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Kristaps Porzingis, el unicornio letón que vive con sus padres en Nueva York y quema redes en la NBA

En el éxito de los Knicks ante Indiana marcó 40 puntos y los fanáticos mueren por el letón de 2,21 metros; desde que llegó a la ciudad decidió vivir con su familia para evitar las tentaciones de la Gran Manzana; Kevin Durant aseguró que es una pieza de colección

Lunes 06 de noviembre de 2017 • 12:24
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LA NACION
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Kistaps Porzingis, el letón de 2.21 que se quedó con el corazón de la Gran Manzana
Kistaps Porzingis, el letón de 2.21 que se quedó con el corazón de la Gran Manzana.

Parece sólo un muchacho muy alto, muy rubio y con cara de tipo bueno. Es un joven letón en New York. Tiene 22 años y desde sus 2.21 metros puede ver más cerca el cielo. Sin embargo, es mucho más que un puñado de datos sobre su perfil, es la estrella del equipo de la Gran Manzana. Es Kristaps Porzingis . Es la joya que los Knicks encontraron en el Draft de 2015 de la NBA . Es el chico al que señalan como el heredero del alemán Dirk Nowitzki , es el pequeño gigante que decidió tener cerca a sus padres para evitar las tentaciones de una ciudad como New York, es el animal deportivo que en el último juego ante Indiana marcó su mejor registro en la liga más poderosa del planeta básquetbol: 40 puntos, 8 rebotes y 6 tapas.

Su crecimiento resultó exponencial. Desde que llegó desde la fría Liepaja, una ciudad situada al oeste de Letonia, a las orillas del Mar Báltico, al Madison Square Garden, no todo el mundo se rindió a sus pies. Nada fue simple para él, porque en Sevilla, en España, tuvo que luchar más de la cuenta. Apenas pesaba 71 kilos y sufría la falta de hierro y ácido fólico. Era un trastorno porque no podía entrenarse con normalidad, vivía cansado y hasta le costaba tomar 10 tiros al aro de manera consecutiva. Pero en su camino apareció Inmaculada Avivar, la nutricionista española que lo ayudó a salir de ese cuadro de anemia que limitaba su talento. Pasó a pesar 100 kilos y a los 17 años ya medía 2.16 metros.

Todo resultó demasiado intenso en la vida de Kristaps. Su juego lo transformó en una de las estrellas nuevas de la NBA. En pocos meses pasó de 4.000 a más de 100.000 seguidores en Twitter, los hinchas de los Knicks lo esperaban por fotos y por un autógrafo. Eso podía haber complicado a cualquier otro jugador, tanta exposición suele marear en esas situaciones.

Pero la familia Porzingis salió al tomar cartas en el asunto. El pivote letón aceptó que en su viaje a los Estados Unidos estuviesen incluidos sus padres, Tellis e Ingrida, y sus hermanos Martins y Janis. En la tranquilidad de White Plains, a unos 20 minutos de tren de New York, se refugian los Porzingis. "Siempre es bueno tener la ayuda de los que me han educado desde pequeño. Mi familia se asegura de que esté haciendo las cosas bien, alejado de problemas extradeportivos y centrado únicamente en el baloncesto", le dijo Kristaps al NY Post.

El pivote que jornada tras jornada acumula elogios, cuando desembarcó en la NBA se apoyó en el Rookie Transition Program (una especie de campus para marcar pautas para a los jóvenes). "Fue interesante asistir porque te dan muchas indicaciones de lo que puede suceder en Estados Unidos, cómo debemos reaccionar ante provocaciones.", contó el letón.

El unicornio letón

La espectacularidad del desembarco de Porzingis en la NBA y lo que produce en cada juego despertó todo tipo de elogios, pero el de Kevin Durant , resultó quizá el más perfecto, porque lo bautizó como un "Unicornio": "Puede tirar, tomar buenas decisiones, puede defender, es un jugador muy alto que puede tirar desde muchas posiciones, incluso de tres puntos. Eso no es habitual. Y puede taponar... Es como un unicornio en esta Liga".

Más allá de los halagos de todos, su llegada a la NBA no fue para nada fácil porque los hinchas criticaron a los dirigentes de los Knicks, en especial a Phil Jackson , por haber seleccionado en el cuarto puesto del Draft 2015 a un jugador extranjero. Incluso, el propio general manager, dijo sobre Porzingis y tras la salida de Carmelo Anthony : "No creo que esté listo. Tiene sólo 22 años. Es una gran carga que llevar. Pero está demostrando que es competitivo".

Un auténtico talento, que en Liepaja, a la que se la conoce como "la ciudad en donde nace el viento", comenzó a lanzar sus primeros tiros al aro. Los mismo que ensayó hasta tener los hombros agotados, pero que anteanoche le permitieron marcar 40 tantos, su mejor marca desde que llegó a la NBA, con la particularidad que sus últimos 24 puntos los marcó en 13 minutos del choque con Indiana, y 17 en el último cuarto.

Las diez mejores jugadas de su corta carrera

El letón es toda una joya de potencial incalculable: marcó 30 puntos en cinco de los primeros siete juegos de la temporada. Es el cuarto jugador en la historia NBA que hace 30 puntos en cinco de sus seis primeros partidos con 22 años o menos y es el primero en la historia de los Kincks en alcanzar esos registros a esa edad.

Un unicornio, como dijo Durant, que vive con su familia, que quema redes y que el año próximo puede firma un contrato para quedarse en New York por cinco años más a cambio de 180 millones de dólares. Una auténtica pieza colección.

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