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Las Violetas, regreso con gloria

La tradicional confitería del barrio de Almagro volverá a abrir sus puertas en los próximos días

Miércoles 11 de julio de 2001

¿Por qué el renacer de Las Violetas genera tantas expectativas? Una mirada rápida indica que, cuando el 30 de junio de 1998, la confitería Las Violetas cerró sus puertas, muchos sintieron que una parte de sus vidas había desaparecido para siempre. Sucedió que muchos amores, ideas y proyectos se gestaron o consolidaron en sus instalaciones durante casi 114 años. Por eso, este acontecimiento significaría la recuperación de una parte de la historia colectiva, y no sólo la de un edificio de gran valor arquitectónico para la ciudad. Por eso es tan importante la reapertura de Las Violetas.

En medio de tanta modernidad y bares clonados, sorprende estar sentado en un lugar con una ambientación propia de otras épocas. Tal vez sorprenda también esta apuesta al futuro del grupo inversor, Medri SA, teniendo en cuenta que restaurar una propiedad cuesta mucho más que hacer una nueva. El empresario Rafael Pereira Aragón, con amplia trayectoria en el rubro gastronómico y uno de los integrantes de la sociedad, consideró que "el proyecto puede ser muy rentable; alquilamos esta propiedad por su gran ubicación y por el valor agregado que significa la historia misma de la confitería".

Artesanos se buscan

Vista del gran vitral del fondo, que data de la década del veinte
Vista del gran vitral del fondo, que data de la década del veinte. Foto: Enrico Fantoni

Los trabajos de reciclaje del decorado art nouveau de Las Violetas llevaron seis meses aproximadamente, explicaron las arquitectas Graciela Saldías y Mónica Alvarez, del estudio A&D Arquitectura, con gran experiencia también en la construcción dentro del sector gastronómico. "Nuestra intervención buscó preservar el estilo de la confitería y la calidad de sus materiales, pero con un criterio de actualidad y funcionalidad", agregaron.

Todo fue muy complejo porque muchos de los elementos estaban en malas condiciones, y además no quedaban muchos artesanos reconocidos que supieran realizar esas tareas. La boiserie debió ser reconstituida y lustrada en su totalidad; en varios lugares faltaban paneles de marquetería o estaban dañados de manera irreversible, así que hubo que hacerlos de nuevo imitando los originales.

Los tres vitrales que enfatizan los accesos estaban muy dañados y hundidos en su parte superior; entonces se contrató al prestigioso vitralista Daniel Ortolá, que con un proceso de varias semanas (ver recuadro) logró enderezarlos. En el interior hay tres grandes vitrales y dos chicos; uno de los grandes había sido tapado en su parte superior por un entrepiso (no original), que impedía su visualización completa. Para solucionar la cuestión, se demolió ese entrepiso, que además ya había dañado dos capiteles de las imponentes columnas.

Como los originales

También la iluminación es como la original, pues se recuperaron las suntuosas arañas, a las que se les hizo un proceso de pulido, laqueado y reposición de piezas faltantes o dañadas. Se debió fabricar y tallar gran cantidad de caireles de cristal. El mismo procedimiento se siguió con los apliques de pared y los anillos de bronce que rodean cada una de las columnas; hubo que fabricar tres de ellos imitando los originales. El cielo raso estucado se conservó y se reparó en varios sectores. En tanto el piso no se pudo recuperar y se debieron fabricar los mosaicos respetando tamaños, formas, colores y colocación originales.

Como todas las cañerías e instalaciones están suspendidas en el sótano, el sistema de aire acondicionado, del tipo fan coil, ubicado debajo de las ventanas, no afecta el estilo del lugar.

En el antiguo baño de damas se incorporaron sanitarios para discapacitados. En la isla central se mantuvo la ubicación de la cocina y se agregó una barra con mármol de Carrara. Las mesas de la cafetería llevarán tapa de mármol de Carrara y las sillas tendrán un tapizado bordó oscuro.

La fachada se conservó en su totalidad, manteniéndose sus mármoles originales; se removieron las persianas metálicas y se reemplazaron los deteriorados toldos por otros nuevos, con brazos en bronce y tela bordó con inscripciones en dorado.

La distribución del local será la siguiente: sobre la avenida Rivadavia funcionará la pastelería y confitería; en el fondo del local, el sector destinado a restaurante; en la esquina, y sobre Medrano, estará el sector de cafetería. En el sótano se instalaron todas las maquinarias con tecnología de última generación, indispensables para la elaboración de los productos.

En definitiva, tradición, modernidad, buenos productos y un sinfín de historias de vida volverán a reunirse en esta esquina de Buenos Aires, otra más que se resiste al olvido y la decadencia.

Con valor patrimonial y rentable

De acuerdo con la ley Nº 170 (de abril de 1999), Las Violetas está incluida dentro del Area de Protección Histórica, con el grado de cautelar. Esto implica que la restauración debió estar bajo el control de la Dirección de Planeamiento e Interpretación Urbanística del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que dirige el arquitecto Francisco Prati. Según explicó el funcionario, "todo proyecto de reciclaje o restauración de un edificio protegido debe presentarse ante esta oficina; aquí se evalúa y se ajusta el proyecto en relación con lo establecido por el Código". Con respecto a la próxima reapertura, expresó: "La verdad es que es una bendición que vuelva a funcionar esta confitería. Eso implica el éxito de la modalidad de preservación de edificios, y además demostraría que se pueden reutilizar y ser la base de un negocio rentable".

La Confitería Las Violetas se inauguró el 21 de septiembre de 1884, en Almagro, y contó con la presencia de Carlos Pellegrini. En ese tiempo, el esplendor de esta edificación contrastaba con la fisonomía edilicia de sus alrededores, de casas bajas y modestas. Poco a poco, Las Violetas le dio personalidad a la zona, y en 1928 se construyó el edificio que perdura hasta hoy.

Entre las personalidades que la frecuentaban, estuvieron Roberto Arlt, Alfonsina Storni e Irineo Leguisamo; y más recientemente, Ariel Ramírez, Miguel Angel Solá y Juan Leyrado, entre muchos otros.

Fernando Caniza

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