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EE.UU.: el primer test electoral de la era Trump deja un contundente triunfo demócrata

La victoria más significativa ocurrió en Virginia

Miércoles 08 de noviembre de 2017 • 14:15
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LA NACION
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WASHINGTON.- Un cambio de marea. Un mensaje para Donald Trump . Una nueva esperanza para los demócratas, y para quienes observaron con espanto lo que ocurrió en la política de Estados Unidos hace un año.

En la primera prueba electoral relevante de la era Trump, los demócratas lograron anoche una contundente victoria en elecciones en Virginia, Nueva Jersey y Nueva York que rejuvenecieron a la oposición y alentaron las expectativas de una "ola azul" el año próximo que ponga al Congreso en manos de la oposición y abra la puerta a un juicio político al presidente.

La victoria más significativa ocurrió en Virginia. El demócrata Ralph Northam, actual vicegobernador, se impuso a Ed Gillespie, un republicano que intentó una apuesta fallida: abrazar la agenda y el discurso de Trump, pero despegándose del mandatario. Un "Trumpismo sin Trump". No le salió. Northam ganó con el 53,7% de los votos, y por una diferencia mayor a la que obtuvo Hillary Clinton sobre Trump en el mismo estado hace un año.

Trump buscó despegarse de la derrota, y recordó la reciente seguidilla de elecciones especiales para cubrir vacantes republicanas en el Congreso.

"Ed Gillespie trabajó duro pero no me abrazó ni a mí ni a lo que represento. ¡No lo olviden, los republicanos ganaron 4 de 4 escaños en la Cámara de Representantes, y con la economía registrando cifras récord, seguiremos ganando, incluso más que antes!", escribió el mandatario en Twitter. Fue su segundo tuit en 280 caracteres.

El dato sobresaliente de Virginia fue el amplio margen de victoria de Northam en una elección que en la antesala parecía mucho más reñida. La brecha se produjo por un electorado demócrata "encendido": la participación fue la más alta en los últimos 20 años. El triunfo arraiga el perfil demócrata de un estado que era republicano. La campaña estuvo dominada por el debate sobre la política migratoria, el crimen, y la guerra cultural por las estatuas de figuras de la Confederación, como el general Robert E. Lee.

En Nueva York, el alcalde Bill de Blasio logró una cómoda reelección, y en Nueva Jersey, los demócratas recuperaron la gobernación que estaba en manos de Chris Christie, aliado de Trump y uno de los mandatarios más impopulares del país. Philip Murphy se impuso con el 55,4 por ciento.

A los mensajes que las urnas entregaron a la Casa Blanca en Virginia y Nueva Jersey se sumó un referendo en Maine sobre uno de los temas más sensibles y espinosos de la política norteamericana: el mercado de la salud. Los votantes de Maine votaron a favor de expandir el acceso a Medicaid, el programa de salud federal para las familias más pobres, que los republicanos y la Casa Blanca estuvieron a punto de debilitar en sus múltiples y fallidos intentos por implementar una reforma de salud para reemplazar a Obamacare

Los demócratas celebraron, sobre todo, la alta participación de su electorado en Virginia. Muchos vieron, allí, una tendencia que aspiran a replicar en todo el país en 2018. Las encuestas de boca de urna marcaron que la mayoría de los votantes se opone a la agenda de Trump. Uno de los primeros en festejar el buen desempeño de los demócratas fue el ex vicepresidente, Joe Biden, de quien se rumorea que podría buscar la Casa Blanca en 2020.

"Una derrota rotunda esta noche para el presidente Trump. Los votantes de todo el país rechazaron la política desagradable que hemos visto este último año. En cambio, eligieron candidatos que unen e inspiran", escribió Biden en Twitter.

Analistas políticos destacaron que la elección le brinda un empujón a los demócratas de cara a las elecciones legislativas del año próximo.

"Esto es un maremoto", escribió en Twitter Dave Wasserman, un analista político que escribe para un newsletter llamado Cook Political Report.

Con todo, la oposición enfrentará un duro desafío para recuperar el control legislativo. Los demócratas, que aún sufren las mismas divisiones que signaron la última primaria presidencial entre Clinton y Bernie Sanders, pondrán más bancas en juego en el Senado que los republicanos. Además, deberán remontar la delantera que tiene el oficialismo en la Cámara de Representantes, que ha logrado asegurar varios distritos gracias al sistema llamado Gerrymandering, del que también se han beneficiado, aunque menos, los demócratas.

"El triunfo de esta noche sólo es el principio", dijo el presidente del Partido Demócrata, Tom Perez.

Los republicanos reconocieron el golpe sufrido en distritos donde arrancaban la pelea desde atrás -Nueva York y Nueva Jersey son dos estados demócratas-, pero se mostraron confiados en que podrán recuperar la iniciativa para la próxima contienda.

"Me han escuchado decir que apoyo al presidente, no a ciegas. Si estoy de acuerdo con él, lo digo; si no, no. Y creo que anoche fue un referendo", dijo el congresista republicano de Virginia, Scott Taylor. "No creo que haya forma de que puedas verlo de otra manera", agregó.

La presidenta del Partido Republicano, Ronna McDaniel, intentó relativizar la victoria haciendo hincapié en que Virginia se volvía "más y más azul", el color de los demócratas. Además, dijo que el entusiasmo por la agenda de Trump aún es "fuerte".

"Como republicanos, tenemos que seguir trabajando en nombre del pueblo norteamericano y lograr lo que hemos logrado. Y creo que estamos mejor posicionados que nunca para las legislativas", apuntó McDaniel.

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