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En bancarrota: la Justicia pone match-point a Boris Becker, pero el alemán niega estar en la ruina

Al ex tenista se le calculaba una fortuna de 100 millones de euros, pero un tribunal inglés lo declaró en bancarrota y un ex socio le reclama casi 40 millones

Martes 07 de noviembre de 2017 • 15:51
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Becker apunta: "Es una jugada sucia"
Becker apunta: "Es una jugada sucia". Foto: Archivo

Boris Becker ganó seis torneos de Grand Slam -Wimbledon en 1985, 1986 y 1989, el Abierto de Australia en 1991 y 1996, y el US Open de 1989- y alcanzó diez finales y 18 semifinales, tres de ellas en Roland Garros. Llegó a ser el número 1 del ranking de la ATP durante 12 semanas en 1991 y se calcula que acumuló una fortuna de más de 100 millones de euros en premios y publicidades. Además, trabajó como comentarista en la cadena británica BBC y hasta no hace mucho fue entrenador del serbio Novak Djokovic. No obstante, a 15 días de cumplir los 50 años, el ex tenista alemán, considerado una leyenda en la historia deportiva de su país, está en boca de todos por su situación financiera. En junio pasado, un tribunal de Londres lo declaró en bancarrota y ahora, el periódico suizo Neuer Zürcher Zeitung hace foco en la situación de ruina que él niega.

"No estoy en bancarrota como dictaminó el tribunal, ni tampoco soy insolvente", manifestó Becker por aquellos días al periódico alemán Süddeutsche Zeitung. Su defensa en las palabras no tuvo correlato con los hechos. El propio Becker tuvo que admitir que las autoridades británicas habían requisado algunos de sus autos, relojes y que ya no tenía acceso a sus cuentas bancarias. El estigma de la ruina lo rodea, aunque se haya dejado fotografiar durante el verano en Ibiza, junto a su mujer Lilly Becker y a su hijo Amadeus, como si tuviera una vida sin contratiempos.

¿Pudo haber dilapidado todo y acumular deudas por casi 40 millones de euros? Lo que parece increíble contrasta con lo que trasciende. "Es una locura", se molesta Becker. Y asegura que el problema nació cuando un banco privado de Londres, Arbuthnot Latham & Co, le exigió el pago de 3,5 millones de euros más intereses por una deuda contraída por una rehipoteca sobre su casa de Mallorca, valuada de 6 millones. Boris reconoció la deuda, pero se negó a pagar los intereses, y su decisión generó que el litigio llegara a la Corte. La situación empeoró cuando Hans-Dieter Cleven, un ex socio, hizo saber a la prensa alemana que le reclamaba el pago de 40 millones de francos suizos (unos 36,5 millones de euros). "La deuda está asegurada con una propiedad inmobiliaria cuyo valor es muy superior a la deuda. Pueden estar seguros de que mi patrimonio me permite hacer frente a esas exigencias".

Según los abogados del alemán se trató de "una jugada sucia". Lo repiten una y otra vez. "No le debo dinero al señor Cleven. El hecho es que en este momento él me debe 90.000 francos por las costas procesales. Todo lo demás son tonterías", afirma Becker. Y detalla que "en primera instancia un tribunal suizo ha rechazado esa demanda". Y, como en sus partidas de póquer, redobla la apuesta. "Tengo un gran número de ofertas de contratos de publicidad sobre mi escritorio. Si alguien está buscando publicidad contratan a Boris Becker. El nombre Boris Becker sigue caliente", sentencia.

"Yo gané el primer set. Ahora estamos jugando el segundo, acabo de quebrarle el servicio a mi adversario y ahora ataco", amplía en la entrevista publicada por Neuer Zürcher Zeitung, utilizando un paralelismo con sus tiempos en las canchas. Empero, las noticias negativas que lo rodean poseen más fuerza que la que tenía su revés a una mano.

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