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Arabia Saudita acusa a Irán de "acto de guerra" y escala la lucha por el control regional

Riad denunció a Teherán de estar detrás del lanzamiento de un misil balístico que fue derribado cuando se dirigía directamente al aeropuerto internacional de la capital

Miércoles 08 de noviembre de 2017
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RIAD.- El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed ben Salman, el nuevo hombre fuerte del reino, acusó a Irán de lanzar una "agresión directa" contra su país, un "acto de guerra" que eleva a su punto más alto la tensión entre las dos potencias que se disputan la supremacía de Medio Oriente.

Cada vez más afirmado puertas adentro del reino wahabita, donde se encamina a liderar sin rivales, objeciones ni contrapesos y persigue una agenda modernizante de reformas sociales y económicas, Mohammed asumió con idéntica energía el trato sin contemplaciones contra el eterno enemigo persa, el régimen chiita de los ayatollahs.

Foto: LA NACION

La acusación del príncipe responde al lanzamiento de un misil, el sábado pasado, que fue interceptado por cohetes sauditas cuando estaba por hacer blanco en el aeropuerto internacional de Riad, y que volaba desde Yemen, en la frontera sur, donde se libra una guerra civil.

"La implicación de Irán en la entrega de misiles [a los rebeldes] hutíes es una agresión militar directa por el régimen iraní y podría ser considerado un acto de guerra contra el reino", declaró el heredero del trono saudita.

Irán reaccionó por medio de su canciller, Mohammed Javad Zarif, que desdeñó los reclamos del príncipe y calificó sus afirmaciones de "contrarias a la realidad".

Los dos grandes rivales de la región, que se exhiben como líderes legítimos y defensores exclusivos de las ramas sunnita (Arabia Saudita) y chiita (Irán) del islam, venían intercambiando duras acusaciones sobre Yemen, donde se aliaron con bandos contrarios.

Desde marzo de 2015, Arabia Saudita lidera una coalición armada de países árabes que respalda a las fuerzas sunnitas del gobierno en su guerra contra los hutíes chiitas y sus aliados, que controlan amplias zonas del oeste y el norte del país, incluida la capital, Saná.

El conflicto causó más de 8650 muertos y 58.600 heridos, entre ellos miles de civiles, y provocó según constató la ONU "la peor crisis humanitaria del mundo".

Tras el incidente del misil, la monarquía saudita se reservó el derecho a responder de "forma apropiada" y decidió cerrar "provisionalmente" todas las fronteras aéreas, marítimas y terrestres de Yemen para impedir posibles entregas de armas a los rebeldes.

También amenazó con vetar "la continuación de la entrada y salida de suministros y equipos humanitarios", lo que agravaría la catastrófica situación social del país, donde 17 millones de personas sufren inseguridad alimentaria.

"Apenas tienen comida ahora. Y si se nos niega el acceso, aunque sea por dos semanas, no puedo imaginar que cientos de miles de niños no vayan a ver sus vidas al borde de morir de hambre", dijo el director del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley.

La crisis entre Riad y Teherán coincide con una purga sin precedente en Arabia Saudita contra príncipes, ministros, ex funcionarios y hombres de negocios acusados de corrupción, a iniciativa de una comisión dirigida por el joven Mohammed, de 32 años.

La masiva caída en desgracia tuvo su punto culminante entre el fin de semana y el lunes pasado, con decenas de personalidades de la elite sometidas a despidos o detenciones. Los detenidos fueron a dar al lujoso Carlton Hotel de Riad, convertido en una "prisión dorada".

Una serie de misterios rodean asimismo el destino de dos príncipes: uno que según los medios locales "murió en un enfrentamiento armado", y otro que murió cuando viajaba en un helicóptero. Según la versión oficial, cayó en un accidente. Según las extendidas sospechas, fue derribado por un caza saudita.

La purga refleja un cambio profundo en la monarquía saudita, al romper con el habitual consenso en el seno de la familia real para gestionar los asuntos del país, y al reforzar el poder de Mohammed, que emprendió un extenso programa de reformas económicas y sociales.

Objetivos

Al margen de los manejos internos sauditas, los rebeldes hutíes amenazaron con seguir atacando los aeropuertos del reino y advirtieron a viajeros y agencias de turismo que se mantengan alejados de las terminales aéreas, consideradas "objetivos legítimos". Según los hutíes, sus expertos militares pueden desarrollar misiles con más de 1200 kilómetros de alcance.

El presidente norteamericano, Donald Trump, tomó partido como era previsible por sus aliados wahabitas, cuyos vínculos reforzó con una reciente visita a Riad y un millonario contrato de armas.

"Confío plenamente en el rey Salman y en el príncipe heredero de Arabia Saudita, saben exactamente lo que hacen", escribió en su cuenta de Twitter. "Algunas de las personas a las que tratan con dureza llevan años exprimiendo a su país", añadió en alusión a los iraníes.

Trump cuestiona desde sus tiempos de campaña en 2016 el acuerdo multilateral que Teherán firmó con seis potencias y que permitió congelar el programa nuclear de los iraníes, que estaba bajo sospecha de impulsar el desarrollo de armas de destrucción masiva. El programa fue suspendido a cambio del levantamiento de las sanciones que pesaron durante una década sobre las sufridas arcas del régimen.

La Casa Blanca reforzó las palabras de Trump con una denuncia desde la sede de la ONU, en Nueva York, donde la embajadora norteamericana Nikky Haley acusó vivamente a Irán de promover la violencia y el terrorismo internacional.

"El régimen iraní confirma una vez más su completo menosprecio por sus obligaciones internacionales", dijo Haley sobre el supuesto suministro del misil. "Quien tenga informaciones debe transmitirlas para demostrar la responsabilidad de Irán en el sostenimiento de la violencia y el terrorismo en la región y en el mundo", añadió.

Agencias ANSA, AP, AFP y Reuters

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