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Gonzalo Mórtola: "Buscamos herramientas que acerquen el puerto a la ciudad"

El interventor del puerto de Buenos Aires analiza los desafíos del nodo que maneja el 60% de las operaciones de comercio exterior del país; el foco en la integración, más espacio para carga y turismo, menos costos e inversión en tecnología, las claves en las nuevas concesiones

Jueves 09 de noviembre de 2017 • 00:01
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Gonzalo Mórtola, interventor del Puerto de Buenos Aires
Gonzalo Mórtola, interventor del Puerto de Buenos Aires. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri

El puerto de Buenos Aires, la principal puerta de entrada al comercio con el mundo, es el único que se mantiene en la órbita del gobierno nacional, y así continuará pese al tímido pedido de traspaso que intentó a principios de año el gobierno porteño. "Es el puerto de todos los argentinos, por donde se realizan el 60 por ciento de las operaciones de comercio exterior", justificó Gonzalo Mórtola, interventor de la Administración General del Puerto (Agpse), quien apuntó al trabajo necesario con la Ciudad en materia de "urbanismo y desarrollo del entorno para buscar herramientas que acerquen el puerto a la ciudad".

Todo un desafío, que ahora cuenta con el resguardo de RETE, una organización internacional que promueve la colaboración entre puertos y ciudades, de la cual Mórtola fue designado recientemente vicepresidente para América latina. "Cuando asumimos la gestión del puerto tuvimos reuniones con distintos organismos y planteamos que queremos estar integrados y que somos parte de la comunidad portuaria internacional", contó el titular de AGP, y destacó que esa impronta "fue muy bien recibida en los distintos puertos del mundo". "RETE es interesante -agregó-, por la trayectoria y, sobre todo, porque también es de habla hispana. Tienen mucha influencia en puertos de España y Portugal, y el caso de la política portuaria española es admirable porque se tomó como política de Estado, se propusieron tener los mejores puertos de Europa y así lo hicieron. Hoy cuentan con puertos supercompetitivos en Barcelona, Valencia, Algeciras, Gijón, entre otros, muy importantes tanto para España como para la comunidad europea".

-¿Se va a continuar apostando a la terminal de cruceros?

-Hay una simple cuestión de oferta-demanda: si todo el mundo quiere visitar tu ciudad, si el turismo internacional quiere llegar al puerto de Buenos Aires, no queda nada que discutir, básicamente hay que reforzar la industria de cruceros, seguir trabajando fuerte, y ya se van a ver los primeros resultados. No nos olvidemos que las buenas políticas tomadas en materia de cruceros impactan dos o tres años después, y las malas también, pero dejan una secuela muy grande en la confianza y la previsibilidad. Lo que se necesita son reglas claras y en eso trabajamos. En casi dos años, no sólo la curva ya empieza a tener ascenso, sino que tenemos más recaladas que el año pasado, tenemos la misma cantidad que heredamos en esa temporada 2015-2016, pero con más pasajeros y vamos a llegar casi a los 330.000. Además, estamos reforzando mucho la industria de cruceros antárticos, porque si vienen a Buenos Aires también van a Puerto Madryn y Ushuaia, que es uno de los lugares más lindos del mundo.

-Interesante no fijar el objetivo sólo en Buenos Aires...

-De eso se trata, trabajamos en equipo con las agencias marítimas, los operadores turísticos y el Ministerio de Turismo, porque entendemos a través de ellos las necesidades que tienen, las escuchamos y discutimos. Algunas cuestiones que estaban arraigadas las ponemos en crisis para hacer crecer la industria de cruceros. Esta va a ser una gran temporada y la que viene va a ser mejor porque los barcos ya tienen giro de buque, con lo cual ya sabemos que van a venir. La expectativa es realmente muy buena, barcos más grandes representan más turistas y más tripulación.

-¿Cuáles son los principales desafíos para esta apertura con importante foco en la digitalización que está planteando el Gobierno?

-En el puerto tenemos muchos desafíos, sobre todo teniendo en cuenta que en 2019 vencen las concesiones y nuestro puerto es el más importante de la región; representa el 60 por ciento del total de cargas contenedorizadas del país y a su vez es un puerto que, en el estado en el que está, es requerido por la región. Entonces, es muy importante modernizarlo; si bien en el master plan del puerto el usuario común lo que puede ver es un rediseño que deja de ser finger y en el que se crean dos terminales de carga, una interior y otra exterior, hay mucho más: tiene una visión integral, que tiene que ver con mirar el puerto hacia el agua y hacia la ciudad. Todo lo que hace a las dársenas, a darle mayor capacidad y tecnología.

-¿Cómo planean aumentar la capacidad del puerto?

- Sabemos que la capacidad de un puerto es definida por la rotación, y la rotación se gana con tecnología; para eso hacen falta inversiones, por eso pensamos en un plan a 35 o incluso 50 años. Y, más allá de que todavía no se lanzó la licitación, este plan ya comenzó con todo el abrigo de la terminal exterior: hay unos 500 metros de avance, estamos licitando otros 800 metros, el cerramiento de la dársena F, toda la remoción de barcos hundidos en la zona de areneros. Fuimos tomando medidas de incentivos, con descuentos de un 5 y un 10 por ciento para los distintos barcos que llegan con conciencia sobre el medio ambiente. Estamos pensando en un puerto que tenga una dársena dedicada a los cruceros para que el crucerista llegue y empiece a disfrutar la Ciudad, desde que pisa el puerto y, al mismo tiempo, que aumente el transporte fluvial de pasajeros, que las barcazas vuelvan a Buenos Aires a hacer trasbordo, porque esto no sólo activa al puerto sino que genera nuevos puestos de trabajo.

-¿Cuánta más carga se espera mover con las remodelaciones?

-Hoy estamos operando cerca de 800.000 contenedores, y entendemos que de acá a 4 años, cuando estén concretadas las primeras obras en el puerto, podemos aspirar a 1 millón y a 12 años 1 millón ochocientos mil Teus.

-¿Cómo es el trabajo con la Aduana?

-Se están dando cambios profundos, estamos trabajando muy bien pero sabemos que lo podemos hacer mejor porque aduana y puerto deben ser uno solo y deben estar integrados. El mundo funciona de esa forma.

-¿Una medida clave fue la quita de la obligatoriedad del TAP, ¿cómo se hace para evitar que se propaguen estos "peajes" y que el puerto se torne una puerta a la corrupción?

-Primero comprometerse y no mirar para el costado. Hacerse cargo tiene que ver con esto, omitir también es ser cómplice, entonces no omitimos, atendemos todas las demandas que nos hace el sector, actuamos en casos de corrupción de manera muy rápida y colaborativa. Buscamos herramientas para facilitar los procesos porque cuando son engorrosos o muy largos pueden llegar a ser foco de corrupción. En cambio, cuando uno facilita de manera electrónica, es una buena manera de combatirlo y sentar reglas claras.

-¿Qué otras irregularidades detectaron en el puerto?

-Encontramos costos que no deben estar, como barrido y limpieza de contenedores, porque son de las navieras y ese extracosto impacta en la cadena logística; el tema del high cube en las nuevas licitaciones va a ser cero, y ya estamos haciendo una baja de US$ 29 a partir de enero; otro punto es el "forzoso", la carga no puede ser un 70/30, se llegó a un 60/40, tenemos que llevarlo a la realidad, porque esto es un negocio de logística. Para que la industria funcione el sector necesita que el barco llegue, cargue o descargue y a la vez que donde se carga ese contenedor se consolide y se vuelva todo el proceso, como un circulo que nunca para.

-¿Qué lugar ocupa el ferrocarril en esta remodelación?

-El Ministerio de Transporte está enfocado en el multi e intermodalismo; el ferrocarril es un actor fundamental de la actividad portuaria, clave para las economías regionales y la necesidad de conectar el comercio exterior con todas las zonas productivas del país. En el nuevo diseño del puerto está proyectado un ferrocarril que circule internamente; lo mismo las barcazas, que también están incluidas. Esta noción y la previsibilidad del paso del tiempo son importantes para que el puerto no quede atrasado tecnológicamente.

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