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"Vivimos un fin de semana intenso de amor pero ella quiere seguir con su vida"

No es fácil elegir el amor a distancia, pero tampoco es sencillo dejarlo ir; Consuelo se ocupa de un problema amoroso de esta época

Consuelo

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Martes 07 de noviembre de 2017 • 12:57
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Foto: Shutterstock

Hola, Consuelo, soy un señor que se enamora de las chicas que no. En realidad mucho menos que eso, pero el título me gustó y se aproxima un poco a lo que te quería contar.

Conocí a una chica en un evento fuera de mi ciudad y de la de ella, intercambiamos datos de contacto por cuestiones profesionales y por esa razón fui un caballero muy respetuoso. Sin embargo ella me gustó. Cuando cada uno volvió a su ciudad comenzamos un contacto vía redes sociales. Todas. A la semana de pasar el día entero chateando y dejándonos likes, ya hablábamos poco de asuntos profesionales y ya cada uno sabía de la rutina del otro, de sus gustos, amigos, familia, etc. para qué hacértela larga si ya entendiste que me enamoré como un chiquilín.

En resumen: compatibilidad total. Deseo mutuo de volver a vernos, sentimientos a flor de piel y, mejor aún, un nuevo evento profesional, esta vez en la ciudad de ella. Pocos días antes de viajar a verla, me salió del fondo del estómago confesarle que además de lo hermoso que me hacía sentir, me despertaba muchas fantasías sexuales. Para la sorpresa de este humilde tipo limitado en facha, la hermosa mujer accedió con comprensión a mis insinuaciones y hasta me ayudó a derrotar mis nervios. Vuelvo a resumir: fotos hot de ida y de vuelta, sentimientos maravillosos en ascenso, más horas de chat y más deseo, hasta que se concretó mi viaje a su ciudad y a una hora después de arribar a la terminal de buses, su habitación fue un espectáculo multisensorial de fuegos artificiales, con erotismo intenso, mucha sintonía y amor. Nos dijimos cosas más lindas que por chat, nos sentimos muy unidos y nos volvimos a encontrar varias veces durante mi fin de semana en su ciudad. Al momento de regresar a la mía, la despedida tenía que ser triste pero nunca me imaginé que tanto. Ella me contó de su necesidad de sentirse libre, de no seguir juntos, de que cada uno planifique su propio futuro sin mirar al otro y que, si la vida lo decide, nos volverá a juntar. ¡Otra que ice bucket challenge!

Hoy, el amante enamorado viene a estas páginas buscando Consuelo y preguntándose cómo hacer para dejar de pensar en ella, si intentar reavivar lo que a ella le gustó es jugársela o ahogarla, cómo hacer para no quedar atascado en esa porción perfecta pero microscópica del pasado y cómo pasar un tiempo con una chica sin enamorarse de manera asimétrica.

Cruzo los dedos de ser el afortunado que reciba tu respuesta y agradezco tu compromiso de proteger mi anonimato.

Atentamente,

El Señor Que Se Enamoró (38)

Estimado Señor:

¿Vio usted la trilogía de las películas de Linklater, esa que empieza con Antes del amanecer, sigue con Antes del atardecer y termina con Antes de la medianoche? Si no lo hizo, hágalo: bibliografía obligatoria de los románticos como usted. Pero más allá de que son muy bonitas se las traigo porque también vienen a cuento: en la primera película, los dos protagonistas pasan juntos una noche de pasión y, sin quedarse con datos de contacto, juran reencontrarse. En la segunda se reencuentran unos cuantos años después, cada uno con sus historias. En la tercera los vemos casados, cansados uno del otro, engañándose y discutiendo, pero con alguna chispita mínima de eso que tuvieron.

¿Qué le quiero decir con esto? Que mirando la última película uno no puede evitar preguntarse si tuvieron suerte con su historia o si hubiera sido mejor que se quedaran solo con el recuerdo de la noche de pasión. El amor fugaz es una cosa muy diferente del amor de pareja, y del éxito que se tenga con el primero no se puede saber nada con el segundo: algunas parejas de amantes son luego pésimos matrimonios. Por supuesto, cuando hay voluntad de los dos lados, vale la pena correr el riesgo, pero el suyo no parece ser el caso: yo le recomiendo no insistir, nunca es bueno sacarle al otro un "sí" a regañadientes, nunca terminan bien esas cosas. Ya bastante difícil es sostener una pareja cuando las dos partes se mueren de ganas, si no es el caso ya es una odisea.

Pero lo invito a aprender de la actitud de su amante: en la vida hay que aprender a apreciar cada historia por lo que es. Una relación corta no es una relación fallida, como un matrimonio de diez años no es un fracaso solo porque haya terminado en un divorcio. De cada experiencia se aprenden nuevos modos de disfrutar. Guárdese las imágenes mentales, las fantasías y los momentos. Escriba lo que le pasa en un cuaderno, si le sirve, escribir sana, y de paso uno se ahorra cansar a los amigos con las mismas historias siempre. Con el tiempo se le va a pasar, ya es grande y lo sabe. Mi consejo entonces es ese: aprender a respetar los tiempos de cada vínculo sin pensarlos en términos de éxitos o fracasos, que las relaciones no tienen nada que ver con esa lógica.

Y si mantiene esa actitud relajada quién le dice, quizás se la vuelve a cruzar a la señorita y le pasa como a los de la película.

Cariños,

Consuelo

Consuelo estará disponible para resolver todos los conflictos digitales que lleguen a la casilla modalesdebolsillo@lanacion.com.ar, como comentario a esta nota o a la cuenta de Facebook de LA NACION. Si la consulta es comprometedora, cuidará el anonimato del remitente.

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