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Venezuela y Cuba, parecidas hasta para recibir nuevas sanciones

La UE votó un embargo de armas y prepara castigos a dirigentes chavistas; EE.UU. redobló su presión a La Habana

Jueves 09 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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CARACAS.- El mimetismo entre Venezuela y Cuba es tan profundo que hasta las sanciones les llegan a las dos revoluciones a la vez. La Unión Europea (UE) se decidió por primera vez a sancionar al gobierno de Nicolás Maduro, mientras Estados Unidos redobló su castigo contra La Habana, en lo que supondrá para la isla un fuerte revés económico. Todo en el mismo día.

De esta forma la UE se suma a Estados Unidos y Canadá en las sanciones a Caracas por la represión y la violación de derechos humanos, con la intención de no afectar a la vez a una población empobrecida por la crisis económica. Los detalles se conocerán oficialmente la semana que viene durante la reunión de los 28 cancilleres europeos, pero de momento se anticipó el embargo, al menos durante un año, de la venta de armas y de equipos que puedan ser utilizados para reprimir.

También se adelantará el marco legal para castigar a funcionarios de la revolución involucrados en violaciones de los derechos humanos o corrupción, aunque se desconoce si se detallarán los nombres. Estados Unidos y Canadá ya señalaron a un buen número de dirigentes revolucionarios, empezando por Nicolás Maduro, luego los militares más poderosos y el vicepresidente Tareck El Aissami, para acabar con la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, y el hermano de Hugo Chávez, Adán, delegado de la todopoderosa Asamblea Nacional Constituyente.

Las medidas europeas llegan luego de semanas de debates y consultas a raíz de la imposición de la Asamblea Constituyente a finales de julio pasado, que Europa desconoció tras la denuncia del "mayor fraude electoral de la historia de América latina" que realizó la Secretaría General de la OEA.

Finalmente se impuso la visión de España sobre la de Grecia (el primer ministro Alexis Tsipras es un amigo de la revolución chavista) y Portugal (con estrechos vínculos económicos).

La iniciativa europea pretende así forzar "negociaciones significativas" para superar la crisis entre el gobierno de Maduro y una oposición fracturada y dividida desde el poder. En Bruselas también se plantean exigir el clásico cronograma electoral, algo que quedó superado después de las elecciones regionales y de cara a las municipales de diciembre próximo. Maduro, incluso, sopesa adelantar las elecciones presidenciales a marzo de 2018 para asestar el golpe definitivo a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Las sanciones en definitiva parecen más un aviso que otra cosa, una advertencia que poco tiene que ver con la andanada que la administración de Donald Trump lanzó contra Cuba. "Hemos fortalecido nuestras políticas en Cuba para alejar la actividad económica de los militares cubanos y alentar al gobierno a avanzar hacia una mayor libertad política y económica", señaló el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

A los ciudadanos norteamericanos se les restringe viajar a la isla, con contadas excepciones, y se incluye una lista negra con casi un centenar de hoteles en La Habana, Varadero, Santiago y otras provincias, así como cinco puertos y una treintena de empresas militares.

Un fuerte golpe económico contra el turismo y contra los que dirigen los destinos económicos del país. "De esta forma se reducen al mínimo las posibilidades de contar con inversiones norteamericanas e incluso puede llevar a la contracción del ya limitado comercio de alimentos y determinados bienes y servicios norteamericanos en el mercado cubano", dijo a LA NACION el economista cubano Pavel Vidal, ex funcionario del Banco Central de Cuba.

El endurecimiento de las sanciones contra Cuba rompe de forma casi definitiva el deshielo iniciado durante la administración de Barack Obama. Una vuelta al otoño tras una primavera que realmente nunca llegó a florecer.

"Vivimos una arremetida nunca antes vista. La razón fue geopolítica y por la batalla por los territorios, las riquezas y los minerales", denunció ayer Nicolás Maduro en una reunión con la cúpula militar. El jefe del Estado aprovechó el primer aniversario del triunfo de Trump para criticarlo y unir esa victoria a la sublevación popular nacida a finales de marzo contra su gobierno.

Severas penas para quien promueva el odio

En una polémica medida, la Asamblea Constituyente de Venezuela aprobó ayer una ley que restringe la acción de los medios de comunicación y fija sanciones de hasta 20 años de cárcel para quien promueva delitos de odio e intolerancia. La llamada ley contra el odio, por la convivencia pacífica y la tolerancia fue solicitada por el presidente Nicolás Maduro para poner fin a los supuestos mensajes de odio, intolerancia y racismo que presuntamente esgrimen los opositores.

Maduro sostiene que ese tipo de mensajes desencadenaron las protestas antigubernamentales que entre abril y julio dejaron más de 120 muertos en todo el país. Los partidos opositores, sin embargo, afirman que la ley busca criminalizar la protesta pacífica, al ser interpretada y ejecutada por organismos gubernamentales.

La presidenta de la Constituyente, Delcy Rodríguez, dijo que la nueva legislación no hace distinciones entre individuos, grupos de personas, medios de comunicación, representantes jurídicos de redes sociales y diversas organizaciones. Las sanciones contemplan penas de 10 a 20 años.

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