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La fiesta que empieza antes de que vayas a trabajar

A plena luz del día, con jugos saludables, yoga y música para bailar y cantar este 22 de noviembre llega a la Argentina Daybreaker, el fenómeno mundial de las fiestas que empiezan a las 6 de la mañana y terminan a las nueve justo para ir a trabajar.

Viernes 10 de noviembre de 2017 • 00:00
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LA NACION
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Un poco de fiesta antes de ir a trabajar
Un poco de fiesta antes de ir a trabajar.

Si ya no te entusiasman los after office y el careteo entre las sombras de un bar, existe un evento para vos: Daybreaker. Son las fiestas before work que se vienen celebrando en más de veinte ciudades del mundo desde 2013 y que ahora aterrizan en Buenos Aires con una experiencia que se celebrará el próximo 22 de noviembre de seis a nueve de la mañana en el edificio WeWork de la Torre Bellini.

Estilo saludable

Con una ambientación de luz de día y de barras donde se sirven jugos, frutas y cereales -el alcohol está prohibido-, la propuesta es romper la rutina cotidiana con baile y clases de yoga. "Nosotros hablamos de un cuarteto de sustancias que se liberan en nuestro cerebro durante estas experiencias al que llamamos D.O.S.E.: dopamina, oxitocina, serotonina y endorfina. Estas sustancias aumentan la confianza, la generosidad, la atención, el aprendizaje, la creatividad y, además, disminuyen el dolor y el miedo", cuenta Esteban Brenman, que junto con Gastón Silberman, tienen experiencia en propuestas innovadoras: factótums de la Guía Oleo y Proyecto Cartele respectivamente, el año pasado lanzaron una aplicación de recomendaciones y este año son los responsables de la edición local del evento.

Las fiestas pre office surgieron a partir de una conversación entre dos amigos durante una noche fría en Brooklyn.
Las fiestas pre office surgieron a partir de una conversación entre dos amigos durante una noche fría en Brooklyn..

La ciudad vacía

La agenda implica un madrugón. A las seis de la mañana comienza la clase de yoga de una hora con la promesa de primero relajarse para luego entregarse a un baile ininterrumpido de dos horas con intervenciones de bailarines y performances artísticas. Brenman explica que se prioriza la música que alienta el movimiento, que alegra y hasta que se pueda cantar. En síntesis, nada del punchi punchi clásico del boliche nocturno.

A esta altura decir que el público mayoritario de estas fiestas es la generación millenial es ya un lugar común, pero así es, están en todas partes: el 65% de los participantes tienen entre 20 y 35 años y el 28% entre 35 y 50. El 90% es universitario.

El origen

La tendencia de las fiestas pre office surgió a partir de una conversación entre dos amigos durante una noche fría en Brooklyn. Allí Radha Agrawal y Matthew Brimer imaginaron armar una celebración antes del amanecer rodeados de amigos para luego continuar con sus rutinas de trabajo, pero con el ánimo festivo como estado residual. Aquel deseo hecho realidad el 10 de diciembre de 2013 se expandió enseguida a otras ciudades como San Francisco, Los Ángeles, Boston, Washington, Chicago, Miami, Toronto, París, Londres, Montreal, Shanghai y Amsterdam.

Madrugón, clase de yoga y baile festivo, forman parte de la propuesta de las Daybreaker
Madrugón, clase de yoga y baile festivo, forman parte de la propuesta de las Daybreaker.

La edición local será la primera celebrada no sólo en la Argentina, sino en Latinoamérica. No hay un código de vestimenta establecido: se puede ir en jogging, jean o pantalones cortos. La única consigna es evitar el negro y vestirse con colores brillantes y luminosos. Hay dos clases de entradas: una que incluye la clase de yoga y el baile que sale $ 600 y otra única para bailar que cuesta $ 400. Todas las bebidas y snacks están incluidos en el precio de las entradas. Si querés enterarte de más entrá a www.daybreaker.com.

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