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CONTENT LAB PARA Randstad

¿Puede un robot sustituirte en el trabajo?

El avance de la robótica y la inteligencia artificial pone en jaque muchos de los trabajos que hacemos hoy. La presencia de dispositivos inteligentes no solo reemplazará los trabajos de baja calificación o basados en tareas repetitivas en las líneas de producción; sin embargo, no todo está perdido

Miércoles 15 de noviembre de 2017 • 16:36

La era de las máquinas llegó hace rato. Desde vehículos autónomos hasta robots que ensamblan productos en las fábricas, estas innovaciones inteligentes aparecieron para facilitar la vida del ser humano y mejorar la productividad. Sin embargo, con el insaciable avance de la tecnología, también nacen las dudas sobre el futuro de las personas y su espacio dentro del mundo del trabajo.

Al tiempo que muchas fábricas del mundo reemplazan parte de sus obreros blue collar (aquellos que trabajan en línea de montaje) por máquinas que abaratan costos y aceleran tiempos de producción, la inteligencia artificial y los algoritmos se preparan para hacer el trabajo de contadores, abogados, traductores, periodistas y otras tantos profesionales.

En este debate mundial sobre la incidencia del avance tecnológico y su impacto en la fuerza laboral tiene múltiples aristas, pocas certezas y visiones encontradas. La mitad de la biblioteca plantea un futuro apocalíptico en que el trabajo será territorio de las máquinas. La otra mitad tiene una visión en la que el ser humano prevalece. En esta dicotomía se establece que la tecnología nunca reemplazará por completo a las personas y que en todo caso, los puestos laborales que destruya el avance de las máquinas se compensará con la creación de nuevos trabajos que la misma innovación genera. Algo similar a lo que sucedió con la llegada del automóvil o la revolución industrial.

En cualquier caso, de lo que no hay dudas es que el trabajo, tal como lo conocemos hasta ahora, seguirá cambiando a un ritmo vertiginoso. Esta irrupción por parte de las máquinas, que no fue repentina ni mucho menos sorpresiva, se viene gestando hace años, con un cambio paulatino en el las habilidades que las empresas necesitan y buscan a la hora de contratar a un empleado.

"El creciente impacto de la digitalización en el trabajo es tema de estudio, y también de temores, en todo el mundo. Es que el cambio de herramientas, procesos y sistemas para hacer las cosas incide de manera directa en las competencias que se necesitan de la fuerza laboral", asegura Andrea Avila, CEO para Argentina y Uruguay de la consultora de recursos humanos Randstad.

En este nuevo paradigma, ganan terreno las máquinas, que además de hacer las tareas más rápido y mejor, no se enferman ni reclaman aumentos de sueldo. Por eso, la demanda de mano de obra calificada y cada vez más especializada está aumentando de forma notable. Asimismo, se está vislumbrando la necesidad de perfiles con conocimientos tecnológicos. "Las aptitudes técnicas se vuelven necesarias en los puestos de decisión", explica Avila y agrega que "el protagonismo que los avances científicos y las nuevas tecnologías están teniendo en el mundo de la economía y los negocios va mucho más allá de los límites del área de TI (Tecnología de la Información)".

En una encuesta global realizada por Randstad, un 90% de los argentinos afirma que cuenta con habilidades necesarias para adaptarse a la digitalización del trabajo, mientras que el 80% cree que su empleador debería invertir más para desarrollar habilidades digitales en la compañía. Entre las principales áreas para el trabajo del futuro cercano se destacan la creciente demanda de perfiles con formación en Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

Probablemente por la creciente mediación de la tecnología en casi todos los procesos de trabajo, la presencia de soft skills (o habilidades blandas) es una característica cada vez más buscada por los empleadores. Si bien el conocimiento técnico debe estar presente, los conocimientos y habilidades "duras" deben estar apoyados por una buena cantidad (y calidad) de habilidades interpersonales e intrapersonales, tales como la flexibilidad y la adaptación al cambio, la empatía, la comunicación y el pensamiento crítico. Paradójicamente, esto rompe con el estereotipo del programador retraído y aislado o el nerd con imposibilidad para relacionarse con otros.

"El trabajo está en plena evolución a un ritmo nunca antes visto. La creatividad, la innovación y sobre todo la apertura mental para el cambio son requisitos fundamentales para estar preparados y poder hacer frente al trabajo del futuro", asevera Andrea Avila.

Estamos frente a un escenario desafiante en materia de formación y adaptación al cambio. En este nuevo contexto hay un gran reto que implica para todos la necesidad de adaptarse: "Las organizaciones tienen que trabajar para resolver la relación entre las habilidades y competencias que requieren de su fuerza laboral, mientras que los trabajadores deben invertir tiempo y recursos para formarse y desarrollar tanto sus conocimientos técnicos como sus habilidades blandas para mantenerse competitivos", finaliza la CEO de Randstad.

Algunos datos relevados por Randstad

El 78% de los trabajadores en 34 países considera que está preparado para afrontar la creciente digitalización en su trabajo. Ese porcentaje en la Argentina es todavía mayor: el 90% afirma que cuenta con las habilidades necesarias.

El 67% de los encuestados a nivel global considera que su empleador debería invertir más para desarrollar habilidades digitales en la compañía. Y esta creencia es compartida por el 80% de los trabajadores argentinos. El desafío del trabajo del futuro empuja una demanda de perfiles con formación en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática.

El 80% de los encuestados locales afirmó que los estudiantes deberían inclinarse por estudios relacionados con esas áreas de conocimiento y el 77% indicó que si tuviera 18 años se enfocaría en formarse en un campo de estudio que tenga que ver con esas disciplinas, mientras que un 84% seguiría estudios en áreas relacionadas con el entorno digital y el mundo online.

El 97% de los argentinos afirma que la formación de por vida, independientemente de la edad, es esencial para el desarrollo profesional.

El 94% considera que la formación y el desarrollo de habilidades y competencias laborales son una responsabilidad individual propia de cada trabajador y que la actualización les permite mejorar su empleabilidad.

La tecnología y la digitalización avanzan a un ritmo vertiginoso, el trabajo y las habilidades que se requieren de la fuerza laboral cambian a la par, generando una mayor necesidad de formación. En este sentido, el 88% de los encuestados en Argentina siente que necesita más formación para estar al día en su campo de desarrollo profesional.

Globalmente, el 66% de los encuestados indicó que las actividades de formación relacionadas con el trabajo son ofrecidas y pagadas por su empleador. En Argentina, el porcentaje de quienes así lo indicaron desciende al 55%.

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