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Dino Troni: "Una suba en los impuestos se trasladaría a los precios"

El gerente general de Coca-Cola Argentina advirtió sobre el impacto que tendrá en su negocio la mayor presión tributaria

Miércoles 08 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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Si fuera una provincia, sería la séptima economía del país. Con esa carta contundente se presenta Coca-Cola Argentina en el mes de festejo de sus 75 años de presencia en el mercado local. A pesar de los guarismos negativos para el consumo que aún persisten, la empresa se declara optimista sobre el futuro de la Argentina. Sin embargo, con respecto a las reformas del Gobierno, advierte que debería existir un "diálogo abierto con la industria y otros sectores claves". Sobre la posibilidad de que se dupliquen los aranceles para las gaseosas, la compañía es contundente: traslado a precios y menor cantidad de empleos.

Actualmente, la compañía aporta $ 21.000 millones al PBI y genera 13.000 empleos en forma directa y 200.000 en forma indirecta, señaló Dino Troni, gerente general y vicepresidente comercial para la región Sur de América latina. En diálogo con LA NACION, el ejecutivo repasó el trabajo de la marca con toda la cadena de valor, desde los productores frutihortícolas hasta los quioscos, proyectó la recuperación del consumo hacia 2018 y pronosticó una mayor diversificación del portafolio de productos.

-Tras 75 años en la Argentina, ¿cómo ven su negocio?

-Nosotros estamos en 194 países y nos adecuamos a esas reglas, a sus impuestos, a sus gobernantes. Lo más importante es el largo plazo y así llevamos 75 años, y vamos a hacer otros 75 años junto a toda la cadena de valor de Coca-Cola en la Argentina: desde los productores hasta los quioscos.

-¿Y cuánto hay de mantener una buena relación con el Gobierno?

-El Gobierno define cómo operamos y cuáles son las leyes. Del total de la recaudación de la industria de bebidas, nosotros contribuimos con el 85% de esa recaudación y tenemos el 50% del mercado. Seguimos las reglas y los mandatos.

-Después del triunfo en las elecciones, ¿hay un renovado interés por la Argentina?

-Estamos superoptimistas por los próximos años en la Argentina. Tenemos que hacer el plan de negocios y lo estamos haciendo con mucho optimismo. La proyección es que el resultado va a destrabar las promesas de inversiones, lo que va a ayudar a que se sigan reactivando los sectores, y con eso, el consumo viene de la mano. Mientras tanto, reafirmamos la inversión que ya anunciamos en 2016: 1000 millones de dólares en cuatro años.

-¿Qué miedos sobre el país persisten en la casa matriz?

-No vemos prejuicios porque la política de inversión es pareja a través de los años. El negocio tiene requerimientos que hay que cumplir y por eso mantenemos los niveles. Actualmente, en las conversaciones para el plan de negocios, la casa matriz nos está dando recursos adicionales para la Argentina para acelerar nuestras tasas de crecimiento, y nosotros estamos intentando encontrarles el lugar. Es decir, somos optimistas.

-¿Qué esperan del consumo en 2018?

-Esperamos que la recuperación que de a poco comienza a verse este año se consolide el año próximo y que podamos empezar a capturar crecimiento. Estamos viendo en los últimos meses un cambio de tendencia de lo que fue 2016, que creemos que se va a consolidar con el crecimiento de distintos sectores y del consumo en general. El Indec en agosto todavía muestra -2,6% con respecto al año anterior en lo que es alimentos y bebidas y dentro de esa industria estamos nosotros.

-¿Están preocupados por el rumbo en las reformas que encaró el Gobierno?

-Si hay algo que nos preocupa, a pesar del optimismo de lo que se viene en la Argentina, es que aquí tenemos la tercera presión impositiva más alta del mundo, después de Finlandia y Hungría. La mitad del valor de cada bebida son impuestos. Además, nuestro sector también se caracteriza por una informalidad y evasión de aproximadamente el 40%. Según la consultora Abeceb, lo que el Estado podría recaudar aumentando las alícuotas a las bebidas azucaradas es el equivalente a lo que pierde en recaudación por esta alta informalidad.

-¿Y qué tan optimistas respecto de un cambio en el corto plazo?

-Nos gustaría que fuera más balanceado. Cualquier añadido a este nivel impositivo tiene un impacto directo en toda nuestra cadena, desde lo agrícola hasta los pequeños comerciantes. Tenemos impuestos municipales, provinciales y nacionales, y eso se refleja en puestos de trabajo. Un aumento en los impuestos se trasladaría a precios y eso nos preocupa, ya que significaría una caída de ventas y afectaría más de 7000 puestos de trabajo a lo largo de toda nuestra cadena de valor.

-¿Por qué productos apostarán para el mercado local?

-El sistema Coca-Cola está más enfocado en gaseosas, pero hoy hay más consumidores que están interesados en aguas saborizadas y jugos. La gaseosa crece a menores tasas que en el pasado y lo que crece a otras tasas son los productos nuevos que están entrando en el estómago de la gente. Acá tenemos 80 bebidas distintas, pero en el mundo hay 3500. Las tendencias más saludables son un hecho. Nuestro objetivo es que en nuestra región haya un mix equitativo entre bebidas con azúcar y bebidas bajas en calorías y eso implica mucho esfuerzo y estrategia.

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