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La historia de dos legendarios que, con más de 80 años, aún eligen la bicicleta

Eduardo Donadio y Ángel Díaz fueron campeones de ciclismo y, desde hace más de medio siglo, pedalean como estilo de vida; cuentan cómo ese mundo los rejuvenece

Eduardo Donadío junto a su familia. Foto: Prensa Expo Bici-Run
Con 81 años, Donadío aún elige la bicicleta. Foto: Prensa Expo Bici-Run
Eduardo Donadío. Foto: Prensa Expo Bici-Run
Ángel Díaz anda en bicicleta todos los días. Foto: Prensa Expo Bici-Run
Ángel Díaz vino a la Argentina y fundó Rodados Díaz. Foto: Prensa Expo Bici-Run
Cada domingo, Díaz recorre 45 kilómetros con un grupo de ciclistas. Foto: Prensa Expo Bici-Run
Jueves 09 de noviembre de 2017 • 01:04
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LA NACION
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De un lado de la pista, el mejor ciclista de ese entonces: Carlos Alberto Vázquez, más conocido como 'El Indio'; del otro lado, Eduardo Donadio quien, con alrededor de cinco años menos, soñaba con hacer historia y dar el batacazo.

Donadio tenía unos 17 años y, como todos los chicos de su edad, competía en el circuito cadete. Pero ese campeonato fue distinto: Jorge Cherrascó, un ciclista con más experiencia, se acercó a él y le dijo: "El domingo no vas a correr en cadete, vamos a ir a la pista". El joven quiso esquivar la propuesta pero Cherrascó insistió. Donadio recuerda que le pidió que "no lo pongan, de entrada, con un grande". No sucedió. El primer cruce lo tuvo con el favorito del certamen.

Eduardo Donadio heredó la pasión por el ciclismo de su abuelo materno
Eduardo Donadio heredó la pasión por el ciclismo de su abuelo materno. Foto: Expo Bici

Hoy, con 81 años, Donadio todavía se ríe al recordar la hazaña: "Le dije a un amigo que estaba ahí conmigo que al Indio le iba a correr de atrás, pero vino Cherrascó y me dijo: 'Lo vas a correr de adelante'. ¡Todo al revés! Así que hice todo al revés y le gané".

Dice que, a veces, se sentía "medio un super hombre" cuando andaba en bicicleta y que ese fue su gran salto. "En el ciclismo si vos no surgís a los 18 años ya olvidate, ese es el momento que tenés que hacerte grande".

A esta pasión la heredó de su abuelo materno, Vicenzo, quien en 1898 ganó un campeonato en Lago Maggiore (Italia), un hito que quedó marcado a fuego en la historia familiar. Donadio no recuerda su vida sin la bici: "Es lo que hice toda mi vida. Creo que cuando empecé a caminar ya me subí".

"Las rueditas las teníamos prohibidas todos, si le ponés las rueditas lo atrasás mucho. Los chicos aprenden enseguida, cuando ya hicieron cinco metros no los parás más". Usó ese mismo criterio con sus hijos -Facundo, Daniela y Sebastián- a quienes guió y acompañó en las distintas competencias. Los tres se coronaron como campeones argentinos pero él los educó transmitiéndoles que "la bicicleta era un premio", ya que no quería que dejen relegados sus estudios. "Yo no se los impuse, a ellos les gustó y lo hicieron (...) Hoy no trato de meterle esta pasión a mis nietos, les tiene que venir solo, si vos tratás de inculcársela no sirve".

A sus 81 años, Donadio sigue cerca de este mundo y sale a "pasear" en bicicleta como una manera de conservar su salud y sobrellevar los problemas. Además, todavía ve competir a Sebastián y acompaña a Daniela en Expo Bici-Run, el festival que fundó y que el 10, 11 y 12 de este mes celebra su quinta edición en La Rural.

Ángel Díaz: el dueño de 50 trofeos

A sus 88 años, Ángel Diaz anda en bicicleta todos los días y cada domingo recorre 45 kilómetros
A sus 88 años, Ángel Diaz anda en bicicleta todos los días y cada domingo recorre 45 kilómetros. Foto: Expo Bici

Ángel Díaz tiene 88 años y también participará de la exposición. Todos los días sale a andar en bicicleta e, incluso, los domingos corre 45 kilómetros. Es dueño de Rodados Díaz, una empresa que fundó dedicada al ciclismo y donde tiene expuestos más de 50 trofeos que ganó en su España natal y en la Argentina. Allí trabaja junto a su hija y su nieto. En diálogo con LA NACION resume: "Me dedico a la bicicleta".

Díaz vino al país en 1955 para acompañar a su hermano José quien le transmitió el amor por "la bici" al punto de que se convirtió en su ídolo. Sobre su primera vez en dos ruedas, dice: "Subí no de muy joven porque primero trabajamos en la tierra porque había que trabajar para comer y hasta los 15 años no aprendí a andar en bicicleta. Antes no habían tantas rueditas y tantos mimos, había que arreglarse como se podía", recuerda.

A todos sus conocimientos de ciclismo y de comercio los aprendió en una casa muy importante de bicicletas en la que trabajó durante 9 años, en Asturias. "Ahí se respiraba ciclismo comercial y deportivo y yo lo asimilé todo, me hice comerciante y corredor".

Y cuenta: "Ando en bicicleta todo el día y los domingos ando 45 o 50 kilómetros con un grupo grande de ciclistas". Para él, que tuvo problemas de corazón, esta es una manera de conservar su salud. "Hago ejercicio para mantenerme despierto y físicamente bien".

Diaz se despide de LA NACION para subirse a una bicicleta fija donde pasará la próxima hora. Para él, como para Eduardo Donadio, su vida es pedalear.

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