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Miró y su eterna vuelta a Mont Roig en 50 obras

Mariana Arias

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PARA LA NACION
Miércoles 08 de noviembre de 2017 • 00:26
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"Es la tierra, la tierra es más fuerte que yo.en Mont Roig, es la fuerza la que me nutre", así Joan Miró describe cómo ese pequeño pueblo de Te-rragona se convirtió en el centro de referencia de toda su obra.

Nacido en Barcelona en 1893, París le dio a Joan la posibilidad de formarse intelectualmente y de relacionarse con las corrientes artísticas de vanguar-dia, desde el futurismo y el cubismo hasta el surrealismo. Sin embargo, siempre volvió a Mont Roig, donde vivía en comunión con la naturaleza y donde tomó conciencia de la idea de primitivismo.

Buenos Aires lo recibe alojando una muestra que nos lleva hacia un Miró depurado. Los trabajos de la exposición, que estará en el Museo Nacional de Bellas Artes hasta el 25 de febrero, fueron compuestos a lo largo del último periodo de su vida, entre 1963 y 1981, cuando emprendió una revisión de su lenguaje plástico. Así, las obras reflejan un sentido profundo de introspección. 50 trabajos: pinturas, esculturas y dibujos exhibidos en un diálogo fluido de diferentes dimensiones que componen una especie de melodía poética. Un universo conceptual dominado por la analogía.

Miró reivindica el arte como extensión de la vida, su relación mítica mante-nida con la tierra, el grafismo de carácter ingenuo y realista de todos los ob-jetos de uso diario y necesarios para el hombre transmiten su búsqueda constante por eludir el academicismo y lograr una obra legítima que no fue-ra incluida en ningún movimiento. Llegó a decir: "Ninguna escuela, nin-gún artista me interesa, ninguno. Sólo lo anónimo, lo que sale del es-fuerzo incosciente de la masa".

Mújer, pájaro y estrella (Homenaje a Picasso)
Mújer, pájaro y estrella (Homenaje a Picasso).

En "Miró, La experiencia de mirar" se presenta la obra de uno de los artistas más importantes del SXX con trabajos que pertenecen a la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de España. La curaduría de Carmen Fernández Aparicio, con gran sensibilidad, puso en diálogo las es-culturas con pinturas y dibujos y le dio nueva luz a las creaciones de Joan Miró para contemplar su universo artístico en un gesto que abre la posibilidad de interrogarnos por el acto mismo de mirar.

Una síntesis del alma del artista se acerca con sus palabras. Poesía, silencio y espiritualidad zen abren el alma de un genio sin igual y dice así."Que mi obra salga de un modo natural, como el canto del pájaro, o la música de Mozart, pero largamente meditada y trabajada por dentro".

@marianaarias

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