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El plan para fortalecer el futuro del rugby argentino: tener una base de 100 profesionales para ser competitivo

La Argentina necesita crecer para seguir compitiendo entre las grandes potencias y cumplir la promesa del derrame al amateurismo; no habrá una segunda franquicia en el Súper Rugby y se jugaría la Currie Cup

Jueves 09 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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Los Pumas, durante el reciente Rugby Championship, donde perdieron todos los partidos; con el Mundial 2019 en la mira, la estructura precisa cambios en varios niveles
Los Pumas, durante el reciente Rugby Championship, donde perdieron todos los partidos; con el Mundial 2019 en la mira, la estructura precisa cambios en varios niveles. Foto: LA NACION / Marcelo Aguilar

La propuesta es hacer el ejercicio de viajar hasta 2019, año en el que en Japón se celebrará la 9a Copa del Mundo de rugby . El desafío es establecer el camino de la alta competencia profesional que elegirá la Argentina para salir del embudo en el que quedó estancada desde el cuarto puesto de 2015; o sea, en los dos últimos años. Un embudo en parte lógico por el poco tiempo recorrido con la diáspora Pumas/Jaguares, pero también provocado por errores cometidos dentro y fuera del césped.

Ahora viene la segunda y profunda renovación dentro de la última etapa que comenzó a trazarse en 2016, pero que está dentro de un plan global y a largo plazo que constó con otros previos capítulos decisivos desde 2008. El objetivo de mínima es llegar a fin de 2019 con un plantel de 100 jugadores enteramente profesionales; full-time para los distintos seleccionados.

No habrá, como se preveía, una segunda franquicia en el Súper Rugby . "Para empezar a hablar hay que desembolsar 10 millones de dólares, y ese dinero no está disponible en la UAR", le admitió un alto dirigente de la entidad a LA NACION. Tampoco está preparada Brasil (no ahora; quizás en 10 años), que era la sede imaginada. Ni los Estados Unidos, cuyo deporte ofrece una lógica armada desde añares en la que el rugby de XV no tiene cabida. La apuesta será instalar a Argentina XV en la Currie Cup, una poderosa competencia interna sudafricana que se juega desde 1889 y que fue la gran base de operaciones de ese país cuando los Springboks estuvieron largos años apartados del mundo por su régimen de segregación racial.

La Currie Cup, que se juega entre agosto y octubre, vendría a ser para Argentina XV un eslabón más importante, pero igual de crucial, que el que significó la Vodacom Cup para los Pampas XV. La mayoría de los actuales Pumas, incluido su staff, pasó por los Pampas. "Las conversaciones con los sudafricanos, que otra vez le están dando una mano al desarrollo argentino, están muy avanzadas para que el ingreso se concrete en 2019", reconoció la misma fuente de la UAR. Eso sería casi a la par del comienzo de la Copa del Mundo, por lo cual es poco probable que la base de los Pumas se haya ampliado lo suficiente a esa altura.

Detalles del proyecto

Argentina XV tendría 40 jugadores profesionales, que se agregarían a los otros tantos que estarían en esa época en el Nivel 1 (Pumas-Jaguares). Hoy quedaron 29 rugbiers contratados directamente por la UAR, pero esa cifra se ampliará a partir de enero. Otros 20 jugadores también rentados formarían parte de un equipo con brasileños y uruguayos que competiría en la Currie Cup B.

Gracias a las espaldas que le da su presupuesto de 25 millones de dólares anuales, la UAR está en condiciones de afrontar esta apuesta por la competencia en Sudáfrica. Después de la Copa del Mundo de 2019, la Argentina recibirá un bonus de 5 millones de libras esterlinas por su condición de país de Tier 1. Esa cifra seguramente se incrementará tras la RWC 2023, que la semana próxima, en Londres, se definirá si será en Sudáfrica (la recomendada por WR), Irlanda o Francia.

La UAR es miembro del Tier 1 desde antes de 2007 y ya por ese entonces le correspondían esos 5 millones de libras. Pero en aquellos tiempos amateurs, bajo la dirigencia Risler-Sanz, la UAR quería disponer ese dinero -que era derecho propio, por cierto- para lo que se decidiese puertas adentro. La entonces IRB obligaba a que se destinaran a priorizar el rugby profesional. Ganó esta última postura, y bajo la presidencia de Porfirio Carreras se inició en 2008 el Plan Estratégico, que tuvo como primera pata al Alto Rendimiento (PladAR).

Cuándo hacer el corte

Pero volvamos a hacer el ejercicio de instalarnos en 2019: ¿cuándo se haría el corte profesional para los rugbiers de Argentina XV? Aquí se abre un abanico que contiene otra pregunta aun más crucial: ¿cuándo se producirá, finalmente, la separación definitiva del rugby de clubes del profesionalismo, situación que hoy está en un híbrido? Aquí habrá que ver cómo se mueven las fichas.

El proyecto más fuerte de la UAR -puede haber otro, ya que en marzo se renueva el consejo y cambia el presidente- es que el corte se haga a los 20 años. "Antes de esa edad, el físico de un chico no está preparado para el rugby de alta competencia. Pero hasta allí, el jugador pudo vivir todo lo que significa el rugby de clubes: los amigos, los viajes, las giras, los terceros tiempos, los entrenamientos bajo condiciones meteorológicas adversas", dijo entusiasmado el dirigente.

El modelo también propone que entre los jugadores de entre 17 y 20 años haya sólo un sistema de becas y programas de estudio para los más destacados. Todo el resto, rugby de clubes, lúdico, como era antes de que llegaran los primeros brotes verdes del profesionalismo. La UAR también contempla que ninguno de los nuevos jugadores profesionales puedan jugar en sus clubes. Sería la gran oportunidad de hacer la separación y de terminar con varios de los manoseos con jugadores que se observan actualmente de parte de la UAR y de algunos clubes. O sea, que un jugador vaya saltando de Jaguares a su club, firmando y deshaciendo contratos como si nada, y de acuerdo a la importancia de los partidos o de los requerimientos de los entrenadores.

Las conversaciones para establecer ese nuevo orden ya se están llevando adelante entre la UAR y, especialmente, la URBA. Será la gran oportunidad para encapsular el rugby de clubes por un lado y el profesional por el otro. Con un detalle no menor y único en el primer nivel: Argentina llegará a esta situación sin haber disputado una competencia profesional interna. Ahí, como en tantas otras decisiones claves, nadie le pudo torcer el brazo a Pichot.

Para que el rugby goce de buena salud, será determinante que la UAR provoque el prometido pero nunca cumplido derrame al rugby de desarrollo, que no es otro que el de los clubes. Las Uniones tendrán que reclamarle a la UAR lo que les corresponde por haber sostenido el plan profesional. Y no se habla de capacitaciones únicamente; pelotas, semillas, instalaciones, dinero de transferencias al exterior, campañas de difusión que transmitan ese espíritu que se vive sólo en los clubes.

La UAR tiene extrema necesidad de ampliar su base rentada que actúe de combustible humano a Pumas y Jaguares. En 2021, la Sanzaar volverá a negociar contratos y grillas de equipos. Una marcha como la de 2016 y 2017 puede significar salir de esa elite. No se morirá el rugby, como presume el presidente de la UAR, pero en lo que hace a la competencia internacional será como hacer un ejercicio al revés del que se ensayó en el comienzo; o sea, volver a la década del 90.

El choque del sábado

Tras la jornada libre, que aprovecharon para pasear por Londres, los Pumas realizarán este jueves una nueva práctica y el coach, Daniel Hourcade, confirmará la foración para enfrentar el sábado a Inglaterra en Twickenham. De acuerdo con los entrenamientos, Juan Hernández iría como apertura. El equipo: Tuculet; Moyano, Moroni, González Iglesias y Bofelli; Hernández y Landajo; Lezana, Matera y Kremer; Lavanini y Alemanno; García Botta o Noguera Paz, Creevy y Tetaz Chaparro.

A través de los Mundiales

1987-1995: Equipos y staffs amateurs. En los 3 Mundiales, 3 eliminaciones en 1a rueda y un solo triunfo sobre 9 tests.

1999-2003: Aparecen los primeros profesionales, pero la gran mayoría es amateur. Primer coach extranjero (Alex Wyllie) y se pasa de rueda. En 2003, más de la mitad jugaba en Europa, pero no fue buena la organización: eliminados en 1a rueda.

2007: El mejor mix. Jugadores con alma de amateurs y entrenados en Europa. Un plantel de primer nivel. Tercer puesto e ingreso en la consideración mundial.

2011: Primera gran transición. Once Pampas en el plantel, con varios Pumas del 99 y 2007. Milagroso pase a cuartos y caída con N. Zelanda.

2015: Plantel profesional en su mayoría y con el gran refuerzo de los "europeos". Cambio de paradigma en el juego. Cuarto puesto.

2019: La incógnita. Los Pumas deberían llegar con una base de 100 jugadores, tras la ampliación del sistema en 2018.

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