Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Huelga de bailarinas de caño en NY

Las instagramers son el nuevo atractivo de los bares nocturnos para caballeros

Jueves 09 de noviembre de 2017 • 19:33
SEGUIR
LA NACION
0
El arte de bailar en el caño
El arte de bailar en el caño. Foto: Poledancediary

El mundo cambia y tal como anunciaron los gurús de la economía, habrá que reciclarse, muchos oficios desaparecerán y aparecerán otros, realidad que en Estados Unidos parece estar alcanzando incluso a las bailarinas de caño, esas esbeltas mujeres capaces de enroscarse como gomas en un tubito de acero y que la actriz Demi Moore inmortalizó en una muy mala película. En la última década este viejo oficio limpió su imagen gracias a que muchas chicas tomaron el pole dance como instrumento para fortalecer los músculos. Y es muy efectivo, sea dicha la verdad. Pero para quienes usan esa habilidad para entretener al público masculino que asiste a los bares nocturnos, la gran amenaza del siglo XXI son las influencers de las redes sociales, nada menos. Quién iba a decirlo. Miren hasta donde han llegado estos nuevos talentos que con una sola foto pueden cosechar miles de likes.

El foco del conflicto comenzó precisamente en la ciudad de Nueva York desde que las marcas de bebidas y los propietarios de clubes para caballeros decidieron contratar a las instragramers como camareras, a fin de que aporten a las barras su legión de seguidores. Furiosas, las strippers sostienen que las intrusas les están "robando" las propinas, la verdadera ganancia del empleado de un bar.

Casi un duelo de burdel, pero en clave 2.0. Cada noche al final del show las bailarinas cuentan los billetes que les arrojan los clientes al escenario y dicen que la cifra solía llegar a los 1000 dólares. "Así sucedía hasta hace unos pocos años", confesó una bailarina al diario The Washington Post, que se hizo eco de la protesta. Hoy ganan menos de la mitad. Organizadas bajo el hashtag#NYCStripperStrike las bailarinas sostienen que no solo coparon el servicio sin tener ningún expertise, sino que ahora las instagramers también atienden ligeras de ropa, por lo que los clientes dejan la propina en la barra y no en el escenario. "Todo lo que pedimos es respeto. Si los dueños de los locales no escuchan nuestros reclamos tomaremos medidas legales más drásticas", señaló en la entrevista una de las líderes de la convocatoria. La medida de fuerza podría afectar seriamente a los propietarios de los clubes, ya que las bailarinas de caño son casi "patrimonio" de este negocio que quizá también deba asumir su final.

Cuestión es que así de rápido está cambiando el mundo para todos y así de obsoletas van quedando ciertas leyes laborales. Mientras en Estados Unidos existe un régimen legal para las bailarinas de los clubes, que deben pagar por actuar (sin recibir beneficios sociales), a las influencers no les cabe ninguna regla. "Los clientes ya no pueden diferenciar entre nosotras y las camareras porque prácticamente vestimos igual y los promotores lo único que hacen es fomentar este tipo de comportamiento. Hay muchas personas que ya no pueden bailar en Nueva York y se tienen que mudar a Connecticut, Atlanta o Miami donde todavía se gana bien."

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas