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Reseña: De noche, bajo el puente de piedra, de Leo Perutz

Historias de la vieja Praga, y algo más

Pedro B. Rey

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LA NACION
Domingo 12 de noviembre de 2017
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Cuando, terminada la Segunda Guerra Mundial, el escritor Leo Perutz (1882-1957) retornó a Viena no sólo descubrió que el frenesí cosmopolita de entreguerras había desaparecido, sino también que él mismo era considerado parte del pasado. A pesar de haber sido un narrador reconocido e incluso popular (debido a obras como El marqués de Bolibar y El maestro del juicio final), en la ciudad donde vivió desde su juventud no encontró más que rechazos editoriales: sus libros, en gran medida por su cultura judía y cabalística, le insinuaban, tenían un regusto de otra época. No era una señal alentadora en un país, Austria, que había recibido la Anschluss sin resistencia. Perutz, que había retornado del recién fundado Israel porque no toleraba los nacionalismos, viviría desconcertado hasta su muerte, a caballo de los dos países.

Tuvo tiempo, sin embargo, para publicar otros libros, entre ellos uno que había empezado a borronear tres décadas antes: De noche, bajo el puente de piedra (1953), una de esas obras maestras que parecen confiar en que su anacronismo es accidental porque en el futuro todo pasado se iguala.

El escenario es Praga, donde, cuando todavía era parte del Imperio austro-húngaro, nació el autor. La acción transcurre entre fines del siglo XVI y comienzos del XVII, aunque Perutz no es un narrador histórico, por mucho que tenga como uno de los protagonistas a Rodolfo II (emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Bohemia) o a figuras ciertas como el astrónomo Johannes Kepler o el célebre mercenario Wallenstein. El género declarado es la novela, pero ¿puede decirse que Las mil y una noches sea una novela?

De noche, bajo el puente de piedra consiste, en realidad, en una suma de relatos que se leen de manera independiente hasta que empiezan a descubrirse las claves que los conectan. Una es el narrador, casi invisible de tan sigiloso. En alguna línea perdida revela que escuchó esas historias de su preceptor, un estudiante de medicina, un tal Jakob Meisl. Sólo el epílogo revelará a qué responde el conjunto: en su intento de narrar los avatares del comerciante Mordejai Meisl (otro personaje históricamente verificado, antepasado de Jakob), los relatos recuperan el barrio judío de Praga, del que ya casi nada queda.

En el tono hay algo de las Vidas imaginarias, pero los relatos funcionan con la eficacia de los viejos cuentos tradicionales que obsesionaron a Vladimir Propp.

En "La mesa del emperador", por ejemplo, un joven caballero de la nobleza evita cenar en la corte adonde se lo invita (una vieja maldición familiar se lo impide) para descubrir demasiado tarde que los manjares de la taberna donde come son las sobras del banquete real. "El tálero robado" presenta otra cara del fatalismo: el emperador, de incógnito entre la plebe, busca deshacerse de una moneda maldita. Será descubierta por un chico harapiento (Mordejai Meisl), que con ella comenzará a construir su fortuna. Un perro que le habla a un presidiario, un alquimista caído en desgracia o un pintor que recibe un beneficio que condenará su genio al olvido (también allí aparece el emperador disimulándose y Meisl, ya mayor) son algunos de los personajes que aparecen en un único cuento. Otros, además de Rodolfo II y el mercader judío, se repiten, en particular la figura calculadora de Philipp Lang, el mayordomo imperial.

El minucioso registro histórico y la leve modulación fantástica de cada relato (esas dos caras combinadas sellan a fuego la imaginación de Perutz) alcanzan para hacer de De noche... una colección poderosa. Pero todavía queda algo en el tintero. De relato en relato, también se va narrando una trama elíptica que impulsa a la relectura y tiene un extraño rebote novelístico: la relación amorosa entre el emperador Rodolfo II y la bella Esther, la mujer de Meisl, que sucede sólo en sueños, gracias a una rosa y un romero que el gran rabino plantó bajo el puente de piedra de la ciudad para evitar que sucediera en la realidad. Es una leyenda, y Perutz se vale de ella para sugerir una conciliación entre lo humano y lo divino que termina por revelarse imposible.

DE NOCHE, BAJO EL PUENTE DE PIEDRA

Por Leo Perutz

Libros del Asteroide. Trad.: Cristina García Ohlrich

283 págs., $ 440

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