas de recibir ese tipo de atención.

Lanza decidió traer la idea al país, para que todos aquellos que necesitaran una cirugía plástica reconstructiva pudieran tenerla. Operó desde niños con labios leporinos, fisuras de paladar, y malformaciones de todo tipo; hasta mujeres que perdieron sus mamas tras un cáncer.

"Conocimos otro país, que no es turístico. Recorrimos pueblito por pueblito, relacionándonos con toda la gente, y aprendimos mucho", confiesa. "Es muy difícil conseguir una cirugía plástica en un hospital, aunque estés en situación de vulnerabilidad social. Porque a veces falta anestesia, instrumental, personal. En muchas provincias no se hace casi nada".

Lo vio en los rincones más olvidados de Salta o Chaco, pero también en Buenos Aires. "Nos quedamos helados una vez que fuimos a operar a Moreno: había chicos de 8 y 9 años con el labio leporino. El conurbano es exactamente igual que cualquier provincia: y eso que estamos cerca de la Capital", sostiene.

Para él, el agradecimiento de los pacientes "no tiene precio". "Cumplí con lo mío: para algo elegí ser médico", dice con una sonrisa.

Para saber más

Fundacc

Realizan en forma gratuita operaciones reparadoras a miles de niños y adultos en situación de vulnerabilidad social. Hicieron 300 operativos en todo el país, operando a unas 8000 personas. La Fundación recibe la colaboración de la organización social Smile Train, laboratorios, empresas y particulares. El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación participa en algunos de los operativos y los gobiernos de las provincias a las que viajan suelen aportar los pasajes aéreos y el alojamiento. fundacc.org.ar

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