Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Arsenal y Tigre y un reflejo de sus pálidos presentes: empataron 0-0

La igualdad no hizo más que estirar la continuidad de Humberto Grondona y Ricardo Caruso Lombardi, los entrenadores de ambos conjuntos

Lunes 06 de noviembre de 2017 • 17:20
SEGUIR
PARA LA NACION
  |  
Arsenal de SarandíArsenal de Sarandí

-

P
TigreTigre

-

P
0

Foto: Télam

Casi nadie supo que este lunes entre las 17.05 y las 18.57 Arsenal y Tigre , en Sarandí, jugaron un partido correspondiente a la octava fecha de la Superliga . Incrustado en el medio de la primera jornada laboral de la semana, bajo un sol áspero que anticipa la época más calurosa del año, dos de los peores equipos de la máxima categoría del fútbol argentino volvieron a demostrar que están en el lugar que se merecen. El empate 0 a 0 no hizo más que estirar la continuidad de Humberto Grondona y Ricardo Caruso Lombardi , dos entrenadores que sobreviven en sus cargos.

Los cuatro puntos que registra Arsenal -una victoria, un empate, seis derrotas- y los cinco de Tigre -cinco empates, tres derrotas, ningún triunfo- son el reflejo de lo que muestran en la cancha. Sin herramientas y con una imaginación que se asemeja a la nada, ambos representan el año cero del fútbol, la precariedad dentro de un deporte que camina hacia la evolución. Son expertos en hacer difícil lo fácil. La tabla de promedios no los perdona: mientras que el equipo de Grondona ocupa el penúltimo lugar -descienden cuatro-, el de Caruso respira apenas afuera de la zona roja pero con tendencia a la baja.

No hay entrenador dentro de la jungla del fútbol argentino que pueda soportar seis derrotas y un empate en ocho partidos. Salvo Grondona en Arsenal, el club de su familia, donde se le permiten determinadas licencias. Caruso Lombardi, de alguna manera, todavía sigue en el Matador por sus antecedentes: lo único que lo aferra a su cargo es su historia en Tigre. Su ineficacia actual es abrumadora.

Grondona, sin embargo, ve luz en la oscuridad: "Por lo de hoy no me voy preocupado. Mantuvimos el arco en cero y sumamos. Siento que los que están peleando la permanencia con nosotros se van a caer". También se enojó con algunos de los hinchas, que insultaron a los jugadores tras el empate: "Por la gente -dijo, ofuscado- tendríamos que estar en el Nacional B".

A pesar de todo, Arsenal empezó bien y avisó dos veces durante los primeros minutos. Fue su momento. Estuvo cerca de abrir fuego en dos intentos de Rodrigo Contreras, uno de sus delanteros, quien desperdició la oportunidad de darle una inyección de ánimo a un equipo sin alma.

A los 40 segundos de la última etapa otra vez Contreras estuvo cerca de romper la igualdad. Un disparo suyo se estrelló en el travesaño y encendió el ánimo del local. Tigre respondió muy rápido. Parecía que algo había cambiado. Pero no: salvo por un remate apenas ancho de Lucas Passerini -de Tigre, a los 13- y algunos ataques estériles, el partido entró en coma una vez más.

En buena medida el empate fue un acto de justicia: no hay lugar para ganadores entre dos equipos que juegan mal.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas